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Sociedad e institución... Elogio de la Literatura

Sociedad e institución... Elogio de la Literatura

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 14.03.2019 - 9:29 pm

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La literatura está presente en todas las épocas, en todos los lugares y en todas las sociedades humanas. A través de la obra literaria el ser humano manifiesta aspectos vitales trascendentales como el amor, la soledad, la muerte, el miedo, los conflictos existenciales, y toda clase de sentimientos y  emociones humanas son la materia literaria del escritor.

“No resulta fácil saber cuando, como y dónde comenzó a existir la literatura. Si nos remitimos a lo señalado en la Biblia, el propio Adán, el primer hombre, ya comenzó a recoger en registros los primeros pasos del género humano. Seguramente, otros preferirán creer que ya en Altamira, alguien logró evitar las salidas de la cueva en busca de caza a cambio de explicar relatos que distraían a sus compañeros. Sea como sea, lo cierto es que el impulso literario es muy antiguo en el ser humano y, de manera ciertamente significativa, los temas que aparecen en los primeros escritos nos resultan, especialmente cercanos. Resulta conmovedor el darse cuenta hasta que punto los antiguos egipcios o los sumerios sentían nuestras mismas pasiones, se formulaban las mismas preguntas y se entretenían con géneros literarios tan parecidos a los de uso actual”.

Aunque no pueda darse una definición de validez general de la Literatura, si podemos afirmar que  la creación literaria responde a una finalidad esencial: la necesidad que sentimos de expresar la belleza por medio de la palabra. En este orden, toda obra con especificidad estética se califica de literaria, en un sentido amplio que se ajusta a la dimensión de las demás artes y su finalidad primordial, de buscar la belleza por encima de todo.    

No cabe duda, una aproximación a la literatura y sus principales características como arte del lenguaje y la palabra, impone señalar algunas generalidades acerca de la creación, el concepto de literatura y el lenguaje literario. De igual modo nos proponemos presentar a continuación un breve análisis sobre la interrelación que se da entre el arte, la belleza y la literatura. Al respecto sostienen  
Edward Friedman, Teresa Valdivieso, y Virgilio Carmelo (1989): "la palabra arte se origina del latín ars, que significa conjunto de reglas o habilidad para hacer alguna cosa, de ahí se deriva el sentido de la palabra arte como trabajo perfectamente realizado. Sin embargo, en la vida cultural ha adquirido otro sentido; aquí arte es la “actividad espiritual por medio de la cual crea el hombre obras con fin de belleza” (Rafael Lapesa, Introducción a los estudios Literarios, 1975). Esta definición implica el concepto del artista como individuo que además de poseer imaginación creadora es capaz de expresar sus sentimientos, ideas o fantasías de tal manera que produzca en quienes contemplen su obra una profunda sensación. Entonces se dice que esa obra tiene valor estético. La palabra estética o ciencia de lo bello y de la creación artística, viene del griego “aistheticos” que quiere decir sensación. Por eso se dice que una obra tiene verdadero valor estético o artístico cuando apela a nuestras facultades intuitivas o sensitivas, procurando satisfacer la inclinación del hombre por la búsqueda de la belleza”.

“La mayor parte de los sistemas filosóficos, desde Platón (427-347a.C.) hasta nuestros días, concuerdan en que se considera bello a lo que causa en nosotros una reacción espiritual inmediata, de efecto perdurable, y desinteresada. Se dice que esta reacción es inmediata porque es espontánea, no premeditada, ya que la sensación representa una reacción natural ante un determinado estímulo- en este caso la creación artística. Es también perdurable porque su efecto es permanente. Tomemos por ejemplo el caso de Quasimodo, el jorobado de Notre Dame de París, figura diestramente creada por el francés Víctor Hugo (1802- 1885). Quasimodo, a pesar de su fealdad es el personaje que predomina en toda la obra, de lo que se deduce que lo feo natural, cuando es representado artísticamente, puede originar una obra de suma belleza. Otro buen ejemplo serían las figuras de Don Quijote y Sancho Panza, una creación cómico burlesca. Estos personajes que, formando una pareja universal, aparecieron en la literatura en el siglo XVII, han seguido viviendo en el alma de los lectores de la novela de Cervantes e incluso en la de aquellas personas que aunque no han leído la obra, han oído hablar de las aventuras de Don Quijote. Por último se puede decir que la reacción ante la obra artística es desinteresada porque no se produce esperando ninguna recompensa material, sino que es simplemente una especie de placer espiritual producido por la contemplación del arte. Esto significa que la obra de arte tiene una función doble que se resume en la fórmula de la creación artística presentada por Horacio (65-8 a. C.) en su Ars Poética: dulce et utile (dulce y útil). Es decir, dulce porque produce un placer estético y útil porque tiene una función práctica, es instructiva, es una forma de conocimiento y, por lo tanto, merece nuestra seria atención. De tal manera, que se podría concluir que la creación artística lleva consigo una nueva visión de la vida y del mundo que nos rodea”.

Aunque lamisión esencial de la literatura es la expresión de belleza por medio de la palabra, el fin estético no es exclusivo ni excluyente. En este orden señalamos, que las posturas éticas otorgan la primacía a un fin docente o moralizante, en tanto que los esteticistas dan al placer la prioridad, al considerar que el único fin del arte y la literatura es lo bello.

ingridderodriguez@hotmail.com



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