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Editorial

Acciones contra la paz

ACTUALIZADO 18.08.2017 - 6:54 pm

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Los terroristas planifican acciones que socavan la paz en el mundo, porque ejecutan operaciones que ocasionan muertes, tensión y destrucciones de estructuras físicas.
   
Quienes asumen el terrorismo criminal, esto es doloroso, se comportan como salvajes porque se distancian del raciocinio y masacran a los  pueblos sin contemplación.
   
Sus blancos de ataques son plazas, campos deportivos, arterias comerciales e  instituciones públicas, es decir, perímetros donde se conglomeran multitudes de seres humanos.
   
Por eso son víctimas personas indefensas como niños, ancianos, mujeres embarazadas y turistas, en vista de que no tienen protección.
   
Ahora la agresión se perpetró contra la población en Barcelona, España, con un atentado que dejó 13 muertos y más de un centenar de heridos.
   
Para golpear con contundencia, los terroristas escogieron La Rambla de Barcelona, una franja emblemática que atrae a turistas del universo y la concentración de muchos españoles, por tanto, es un escenario propicio en procura de provocar una masacre, y como es su propósito llamar a la atención a expensas del destrozo de vidas útiles, alcanzan su meta abominable.
   
Se trató de un acto violento que agredió a gente desprotegida, por lo que se cometieron asesinatos horrorosos, debido a que  los terroristas no tienen respeto por la existencia de la humanidad.
   
España ha sido maltratada por quienes materializan el terrorismo, ya que   varias veces han atacado con fuerza a esa nación, que incluye la embestida en su territorio de los  fatídicos atentados del once de marzo del año 2004, exactamente en Madrid, con el trágico  balance de l92 muertos y centenares de heridos.
   
Nuestra solidaridad con el pueblo español, porque de nuevo ciudadanos inocentes tiñen con su  sangre el pavimento de calles y avenidas, tras ser abatidos por los criminales que despedazan sin miramiento cuerpos de seres humanos impotentes.
   
Hoy más que nunca se requiere de la unidad mundial contra el terrorismo, porque hay que cultivar la cultura de la paz.

Cárceles infernales


El sistema penitenciario de República Dominicana es una especie de infierno; especialmente las cárceles del viejo modelo aún prevaleciente, que constituyen espacios pavorosos e infrahumanos, en los cuales es difícil convivir.
   
Las prisiones son   aterradoras, en las cuales  se planifican operaciones delincuenciales basadas en transacciones de drogas, asaltos, robos y crímenes que se ejecutan fuera y dentro de los recintos.
   
Tan grave es la panorámica que con frecuencia se escenifican motines, riñas y fuertes enfrentamientos por el control de puntos de drogas y los espacios para manejar negocios ilícitos.
   
La cárcel de la Victoria, ubicada en una estructura obsoleta y donde hay una sobrepoblación de reclusos hasta cuatro veces más de su capacidad, volvió a ser escena de violencia el pasado jueves, con un saldo de cuatro muertos y decenas de heridos.
   
Esa realidad es dramática, en razón de que prevalecen hacinamiento, mugre, desnutrición e insalubridad; factores que convierten a los presos en especies de desechos.
   
Resulta imposible regenerar a los reos en ese ambiente deprimente, situación que debe obligar a reestructurar el sistema penitenciario del país, a fin de cumplir con la misión de rehabilitar a quienes están privados de libertad.


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