21 Julio 2017 2:44 AM

PortadaTendenciasReflejos

El arte moderno: Istmos y desafíos

El arte moderno: Istmos y desafíos

ampliar foto

Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 13.07.2017 - 6:22 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

Unificadas las vanguardias con el término “arte moderno”, debemos aclarar que dicha nomenclatura no se aplica ni a un período específico de la historia del arte ni a un estilo internacional, sino más bien a una actitud artística, que no se produjo en la inmediatez de un instante con Kasimir Malevich convirtiendo de pronto un simple cuadrado negro en objeto estético, o Picasso dibujando un conjunto de círculos, triángulos y rectángulos, en una composición formal que adquiere un significado propio en el espacio. Sino, que como sucede con la historia misma, el origen de lo que llamamos “arte moderno”, fue gradual e interactivo.
 
El arte moderno se formó tanto por grandes fisuras como por inmensas innovaciones y cambios fundamentales provenientes de toda una generación, marcada por las dos guerras mundiales, la revolución rusa, el fascismo, y la prohibición y destrucción del arte contemporáneo en la Alemania nazi, factores que, a la vez que crearon obstáculos, influyeron en la evolución del arte de nuestro tiempo y su singular idea de vanguardia.
 
Los ismos que ya mencionamos arriba parecen ser el gran desafío a la hora de caracterizar el arte moderno. Ya no hay un estilo único, sino que por el contrario, un movimiento sucede rápidamente al otro, o todos coexisten concomitantemente: Fauvismo, Expresionismo, Cubismo, Futurismo, Constructivismo, Suprematismo, Dadaísmo, Surrealismo, y el arte abstracto con todas sus corrientes, conforman una nueva sensibilidad (moderna), cuya potencia creativa nos da una particular interpretación de la vida y el arte.
 
Se puso fin a la práctica de copiar del mundo natural. En el arte de nuestro tiempo la preeminencia del concepto es el principal cauce de la experiencia estética, que más que estática es dinámica. Arte e intelecto, conocimiento y emoción no se separan, por el contrario crean aperturas para un actitud estética inquieta, escudriñadora, reflexiva e inquisitiva.
 
Llegados ya, al umbral del siglo XX, la expresión artística de los primeros cincuenta años, es sin duda alguna, una expresión polémica, y dialéctica (en la trilogía Hegeliana tesis, antítesis-síntesis) que se afirma como reacción contra el pasado en la problematicidad de los ismos y tendencias, orientados las más de las veces a alejarse de la tradición plástica de la perspectiva que por siglos sentó una normativa. La afirmación del puro hecho estético en sí mismo, es la máxima realización de Gaugin, Van Gogh y Cézanne, los precursores de un arte nuevo.
 
Más adelante, con los trabajos de Georges Braque (1882- 1963), Pablo Picasso (1881-1973), y Juan Gris (1887- 1927), que surge el Cubismo, un lenguaje artístico completamente nuevo basado en la idea de la representación formal del aspecto geométrico de la de la realidad. Con razón se ha afirmado que el cubismo es una revolución tan grande en las artes visuales como la que tuvo lugar a principios del Renacimiento. El nuevo método de estructuración sistemática del cuadro, da como resultado el estilo que dio el traspaso definitivo de la figuración a la abstracción. Es la primera vez en la historia del arte occidental que los objetos representados en la composición, empiezan a abandonar su parecido con los reales. La intención principal del cubismo es ofrecer visualmente al espectador una imagen de tres o más dimensiones, a partir del plano bidimensional de la tela o el papel. La idea es que el espectador pueda ver simultáneamente las diversas  facetas de un objeto.
 
La sistematización de la estructura del espacio sobre la superficie del cuadro, se logra descomponiendo los objetos para crear una nueva percepción del volumen. Las figuras se vuelven a elaborar según sus elementos esenciales, es decir, las figuras geométricas, cubo, cilindro, cono, cuadrado, rectángulo, triángulo y esfera, se observan en planos yuxtapuestos desde ángulos sucesivos y contínuos. Se observa una particular sistematización de la forma y el color, en base al original concepto “cubista” que establece los     cimientos para un riguroso análisis formal de la pintura, característico de la modernidad. 
 
 ingridderodriguez@hotmail.com



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords