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Editorial

Expectativas, discurso presidencial y realidad

ACTUALIZADO 24.02.2017 - 7:42 pm

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Hay expectación en el país sobre el discurso que pronunciará el próximo lunes 27 de febrero de este 2017 el presidente Danilo Medina ante la Asamblea Nacional, quien depositará la memoria de su gestión en el Congreso Nacional.
   
El jefe del Estado, por mandato constitucional, cada 27 de febrero, Día de la Independencia Nacional, debe exponer frente a senadores y diputados un informe memorial, en atención a las ejecutorias de su mandato.
   
Las expectativas atrapan a todos los sectores de la nación, porque se espera que el mandatario se refiera a los escándalos de corrupción por los sobornos que auspiciaron ejecutivos de la empresa brasileña Odebrecht y la venta irregular de millones de metros de tierra por mafias enclavadas en el Consejo Estatal del Azúcar (CEA).
   
No hay que hacerse ilusiones con perspectivas utópicas, porque el escenario será aprovechado por Danilo Medina para autovalorar su administración, por tanto, no puede esperarse nada extraordinario, incluso es posible que trate con timidez, si es que se refiere a los casos de corrupción.
   
De seguro que el Presidente enfocará en su oratoria los informes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, en los cuales se resaltan la estabilidad y el crecimiento de la economía dominicana.
   
Es probable que hable de la revolución educativa, sobre las obras viales y de las inversiones que se destinan en los campos de la salud, agropecuaria, las visitas sorpresa; en fin, de lo que se entienden como logros del Gobierno. Eso no será nada nuevo, por lo que surge la pregunta: ¿Por qué tener expectativas, si lo que se vislumbra es que será una intervención rutinaria del jefe de Estado?
   
No se puede abrigar esperanza de que Medina aborde   las recomendaciones de la misión del FMI entre las cuales figuran frenar el endeudamiento dislocado, distribuir con equidad las riquezas y bienes que se producen en el país, manejo transparente de los recursos del erario y mejorar los servicios básicos.
   
Tampoco se puede esperar que identifique a quienes fueron favorecidos con los sobornos de Odebrecht, porque ese tema es bastante espinoso, así como tratar con profundidad la situación del CEA, Ojalá estemos equivocados y el mandatario nos sorprenda con posiciones fuera de la rutina.
   
Más bien, es lo que se puede advertir, el discurso presidencial tendría una visión populista, porque esa ha sido la visión de los presidentes dominicanos.
   
Quienes tienen muchas expectativas deben asimilar la realidad e interpretar el momento, es decir, aterrizar y no cifrar mucha expectación porque el 27 de febrero no se modificará el curso del estilo de gobernar del Presidente. Tal vez disponga algunos cambios en el tren administrativo, pero podrían ser mínimos.
  
Estar preparado para la realidad evitaría quimera y frustraciones.
    

Orden sin atropellos


No hay dudas de que la alcaldía de Santiago ejecuta importantes proyectos que benefician a la colectividad como la limpieza de la ciudad, rescate de los parques y el saneamiento financiero y ambiental.
   
No obstante, los policías municipales cometen excesos y violan los derechos humanos y maltratan a gente humilde e indefensa.
   
Se necesita el orden, pero sin atropellos por favor.   
 


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