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Madrid una ciudad multicultural y cosmopolita

Madrid una ciudad multicultural y cosmopolita

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 12.09.2018 - 8:44 pm

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La fundación de Madrid se remonta a la presencia humana en sus tierras de los yacimientos del cerro de San Isidro, en las Terrazas de Manzanares, pertenecientes al Paleolítico Inferior y Medio. La creación de una pequeña villa fundada por los árabes dio origen a la actual Metrópoli.  

La ciudad que tomó Felipe II como sede de la corte y capital del Reino de España en 1561 es una gran urbe - acoge hoy día un caleidoscopio de colores en sus diferentes culturas y modos de ver la vida- la decisión del Rey supuso la llegada de gentes de rincones muy diversos con acentos distintos; un fenómeno que se mantiene hasta hoy, por lo cual,  Madrid es una ciudad llena de matices, con prolíficas manifestaciones artísticas y culturales que van más allá de sus emblemáticos monumentos llenos de historia, o de sus majestuosas plazas, calles, y parques, principalmente apreciamos su encanto multicultural y cosmopolita, de ciudad de convivencia y encuentro.
 
Origen y Fundación

“La fundación de Madrid participa de la leyenda y la historia. Al margen de las leyendas, los primeros asentamientos humanos en estas tierras se ubican en los yacimientos del Cerro de San Isidro y en las Terrazas del Manzanares, pertenecientes al período paleolítico, época en la cual, se ubica el origen prehistórico. El primitivo valle del Manzanares era un paraje idóneo para que los nómadas de la Prehistoria cazaran enormes animales como elefantes, mamuts, caballos y toros salvajes, grandes ciervos, e incluso hipopótamos y rinocerontes, que se acercaban beber agua en el lecho del río.

Desarrollaban estos hombres de aquel lejano Madrid toda una variada industria lítica, compuesta por hachas, raederas, puntas de fecha, útiles y otras herramientas y objetos de uso, que empleaban en su vida aún rudimentaria, y que el azar del tiempo preservó bajo las arenas de los torrentes, lechos y laderas de las márgenes del río, en las zonas que el crecimiento urbano del moderno Madrid, hoy conformado por barrios residenciales, con vías de circulación rápida. Alonso González (2010) explica: “La depredación del hombre y los profundos cambios climáticos, alteraron los factores de equilibrio ecológico que caracterizaban al valle del Manzanares, durante todo el largo período del Paleolítico. El nomadismo Paleolítico dio paso a la ocupación sedentaria, más o menos estable. Durante el Neolítico, alrededor de cuatro mil años de antigüedad, el valle decayó en intensidad de población y ocupación, pero aún así, siguió ofreciendo albergue a diversos agrupamientos humanos. Nada parecido a núcleos urbanos se ha de esperar de éstas épocas, pero restos de pequeños poblados y necrópolis se han encontrado en el Cerro de las Vistillas, Villaverde, carretera de Andalucía y orilla derecha del propio Manzanares, que atestiguan una presencia humana y cultural a lo largo de la Edad del Paleolítico, Neolítico, períodos del Bronce y Hierro. Hasta ahora, en la dilatada noche prehistórica, el valle del Manzanares y todas las zonas laterales y contiguas de influencia geográfica, han ofrecido una continuidad poblacional. Durante el último milenio antes de Cristo y en los siglos de ocupación política y cultural romana, esa continuidad se mantuvo. Pues se sabe que hubo villas romanas, que a modo de pequeñas explotaciones agrícolas, se situaban cerca de las diversas calzadas romanas, que surcaban toda la zona central de la península”.

Mayrit, o Magerit – madre de las aguas- la pequeña aldea de la antigüedad es el germen de una de las urbes más hermosas de Europa. La etapa histórica de Madrid se inicia con la creación de esta villa, cuándo Los árabes fundan Mayrit, o Magerit, en el año 855.  Es en el 865 cuándo Abd al-Rahman levanta el alcázar y las murallas, y tras dos siglos de dominación, en el año 1083, Alfonso VI toma Madrid y derrota a los árabes.  Después de la larga presencia y predominio árabe, el año 1132, cuando Alfonso VII conquista el “Castillo de Villarubia de los Ojos” un importante bastión árabe, y el último de la actual urbe madrileña - se inicia el gran crecimiento de la ciudad- hasta que en 1262 Alfonso X le otorga el emblema real.  En 1309 Fernando IV convoca las cortes en Madrid y transforma a la ciudad en un importante centro de influencia política. En 1561, la corte de Felipe II  se traslada al corazón de Madrid,  proyectándola como un gran centro político, cultural y artístico.

Hechos históricos relevantes

Varias fechas importantes señala el historiador Rubén González Alonso en la evolución histórica  de la ciudad: En 1109 la devastación por Tesufin y sus ejércitos y, en 1132 la conquista el Castillo de Villarubia por Alfonso VII.

“El siglo XVII es el siglo de Oro. Madrid experimenta un gran florecimiento económico y cultural. El reinado de los Austrias, con Felipe IV, el rey Planeta a la cabeza, la cultura y el arte alcanzan momentos de esplendor. Para 1723 la población alcanza los 130.000 habitantes. En 1760 Carlos III realiza importantes transformaciones al dividir la villa en diez cuarteles, tras superar los 175.000 habitantes. En 1807 los franceses entran en la península y ocupan a España, lo cual dio paso a la resistencia del pueblo español, hasta que el 2 de mayo de 1808 los madrileños se alzan contra 55.000 franceses. La guerra de independencia es un hecho, después de intentar varias reformas José Bonaparte, hermano de Napoleón abandona definitivamente la ciudad. Fernando VII toma el control del país, instaurando un absolutismo férrreo, que finaliza con la llegada de María Cristina de Borbón (1833- 1840). En 1875 con Alfonso XII la ciudad se extiende formándose gran parte de su actual centro urbano. Para 1878 la población está compuesta por 400.000 mil  habitantes. Se construyen numerosos e importantes edificios. El proceso de crecimiento se acentúa durante la regencia de María Cristina de Habsburgo- Lorena (1885-1902).   

A principios del siglo XX Madrid es una capital moderna. Con la proclamación del Rey Alfonso XIII se inaugura una creciente etapa de desarrollo urbano. Madrid se convierte en una capital moderna con la inauguración del ferrocarril metropolitano y la construcción de las majestuosas oficinas de los Ministerios. De 1936 a 1939 la ciudad es devastada por los bombardeos de la guerra.

En 1941 se inician los trabajos de reconstrucción y se redacta un plan general de urbanismo, en el que se trazan planes de modernización que culminan con la inauguración del primer estacionamiento subterráneo en la Plaza Velázquez Mella (1961). En 1967 se inaugura la estación Chamartín, en 1974 se inaugura la M-30. En1992 Madrid es declarada ciudad de la cultura europea. Es un año que marca momentos importantes con la inauguración del tren de Atocha, y la línea del Ave Madrid-Sevilla, El Museo Nacional del Arte Reyna Sofía, el Thyssen, el Museo de la ciudad, el Teatro Madrid, la Casa de América, el invernadero de Arganzuela, el parque Juan Carlos I.

La década de los noventa es continuidad de un proceso de crecimiento y modernización que no se detiene, en la proyección hacia el futuro de esta hermosa capital cosmopolita y multicultural.

 ingridderodriguez@hotmail.com



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