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Armonizar ciencia y humanismo un desafío del siglo XXI

Armonizar ciencia y humanismo un desafío del siglo XXI

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 06.12.2018 - 7:28 pm

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La vida del hombre y la mujer de hoy, ha cambiado rotundamente para mejor, gracias a la revolución tecnológica. Su esencia es la electrónica, la comunicación,  la medicina, la construcción, la astronomía… Todas buscan el progreso y la felicidad de la humanidad.
 
“Nuestra civilización ha llegado a depender de la ciencia y de sus aplicaciones en un grado desconocido en anteriores períodos históricos. Ninguna época ha exigido tanto a la ciencia como lo hace la nuestra, ni se ha servido tanto del trabajo de los científicos. Desde el punto de vista cuantitativo, la investigación científica ha alcanzado dimensiones sin precedentes. El número de investigadores a principios del siglo XX era de 15.000, y a mediados de siglo se había alcanzado la cifra de 500.000. Desde el punto de vista cualitativo, es decir, atendiendo a la naturaleza y repercusiones de los descubrimientos, la importancia de la ciencia es aún mayor.

En pocos años, los investigadores han revisado y actualizado numerosas teorías científicas aceptadas durante siglos. Recientes descubrimientos obligan, a su vez, a replantearse conclusiones que sólo hace unas décadas se consideraban definitivas. El desarrollo científico ha tenido una profunda repercusión social y económica. En cuanto La organización de la actividad científica, los mismos autores puntualizan el  tono interdisciplinar de la ciencia contemporánea, en cuanto, los actuales sistemas de investigación se basan en la especialización y en el trabajo en equipo. Por otra parte, cada vez es mayor la intercomunicación y la interdependencia entre las distintas ciencias, lo que exige una labor de síntesis y una explicación global de la realidad.

 Hoy día los científicos disponen de instalaciones especializadas, instrumentos, publicaciones, etc. Pero al hombre de ciencia se le reduce cada vez más su libertad para investigar, ya que los únicos que pueden costear los programas de investigación son los gobiernos o las grandes empresas privadas, que, generalmente, seleccionan dichos programas dando prioridad a los que ofrecen un interés estratégico o económico”.
 
No cabe duda,  el avance de la ciencia y de la técnica ha sido tan grande, prodigioso y desmesurado, que lo obtenido en los siglos XIX y XX supera exponencialmente a lo alcanzado por la humanidad en toda su historia previa. No obstante, los problemas de la civilización tecnificada saltan a la vista.
 
“1) Una  parte considerable  de la investigación actual se orienta a fines bélicos. 2) La técnica moderna ha puesto en manos de las superpotencias medios para destruir el Planeta; la paz ha llegado a convertirse en una simple consecuencia de un "equilibrio de fuerzas". 3) La técnica permite al hombre el dominio de la naturaleza, pero el modo de ejercerse ese dominio está planteando el problema de un posible agotamiento de los recursos naturales y de una progresiva contaminación de la atmósfera, mares y ríos. 4) El desarrollo de la informática y la automatización liberan al hombre de los trabajos más rutinarios y le permiten dedicar mayor tiempo a la realización de trabajos más creativos y al ocio. Pero, como contrapartida, la automatización genera paro, y el posible mal uso de la informática puede convertirse en una amenaza para la libertad del hombre”.
 
Todo lo anterior ensombrece el brillante panorama de la actualidad.

“Una edad nueva se apunta en medio de prodigiosos hallazgos de la ciencia y de la técnica, pero también de serios desajustes ético-sociales, puede ser la realización de posibilidades enormes de desarrollo, pero puede resentir también riesgos ominosos, según que se aproveche el patrimonio cultural para el servicio del hombre –orientado éste a Dios, que es la Suma Sabiduría-, o se vea el ser humano aplastado por una cultura atea y deshumanizada que lo afrente. A la postre, sin embargo, los valores más altos prevalecerán, pero mayor ahorro de dolor podrá obtenerse si el hombre sabe armonizar el saber con la libertad, con la justicia, con el derecho, y en suma, con el Bien y la verdad.”

ingridderodriguez@hotmail.com



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