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Cultura, arte, letras y libros...

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Miguel Angel Asturias

Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 13.06.2019 - 7:56 pm

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Grandes Escritores Universales: Miguel Ángel Asturias

La obra de Miguel Asturias es expansión de significados, por medio de efectos verbales muy originales. Un conjunto de obras maestras extendidas a lo largo de cinco décadas  constituyen la obra del laureado escritor guatemalteco, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1967  “por el cúmulo y calidad de una obra en que la creación política figura en una forma que parece tomada del radiante plumaje y del pájaro Quetzal”.

El comentario viene a propósito de mi reelectura de la obra “Leyendas de Guatemala”, “un libro que se bebe, más que se lee, afirmó en una ocasión Paúl Valéry”. Pienso que su observación sobre la citada obra certera pues en  la citada obra se aprecia  esa particular  cualidad dualista de la obra Asturiana, que en su fundamento estético une la vertiente del realismo social con el realismo mágico, fusión que se  distingue por  expresar el alma de las culturas precolombinas, pero también es el reflejo de una intuición artística que poetiza con sutil hondura lírica el choque de culturas de la Conquista y Colonización de América, el sometimiento del indio.

VIDA


“Miguel Ángel Asturias nació en Guatemala, el 19 de octubre de 1899. Su padre era juez y ocupaba un puesto importante en el foro. Su era madre maestra de escuela. Estudió Derecho y se graduó con una tesis acerca del problema social del Indio, funda periódicos, revistas y organizaciones estudiantiles. Colabora en la Educación Cívica de su pueblo, tiene cinciencia desde muy temprano de la realidad de su país, viaja a París, y en La Sorbona sigue cursos con el profesor Georges Reynaut, experto en ritos y tradiciones mayas. Allí Investiga y escribe sus primeros libros, afirmando su vocación e identidad americanista: “Durante los años jóvenes que pasé en París, ví el ejemplo de muchos escritores cosmopolitas que escribían sobre París, sobre Versalles. Desde entonces sentí que era mi vocación y mi deber escribir sobre América. Vive con su pensamiento puesto en Guatemala, leerá su historia enriquecida por una cultura por una cultura precolombina. Cuando regresa, su país vive conflictos sociales y políticos que lo harán salir por largos años al exilio. Desde el 1947 desempeñó funciones diplomáticas en Buenos Aires y México, y los cargos de Embajador en el Salvador y posteriormente en Francia: Las realidades han cambiado y reprenta con orgullo a su patria. Obtiene premios literarios internacionales y es estimado cada vez más por sus lectores. Está en París cuando recibe el Premio Nóbel de Literatura. Muere en Madrid, el 10 de junio de 1974”

 OBRA


“La obra de Miguel Ángel Asturias destaca con nitidez en las letras hispanoamericanas por “su grandiosa inmersión en la mitología del pueblo maya, en la profunda vivencia de su raza, en la genialidad de su lenguaje y en el rescate de los valores sociales de un pueblo. Asturias tradujo el “Popol Vuh”, el libro sagrado de los mayas quiches. Su labor narrativa comprende principalmente las siguientes obras: “Leyendas de Guatemala” (1930), las tradiciones de un país que lo marcaron desde su infancia; “El Señor Presidente (1946), definida como una quemante acusación literaria, política y social “escrita con la facilidad del aliento y del andar de la sangre por el cuerpo”, escribió Gabriela Mistral; “Hombres de Maíz” (1949), la novela preferida de Asturias “porque en ella no hay concesiones”. Otras obras suyas son: “El papa verde (1954), “Los ojos enterrados (1960), “El alhajadito (1961).

Una de sus novelas más trascendentes, “Señor Presidente”, logra expandir su significación medio efectos puramente verbales. Escrita entre 1925 y 1932, para muchos es su obra maestro, que ha sido traducida a muchas lenguas. La novela cuenta y anuncia con atmósfera de pesadilla y miedo, el terror de una dictadura, cuya geografía puede ser cualquier país de una latinoamérica arraigada al autoritarismo que hasta hace pocas décadas constituyó un esquema de sociedad del que todavía soplaron vientos hasta el pasado reciente.

Pero como dije al principio no sólo es el contenido social y político, Asturias recrea en sus obras mundos simbólicos que reinventan el espacio cultural de nuestro continente, mixturado en un mestizaje que visualiza nuestra tradición indígena, europea y africana, los ingredientes esenciales de nuestra identidad.

Por la singularidad del estilo y la riqueza del contenido, la obra de Asturias permanecerá por siempre como un gran referente de la literatura hispánica del siglo XX.  Por su expresión pluri-vocal que dialogisa en intersecciones e interconecciones de niveles, géneros, y formas de sensibilidad individual y colectiva, la obra de Asturias contribuyó al desarrollo de la literatura  Hispánica e influyó en la cultura occidental llamando la atención sobre la importancia de las culturas indígenas, especialmente las de su país natal Guatemala.

ingridderodriguez@hotmail.com



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