23 Julio 2018 1:33 PM

PortadaOpiniónEditorial

Editorial

Esclavitud moderna

ACTUALIZADO 20.07.2018 - 5:47 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

En pleno siglo XXI resulta extraño hablar de esclavitud, porque  hace siglos desapareció el sistema  de producción que se basó en la explotación cruel de seres humanos, quienes eran encadenados, torturados  y sometidos a intensas jornadas de trabajo por sus amos.
  
Se trató de una época inhumana, porque los patronos eran propietarios de los medios de producción y de los trabajadores, a los cuales explotaban en una relación directa, situación que degradaba la vida de los esclavos.
   
Investigaciones históricas establecen que prisioneros de guerra, inmigrantes y personas empobrecidas se vendían como mercancías a los “señores” del poder para ser utilizados en la generación de riquezas que solo beneficiaban a los poderosos, pero que a  quienes trabajaban apenas le daban que comer en procura de garantizar su sobrevivencia para las labores productivas.
   
A los esclavos se les obligaba a trabajar agricultura, construcción y quehaceres domésticos, eran tratados como criados; incluso se usaban foetes con los cuales se golpeaban a los subyugados con el propósito de obligarlos a rendir la productividad.
   
Luego surgió el feudalismo, en cuyo sistema se modificó el modo de explotación, y la edad feudal fue sustituida por el capitalismo, pero en ambos sistemas permanecieron la explotación indirecta de la minoría contra la mayoría, es decir, que se registraban niveles de exploatción siilares a la  esclavitud.
   
Vista esa fragmentación histórica,  legamos al Siglo XXI y se habla de  esclavitud moderna, en la cual República Dominicana ocupa el tercer lugar en la región de Latinoamérica.
   
Según un informe publicado por la fundación Walk Free y que se ha presentado en Naciones Unidas, en República Dominicana, Venezuela, Haití y Cuba hay un elevado índice de esclavitud moderna.
   
Trata de personas, explotación sexual, utilización forzosa de niños en trabajos inapropiados, sometimiento de inmigrantes a faenas intensas en medio de precariedades y obligar a personas a realizar trabajos contra su voluntad constituyen expresiones modernas de la esclavitud.
   
Ante esa realidad la Organización Mundial del Trabajo (OIT) ha definido una plataforma protocolar, mediante la cual sugiere a los estados aunar esfuerzos en busca de erradicar las prácticas que denigran a las personas.
   
El Gobierno dominicano  está obligado} a meditar y analizar la problemática con sentido crítico para comprender e interpretar la magnitud de la esclavitud moderna, porque así entenderá  que es urgente ponerle fin a ese modelo de salvajismo.
   
Hay que superar todo tipo de explotación sádica y asegurar la dignidad humana en todas las circunstancias.
    

Contradicciones saludables


Las relaciones económicas entre el Gobierno dominicano y los publicistas brasileños Joao Santana y su esposa Mónica Moura, quienes están presos en Brasil por su vinculación en los casos de Odebrecht y Petrobras, debe aclararse muy bien por la transparencia del Estado.
    
En medio del debate, la vicepresidenta de la República doctora Margarita Cedeño de Fernández, ofreció apoyo a  la diputada opositora Faride Raful y abogó porque se le respete, posición que ha desatado contradicciones entre dirigentes peledeístas.
   
Esta controversia es saludable, porque puede contribuir con el descubrimiento de la verdad, y eso fortalecerá a la democracia, siempre y cuando se coloquen en primer plano los intereses del país.
Si nada hay que ocultar,  ¿Por qué obstruir una investigación sobre el caso?


0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.