25 Septiembre 2017 3:13 PM

PortadaTendenciasReflejos

Kant, un pensador de la ilustración

Kant, un pensador de la ilustración

ampliar foto

Enmanuel Kant

Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 11.09.2017 - 9:35 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

En su obra titulada ¿Qué es la Ilustración?, Kant afirmó que la gente para progresar debía pensar por sí misma, atreverse a pensar. Al igual que los filósofos de la Ilustración, Kant era consciente de que las autoridades políticas siempre habían intentado evitar la independencia intelectual del pueblo. Para evitar esta situación, el filósofo alemán propuso que el individuo se liberara de los valores tradicionales y aprendiera a pensar por sí misma para poder progresar, idea que reitera en la obra Idea de una historia universal en clave cosmopolita.

Kant se plantea el problema de la racionalidad de la historia. En dicha obra afirmó que el progreso podía ser considerado como el desarrollo histórico de la humanidad que alcanzaba poco a poco, su ideal moral, reflejado en la estructura jurídica de los pueblos. "Los acontecimientos históricos son aparentemente imprevisibles y, a menudo, contradictorios, pero si se considera la historia en todo su conjunto, se descubre una racionalidad en ellos. Kant afirmó en esta obra, que el hombre alcanzaba la felicidad mediante el uso de la razón".

 La Ilustración fue un movimiento intelectual, artístico y filosófico que floreció en el siglo XVIII, y se caracterizó por el planteamiento de la concepción del mundo y del hombre bajo la luz de la razón. Los fundamentos que lo propiciaron, se fueron gestando desde el Renacimiento, dado que en este período se realizaron una serie de grandes descubrimientos geográficos, además de las teorías científicas de Copérnico, Kepler y Galileo Galilei, conocimientos a los que se siguieron agregando otros, que fueron el resultado de la aplicación del método científico que desarrolló Francis Bacon, y de las leyes de la gravitación universal de Isaac Newton.
 
Otros factores que inciden durante este siglo son los de tipo económico, político, y social que fueron contribuyendo a un cambio en la mentalidad y en la forma de ver el mundo. Señalamos la importancia que cobra el papel de la razón en el Renacimiento, un rol que irá aumentando paulatinamente a lo largo de los siglos XVI, y XVII, para culminar protagonizando indiscutiblemente el siglo XVIII o “Siglo de la luces”, la corriente de pensamiento que tuvo su centro en el conocimiento científico, político, y filosófico que se desarrolló en Inglaterra y en Francia, y que se extendió por toda Europa. Los ilustrados creían en el poder liberador de la razón humana y en el progreso, de ahí que fueran muy críticos con la sociedad de la época.
 
En el contexto de la nueva mentalidad intelectual y científica de la Europa del siglo XVIII, surge el Idealismo alemán, una doctrina filosófica que aporta las ideas estéticas que el filósofo Emmanuel Kant, elabora en su obra la “Crítica del Juicio”, un texto clave en la historia de la Estética, cuya importancia reside en haber dado el fundamento más sólido y consistente a la disciplina Estética, diferenciándola de la teoría del conocimiento y de la ética.  
 
 EMMANUEL KANT
 
 “Inmanuel Kant nació en 1724 en la ciudad de Konigsberg (Prusia Oriental). Era el cuarto hijo de una familia numerosa, modesta y profundamente religiosa. A los ocho años ingresó en el Collegium Fridericianum; allí estudió a los autores clásicos aunque Kant prefería la física y las matemáticas. Posteriormente ingresó en la Universidad de Konigsberg, donde cursó matemáticas y se interesó por las teorías de Wolff y Newton; también asistió a clases de filosofía, lógica y otras materias que componían el currículo universitario. Tras la muerte de su padre tuvo que abandonar la universidad y ponerse a trabajar como preceptor de varias familias acomodadas. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y obtuvo el doctorado. Se convirtió así en profesor de la universidad de Konigsberg, en la que permaneció por espacio de 15 años, tiempo en el que se prodigó asimismo, como conferenciantes de ciencias y matemáticas para llegar, de forma paulatina, a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía. Aunque las conferencias y los escritos de Kant le dieran reputación como filósofo orinal, no se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770, cuando fue designado profesor de lógico y metafísica. De todos modos, Kant no sólo enseñó estas materias, sino también matemáticas, física, geografía, teología natural, ética y derecho. Durante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor como profesor y a la publicación de sus obras: Su labor profesional cristalizó en importantes trabajos que influyeron mucho en el pensamiento posterior.
 
La vida de Kant, hombre sedentario y metódico, estuvo marcada por una gran regularidad. Fue la suya una existencia rutinaria, libre de acontecimientos especiales y viajes, y que transcurrió siempre en su ciudad natal. Desde muy joven, Kant se impuso un programa diario de actividades que cumplía con tal precision qu los habitantes de Konigsberg ponían sus relojes en hora con sólo fijarse en sus entradas y salidas.
 
La publicación de sus obras dio al filósofo una gran celebridad, no sólo en Alemania sino también en el resto de Europa, aunque Kant rechazó todas las ofertas para ir a dar cursos fuera de su ciudad natal. En febrero del año 1804, falleció en su casa, rodeado de amigos y Discípulos. La universidad y toda la ciudad de Konigsberg le enterraron con honores propios de un Príncipe”. P. 241 Y 242
 
OBRAS
 
Entre sus obras destacan: Pensamientos sobre la verdadera noción de las fuerzas vivas, que escribió en su etapa de estudiante aniversario; Historia universal de la naturaleza y Teoría del cielo (1755), Crítica de la razón pura (1781) y la Historia universal en clave  cosmopolita (1784), en la que asumió los ideales de la ilustración acerca de la paz, El progreso y el sentido de la historia. Otras de sus obras destacadas son Fundamentación de la Metafísica de las costumbres (1786), Crítica de la razón práctica (1788), Crítica del juicio (1790), La religión dentro de los límites de la mera razón (1793) y la Paz perpetua (1795).

 ingridderodriguez@hotmail.com



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords