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“Historias de Cronopios y famas”

“Historias de Cronopios y famas”

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Ingrid González de Rodríguez | ACTUALIZADO 15.04.2018 - 6:08 pm

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Ejercicio de clasificación: “Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballos”. (Julio cortázar, Instrucciones para cantar, Historias de Cronopios y famas)
   
Al leer el título del fragmento anterior (Cronopios y Fama. Editorial Tusquest, 1980), podríamos pensar que se nos está ofreciendo una página de un manual de instrucciones de los que acompañan a ciertos equipos, un manual escrito con una finalidad práctica. Pero muy lejos están las intenciones de Julio Cortázar de escribir algo útil, por el contrario, otros títulos que acompañan a “Ejercicio de clasificación”, en “Historias de Cronopios y famas”  se alejan como todo escrito literario, de la finalidad práctica. Más bien parece que el autor no pretende que el lector siga estas instrucciones.

¿Qué consigue el autor con juegos verbales de este tipo? Logra llamar la atención sobre las palabras, sobre los significantes mismos, o dicho de otra manera logra materializar la función poética de la lengua, aquella que es propia de los textos literarios, lo cual significa que estamos ante un texto de ficción, cuya finalidad no está en la construcción de un universo narrativo en sentido estricto, sino en su propuesta lúdica y retadora, que contraviene el orden tradicional, incitando al lector a un cambio de hábitos sensoriales, a un juego mental para el que se requieren determinadas instrucciones.

Por esta y otras razones, la emblemática colección de microrelatos  o microcuentos, “Historias de Cronopios y famas”, se considera el modelo perfecto de este subgénero,  muy de moda donde las historias no son ajenas a las preocupaciones sociales del autor.

La obra es la sugerencia implícita de romper con una aceptación pasiva de la existencia cotidiana, en cuanto sus complejos juegos narrativos funcionan para el lector como una ascesis que potencia un estado de vigilia y lucidez. El lector emprende con el autor un vuelo imaginativo en el que no es posible ignorar, que junto a la dimensión estética, hay otras en ella implicadas: la metafísica, cultural, histórica, sociológica, y política, son los ámbitos ontológicos que construyen la experiencia humana en toda su amplitud. Las páginas de “Historias de Cronopios y famas”, agradan o desconciertan, pero en uno u otro caso incitan al repudio de actitudes rutinarias, el conformismo, la indiferencia o la pasividad. Frente al mundo, Cortázar busca que el lector prosiga sus descubrimientos de formas más auténticas de vivir.

ingridderodriguez@hotmail.com



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