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Edward Munch convirtió lo personal en universal

Edward Munch convirtió lo personal en universal

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 07.02.2019 - 9:08 pm

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Edvard Munch (1863- 1944) convirtió lo personal en universal. El pintornoruego considerado precursor de la tendencia expresionista, nació en Loten (Noruega) en 1863, y pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en Oslo, la capital de Noruega. La pérdida de su madre y después la de su hermana, ejercieron una influencia decisiva en su actividad artística. Sus tristes y angustiosas representaciones basadas en obsesiones y angustias personales, abrieron el camino al desarrollo del expresionismo.

Después de un año en la Escuela Técnica de Arquitectura de Oslo, en 1880 decide dedicarse a la pintura, inscribiéndose en la Escuela de Dibujo, pasando varios veranos pintando, en la academia de pintura al aire libre del paisajista Frits Thaulow.

“En 1885 realiza un corto viaje a París y conoce de cerca algunas obras de los impresionistas Monet, Renoir, Degas, Pisarro y Seurat. Sus pinceladas serán cada vez más audaces, menos atadas a las convenciones del realismo academicista. Lo más importante de este periodo es la obra “La niña enferma”, en la que evoca su experiencia personal con la muerte de su hermana y donde ya aparece la desolada visión de la existencia que caracteriza la mayor parte de su producción. En 1889, Munch viaja a París de nuevo, con una beca del gobierno noruego y durante un breve período de tiempo es alumno del pintor León Bonat. Tras realizar obras de carácter impresionista recibe el influjo del postimpresionismo, concretamente de la obra de Gaugain y Van Gogh, que lo llevan a dar un giro radical a su trabajo”.

Con una pintura que rompió las barreras de lo convencional, Munch ha sido reconocido como uno de los grandes pioneros del arte moderno.  Creador de un estilo muy personal, basado en acentuar la fuerza expresiva de la línea, reduciendo las formas a su expresión más esquemática, Munch hace un uso simbólico, no naturalista del color. De ahí que su pintura supo reflejar muy bien el estilo, y las formas del arte contemporáneo, así como sus grandes temas.

Entre sus obras más famosas podemos mencionar: El grito; Vampiro; La voz; y Bajo las Estrellas;  las cuales, inician un ciclo que el artista llamaría más tarde “El Friso de la vida”. Son obras que expresan sus experiencias personales sobre el amor, la enfermedad, la muerte, la soledad, y la naturaleza. A Munch le atrae pintar lo que se puede captar y expresar por el espíritu y el intelecto, más que por la vista y los sentidos.
   
En “El grito”, una de sus obras más famosas, pintura expresionista de fama universal, Munch refleja las principales característica de la persona humana: un ser individual, pero que vive en sociedad, que se relaciona con la naturaleza, el entorno y sus semejantes, creando a la vez sus propias imágenes de placidez o angustia, que expresa mediante el lenguaje y el arte.

ingridderodriguez@hotmail.com



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