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Editorial

Reelección e imprudencia

ACTUALIZADO 14.12.2018 - 7:13 pm

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Resulta ambiguo e imprudente que funcionarios del Gobierno promuevan la reelección en República Dominicana, porque está prohibida por la Constitución y porque  el Presidente ha dicho que fijará una posición al respecto en el mes de marzo del año 2019.
   
Es desacertado aprovechar ceremonias oficiales y encuentros empresariales para plantear una repostulación presidencial, debido a que es inconstitucional y porque se usan recursos del Estado con esos fines; peor aún es utilizar un acto privado para contaminarlo con la política-partidarista en procura de justificar el continuismo en el poder.
   
Se precipitan quienes abogan por la reelección, en razón de que en la Carta Magna está consagrada la prohibición de esa figura, y porque el jefe de Estado ha decidido relegar su decisión definitiva en torno al tema  para el  2019.
   
Constituye una irresponsabilidad persistir en sugerir modificar la Constitución para restablecer la reelección, porque en este momento carece de legalidad y legitimidad.
   
Ahora el tema se ha colocado en el debate nacional, luego que dos funcionarios pronunciaran discursos reeleccionistas en un lugar equivocado, fuera de orden y divorciado de la realidad.
   
Tan irritante e indignante fueron las exposiciones, que el ministro de la Presidencia José Ramón Peralta reprochó el pedimento de reelección durante la apertura de los trabajos de ampliación del Puerto Multimodal Caucedo; y tiene razón, porque fue inoportuna e irrespetuosa.
   
¿Qué se persigue con mantener vigente la propuesta por la reelección presidencial? Es posible, quizás sea así, que se busque evitar que la soledad del poder comience a perjudicar la gestión gubernamental correspondiente al período 2016-2020.
    
Estas oratorias se inscriben en el panorama difuso caracterizado por una crisis política y de liderazgos, porque tanto los políticos que controlan el poder como los opositores carecen de pensamiento, ética, moral, voluntad, principios y programas que garanticen un ejercicio orientado  a construir una verdadera democracia representativa y participativa.
    
¡Qué se respete y se trate con seriedad la Constitución de la República! Ese es el compromiso sagrado de todos.
   

Diálogo por la educación


Dialogar en base a objetivos que trazan un plan por la solución de problemas que afectan a los pueblos, es una disposición loable y satisfactoria porque se aúnan esfuerzos, energías y voluntades por el bien común.
   
Y más importante es cuando una conversación procura acuerdos en aras de impregnarle calidad a la educación, ya que la formación es determinante en la preparación del talento humano para producir los cambios y la transformación que debe experimentar la sociedad.
   
Sentarse a evaluar la situación del personal docente, las escuelas, programas curriculares, vocación del  maestro, actitud del Gobierno, comportamiento de los estudiantes y la familia, representa un paso de avance por un mañana mejor.
   
Hay que saludar la decisión de las autoridades del Ministerio de Educación y de los dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores, mediante la cual retoman el camino del diálogo en aras de superar las adversidades que gravitan en el sistema educativo.
   
Trabajar unidos por la calidad de la educación, es más provechoso que las confrontaciones estériles que interrumpen las clases, por tanto, debe fortalecerse el espíritu de cooperación para construir una mejor nación.
 


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