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Editorial

Prensa y democracia

ACTUALIZADO 17.08.2018 - 6:15 pm

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Libertad de expresión, difusión de ideas y del pensamiento e información son derechos consagrados en declaraciones universales y en constituciones de las naciones; se trata de conquistas  vitales para la liberación de las sociedades y del ser humano.
    
En ese contexto entra la libertad de prensa, la cual es imprescindible para la instauración,  estabilidad y consagración de la democracia política como sistema político de garantías constitucionales y ciudadanas.
   
Hoy día la comunicación social asegura que los pueblos sean libres, porque los medios masifican la información, la orientación y la educación, es decir, se convierten en vehículos de formación, promoción de valores y al mismo tiempo en guardianes que supervisan el comportamiento y la conducta de quienes controlan el poder con la sagrada misión de velar por la transparencia del manejo de los recursos de los estados y por la ejecución de políticas que respondan a las necesidades materiales y espirituales de las personas.
   
Quienes obstruyen  el ejercicio periodístico son autócratas que tienen como objetivo manipular los presupuestos y gobernar en atención a sus intereses, actitud que atenta contra la libertad, seguridad jurídica, la moral y los principios éticos.
   
Incluso hay leyes que establecen el libre acceso a la información, las cuales frenan la corrupción y las acciones que se alejan de la institucionalidad y las libertades públicas.
   
Cuando la prensa se sustenta en veracidad, objetividad, orden institucional, vocación de servicio, razón e imparcialidad cumple con la misión de informar y orientar con precisión, o sea, desarrolla una labor formativa y educativa.
   
Defender la libertad de prensa es un compromiso social, político y constitucional, porque los pueblos necesitan estar informados y educados para comprender e interpretar los acontecimientos, la economía y la conducta de los gobernantes, situación que influye en la conciencia ciudadana y esto permite que se cuestione a quienes desde el poder violan los preceptos establecidos en las cartas magnas que norman el desarrollo y el ordenamiento de los pueblos.
   
Aquellos que son enemigos de la prensa buscan ocultar operaciones oscuras y atentan contra la estabilidad democrática y todas las libertades, en ese marco se inscribe la actuación del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien se comporta como un déspota contra los periodistas y los medios de información de la nación más poderosa del mundo.
   
Es preciso solidarizarse con los profesionales de la comunicación social de Estados Unidos, a fin de lograr  el ejercicio de un periodismo sólido, robusto e independiente, porque solo así la ciudadanía será consciente de tomar decisiones correctas y participar en las decisiones que beneficien a la colectividad.
   
Periodismo es sinónimo de vocación de servicio y compromiso con las mejores causas de las sociedades y la gente, por esto hay que preservarlo, conservarlo y afianzarlo cada día, porque es la voz que clama por justicia social, libertad y bien común.
   
No debe haber espacio para claudicar ante Trump, sino es momento de unidad  para defender la libertad de prensa y los derechos constitucionales.

¡Hay que luchar para derrotar al retrógrado Donald Trump, esa es la tarea que debe asumirse por la libertad!


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