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Editorial

Venezuela: salida violenta

ACTUALIZADO 21.02.2019 - 7:22 pm

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Las escaramuzas de la confrontación que vive Venezuela, son el preludio de lo que parece inminente: una salida violenta que se habrá de vivir como una locura que amenaza no solo la vida de los venezolanos, sino además la paz y la tranquilidad continentales. Así lo presagian las recientes declaraciones de Trump y la reacción de Cabello, uno de los principales dirigentes del chavismo que encabeza Maduro.
   
En ese orden, el Presidente de los EE.UU ha planteado abiertas amenazas contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, países a los que calificó de representantes del “socialismo” enfrentados al capitalismo. Trump promete acabar con esos regímenes: “El fin del socialismo ha llegado en nuestro hemisferio y en todos los lugares del mundo. No solo en Venezuela, sino en Nicaragua, y también en Cuba”.
   
Sobre Nicaragua, el presidente americano ha dicho que “las horas de Ortega están contadas”, mientras que sobre Venezuela ha dicho que “todas las cartas están sobre la mesa”. Ese dictamen también incluye a Cuba y es confirmado por John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
   
Mientras se lanzan desde los EE.UU esas advertencias de guerra, Diosdado Cabello, uno de los principales funcionarios militar del régimen socialista de Venezuela, “alerta que habrá una respuesta ‘terrible’ a quienes intenten invadir a Venezuela”. “Les daremos la respuesta más terrible que ellos puedan imaginarse”, al tiempo de reiterar que Venezuela “seguirá siendo libre, soberana e independiente”.
  
Visto así el panorama previo, la situación ha llegado a tal nivel de radicalismo y compromiso emotivo que luce inminente e inevitable el choque violento entre “socialismo y capitalismo”, de donde se espera un nuevo aplastamiento de la aspiración izquierdista que anima a Venezuela, pero que podría proyectarse a otros países sudamericanos, centroamericanos y del Caribe.
  
La demora de ese predecible desenlace podría ser aprovechada por países competidores de la hegemonía imperial ejercida por los EE.UU, como son China y Rusia, países con fuertes vínculos e intereses invertidos en Venezuela, y que pudieran hacer un intento para promover una salida negociada a la candente situación. Sin embargo, la posición extrema, sobre todo de Trump, hace poco probable que se recurra al diálogo y a la negociación que eviten un nuevo holocausto en América Latina, ahora de mayor proporción que la “Operación Cóndor” con decenas de miles de víctimas en los países de Sudamérica fruto de la ira imperial.
   
En ese caso fatal América Latina no solo pasará por una fase de inestabilidad y represión contra la vida y los derechos humanos, sino que los efectos de ese choque de sistemas alterarán el marco jurídico internacional y la convivencia entre las naciones, las cuales podrían volver a regirse por el principio salvaje de la “Ley del más fuerte”.
   
La caída de Venezuela, Nicaragua y Cuba y con ello el fracaso del socialismo latinoamericano, modificará la dinámica en las relaciones internacionales y los términos que han definido los principios de soberanía, independencia y autodeterminación de los pueblos, los cuales han servido de guías para la convivencia entre las naciones que conforman la Comunidad Internacional.
   
¿Podremos vivir tranquilos y seguros dentro de un régimen global fundamentado en el “pensamiento único” que se impone por la fuerza?   

¡Miremos, pues, más allá de las derrotas y las victorias previsibles!     



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