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El síndrome de desconexión emocional

Isabel Valerio Lora | ACTUALIZADO 11.07.2019 - 5:12 pm

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“Como seres humanos, todos queremos ser felices y estar libres de la desgracia, todos hemos aprendido que la llave de la felicidad es la paz interna. Los mayores obstáculos para la paz interna son las emociones perturbadoras como el odio, apego, miedo y suspicacia, mientras que el amor y la compasión son las fuentes de la paz y la felicidad.». Dalai Lama.
   
El síndrome de desconexión emocional es un desorden que implica conductas de desapego, falta de empatía hacia los demás y hacia las propias emociones. Es un mecanismo de defensa, en términos psicológicos que emplea la persona para evitar el sufrimiento y las desilusiones, por medio de un autocontrol absoluto de sus sentimientos.

Entre los síntomas del síndrome de desconexión emocional están:
•        Sentir incapacidad para experimentar y expresar emociones con normalidad.
•        Sentir incapacidad para sentir empatía por las demás personas.
•        Sentirse emocionalmente adormecido y confuso.
•        Mostrar extrema racionalidad ante situaciones con carga emocional.
•        Dificultad de concretar relaciones estables con los semejantes.
•        Intentos fallidos por encontrar e identificar las propias emociones.
•        Tendencia a infravalorar las emociones, tanto las propias como las ajenas.
   
El síndrome de desconexión emocional puede representar una represión de las emociones, un bloqueo, un evento traumático a través del cual la persona se enganchó emocionalmente y por esa causa actúa así, o sea, dejando de experimentar cariño y afecto. Son típicas las excusas de “yo puedo solo”, ¿para qué intentarlo”, “ me han defraudado tanto”, eso provoca que la persona cree una especie de costra en términos emocionales, que le haga sentir vacío (a).
   
El síndrome de desconexión emocional no siempre implica aislamiento social. Pueden padecerla quienes tienen una vida emocional que parece satisfactoria (casados con hijos, por ejemplo) pero que no llegan a tener una conexión interna muy profunda con este núcleo familiar: sólo han cumplido con un mandato que la sociedad les ha impuesto, pero sus verdaderas necesidades de comprensión e intimidad no han sido cubiertas.
   
Para alcanzar una vida emocional plena, debemos reconocer que necesitamos a otros y que ellos nos necesitan a nosotros, aceptar la importancia de tener compañía, de entablar una relación sana con los demás, ya sea con familiares, amigos, compañeros de trabajo, incluso a través de un grupo de ayuda. Tener apertura a los intercambios emocionales, que nos permita conectarnos, dar lo mejor de nosotros, confiar en otros y sobretodo respetar sus expresiones emocionales y no bloquear las nuestras.
 
 



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