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El arte, testimonio humano

El arte, testimonio humano

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 08.11.2018 - 8:43 pm

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El origen y desarrollo de la especie humana es el punto más apasionante que pueden plantearse la ciencia, el arte, la filosofía y la religión. Una peculiaridad del animal racional es su inadaptación biológica al medio. Su cuerpo, por ejemplo, no está preparado para soportar las inclemencias del clima, ni para hacer frente al medio ambiente por instinto. Sin embargo, a diferencia de cualquier otra criatura, el ser humano supera ese deficit biológico, gracias a la cultura.

En este orden, el ser humano no se adapta de manera espontánea al medio, sino que su adaptación requiere, la transformación pensada,  inteligente, y creativa del entorno natural, y eso es precisamente la cultura: el lenguaje, la técnica, la ciencia, el arte, la moral, el derecho... Todo ello para vivir mejor, y hacer del mundo un lugar mejor y más humano, confortable, y adaptado a sus necesidades.  
 
Al repasar el espacio de tiempo que llamamos prehistoria observamos que durante el paleolítico, el hombre era depredador. Basaba su alimentación en la caza, la recolección de frutos silvestres y la pesca. Hacia el año 8000 a. de J.C., aproximadamente, en el próximo oriente algunos neolíticos descubren la agricultura y la ganadería, estableciendo un nuevo tipo de economía que restaura lo que consume. Este hecho inaugura una nueva época histórica, pues el descubrimiento de la agricultura cambia radicalmente las condiciones de vida del hombre prehistórico. El nómada se hace sedentario y olvida la angustia diaria de la búsqueda del alimento.
 
La gran revolución neolítica produjo a la vez otros cambios fundamentales en la vida de la humanidad. En lo social se organizan grupos sedentarios, en lo económico se genera una creciente disponibilidad de excedentes. Las colectividades empezaron a crecer, iniciándose así un proceso que culminaría en el nacimiento de la civilización urbana. Las hordas y tribus paleolíticas, que vivían en cuevas o en tiendas de piel portátiles, cambian totalmente el escenario de su residencia. Los poblados neolíticos más antiguos, tienen sus casas de planta circular, llamadas tholos, también hay casas de planta rectangular. En el poblado de Halaf, en Mesopotamia, aparecen casas de planta mixta. Las antiguas aldeas neolíticas, tienen ya el conato de la organización urbana, el origen más remoto de la actual.
 
El arte fue uno de los descubrimientos más fascinantes entre todas las manifestaciones del hombre prehistórico. Las formas artísticas, cuyas primeras realizaciones se remontan al paleolítico superior, fueron evolucionando en función de los cambios que se producían en el seno de las distintas colectividades humanas. Así, con el inicio de la urbanización, y el paso de un sistema económico (recolección y caza) a otro distinto, el modo de producción agrícola, el sentido mágico religioso que había tenido el arte en sus orígenes fue siendo sustituido por un sentido conmemorativo, abstracto y simbólico.
 
Instrumentos líticos, joyas, monumentos megalíticos, vasijas, armas, sepulturas, pinturas rupestres y otros vestigios de gran valor estético, proyectan las múltiples dimensiones de la creación artística de esa época. Son la huella y el testimonio del primer gran momento artístico de la humanidad.
 
ingridderodriguez@hotmail.com



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