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Fanny Goris | ACTUALIZADO 10.01.2019 - 6:07 pm

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Con el inicio de este año me preguntaba, qué mensaje de valor podría compartir con mis lectores para que puedan conectar con ese impulso vital que necesitamos todos los seres humanos para lograr los objetivos, que de seguro han surgido en nuestras cabezas, para alcanzar este año. Esto me llevó a plantearles hoy, las tres palabras, con las cuales he promovido mi empresa y de las que creo que vale la pena explorar y conocer.
     
En una ocasión, hace mucho tiempo, trabajando con algunas ideas para mi elevator speech, traté de definir la esencia de mi trabajo con las personas y organizaciones; y para estar acorde con la tendencia minimalista de hoy día, me dije a mi misma que debía escoger tres palabras y que estas tenían que contener tres de los aspectos más valiosos para trabajar por el logro de nuestros objetivos personales y profesionales.
     
De allí salió mi propuesta del PCP: Propósito, Calidad y Productividad. Que no sólo buscaba diferenciarme en el mercado de otros colegas que compartimos la misma vocación y pasión por la Gestión del Talento, sino que era y es, algo en lo que creo fervientemente para lograr una transformación inteligente en nuestras vidas y en las organizaciones.
     
El propósito es el para qué detrás de todo. Todo lo que hacemos lo hacemos con el fin de conseguir algo. Eso es el propósito. ¿Para qué quieres conseguir eso que quieres conseguir?. Mientras que la Calidad y la Productividad son consecuencias del ser y el hacer del ser humano. Se obtienen cuando se desarrolla bien su trabajo y se entiende que cada mejora es una oportunidad vital para crecer, tanto en lo interior como en lo exterior. A continuación te cuento un poco más:

Propósito:
El propósito tiene que ver con nuestra misión en la vida. Aquello que nos apasiona. Tiene que ver con algo intangible, generalmente relacionado con alguna virtud humana, o alguna cualidad particular que nos sentimos felices de contener.
     
Erich Fromm, destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista decía “Descubre tus talentos y tu propósito en la vida. Esto te llevará a hacer lo que amas y porque haces las cosas con amor, obtendrás lo que necesitas”.  
     
Tampoco puedo dejar de citar a Steve Jobs, quien en su famoso discurso del 12 de junio de 2005 en la Universidad de Stanford, dijo: “Tienen que encontrar eso que aman. Sus trabajos van a llenar gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si todavía no lo han encontrado, sigan buscando. No se detengan. Al igual que los asuntos del corazón, cuando lo encuentren lo sabrán.
    
Y es que ¡Tú propósito de vida protege tu identidad! Conocer tu propósito te ayuda a valorar tu importancia y tu valor como ser humano. Define lo que vas a hacer y lo que no harás. Serás capaz de servir al mundo en sintonía con quien eres, de mirar alrededor y preguntarte “¿En qué puedo ayudar a los demás?”. Y una vez que descubras tu propósito de vida, serás imparable.

Calidad
Son muchas las voces que destacan la importancia de la calidad, pero a menudo existe demasiada prisa por alcanzar resultados, o bien; sólo pensamos en la calidad de un bien o servicio. Peter Senge, autor de La Quinta Disciplina, escribía “un bebé tarda nueve meses en nacer, por mucha gente que se ponga a trabajar en el empeño”.
     
De las tres variables del PCP, la calidad es la más complicada de lograr y practicar. Porque, en mi opinión, el auténtico origen de la calidad es la propia “bondad” personal. Cada persona es responsable de elevar su propio nivel de calidad, de poner su propio “Certificado de Garantía” y “Sello Personal de Calidad” en lo que es y en lo que hace.
     
Nadie puede dar lo que no tiene, por eso, para lograr la calidad de sus productos y/o servicios, de sus procesos y de su organización en general, de forma sostenible y real, hay que asegurar el cambio en la personas, invirtiendo en actividades que nutran al individuo.

Productividad
Para lograr resultados extraordinarios, estos siempre van precedidos por esfuerzos extraordinarios.  Así lo expresaba don Quijote a su escudero: “Sábete Sancho que no hay un hombre que sea más que otro,  si no que hace más que otro”.
     
La productividad es la relación entre el resultado de una actividad productiva y los medios que han sido necesarios para obtener dicha producción.
     
Continuamente se nos insiste en que debemos ser productivos. Pero lo que muchas veces se olvida es que, al igual que sucede con la inteligencia, también existen distintos tipos de productividad. Cada persona tiene más desarrolladas unas habilidades que otras, por lo que necesitamos enfoques personalizados, empleando estrategias de trabajo que se alineen con nuestros propios estilos cognitivos. Para ello, hay que empezar por conocer los diferentes tipos de productividad según el estilo de cada persona. Por ejemplo, priorizar, planificar, conciliar y visualizar son habilidades claves para ser productivo. Sin embargo, no todas las personas las poseen en la misma medida. De ahí es que una buena gestión del talento se vuelve fundamental cuando hablamos de lograr  una mayor productividad en los colaboradores.
     
Espero, como dije al inicio, estas 3 palabras les ayuden a conectar con lo que verdaderamente quieren ser y hacer. Recordándoles que, el arte de vencer se aprende en las derrotas, no tengan miedo de explorar. Como decía Oscar Wide: “El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado”.

¡Hasta la próxima vez!




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