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Editorial

La Pastoral de Enero

ACTUALIZADO 19.01.2018 - 12:20 am

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Con motivo del Día de La Altagracia la Iglesia Católica dio a conocer su Carta Pastoral, en la que hace una reflexión sobre las “estructuras del pecado”, desde la óptica de la Eucaristía como medio de sanación y liberación de los pecados.
   
Aplicado a la situación que padece el país, las estructuras del pecado son los grandes males que caracterizan el actual estado social dominicano. Entre esos males la Carta destaca la corrupción y la impunidad. Asimismo, señala “la violencia social e intrafamiliar, los feminicidios, los abusos a menores, el tráfico de seres humanos, drogas y armas, la manipulación de la Justicia, la inequidad en la distribución de los bienes, la carencia de solidaridad y todas las demás degradaciones  en contra de la dignidad humana”.
   
Esa simple relatoría de los males dominicanos contemporáneos debe mover a la reflexión, pero sobre todo a la confrontación como lo resalta la Iglesia en su mensaje pastoral. La Iglesia como es natural exhorta a su feligresía a acudir a la Eucaristía como medio de sanación de todas esas “estructuras del pecado”, pero ese poder de sanación debe, a nivel social, de acompañarse de un proceso de concientización colectiva que debe ser seguido por una vigorosa acción ciudadana de deslegitimación de los poderes sociales y políticos que sirven de sostén y de reproducción de esas “estructuras del pecado”. De manera tal que la ciudadanía empoderada pueda forzar a la transformación de esas estructuras del mal.
   
Cabe aquí señalar que esa relación de males que están presentes a diario en los medios de comunicación, y que fomentan un clima social invivible, se genera asociada a unas condiciones económicas creadas por un modelo concentrado en el crecimiento ostentoso de la economía, pero cuyos bienes no se traducen en bienestar para la mayoría de la población, sino solo para una minoría privilegiada dentro de la cual destaca la nueva clase política, indolente frente al malestar de los otros, y cuyo nuevo estilo de vida de disfrute de lo mal habido, la hace inconsciente e indiferente frente a los males que padecen los dominicanos.
   
Por eso la superación de esos males señalados por la Pastoral, debe partir de un cambio de rumbo, que modifique el modelo económico vigente, pero que también  desmantele del poder a esa nueva clase política inconsciente de los males que ha fomentado y creado.

¡Esa es la lección ausente de la Carta Pastoral!

Preocupación en el PRM


El PRM, segundo partido dentro del actual sistema partidario en que descansa la democracia nacional, está dando señales de preocupación luego de haber completado el proceso de inscripción de las candidaturas para la próxima convención en la que se seleccionarán las nuevas autoridades de la organización.
   
Esas preocupaciones solo tendrían sentido por el individualismo “oportunista” que está carcomiendo la convivencia en todas las estructuras en las que se compite por el poder. El desafío que enfrenta el PRM no es la aspiración individual de sus dirigentes y activistas, sino la celebración de un evento en el que el éxito consistiría en garantizar la “democracia interna” en esa organización.

¡Ese es el desafío por el que hay que deponer ambiciones individuales!   


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