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El talento de tus colaboradores… un arma no tan secreta

Fanny Goris | ACTUALIZADO 09.08.2018 - 5:05 pm

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El término “gestión del talento” significa diversas cosas para distintas organizaciones, para algunos es dirigir personas de alto valor o “muy capaces”, mientras que para otros, es cómo se maneja el talento “en general”, es decir, que orienta su gestión bajo la suposición de que toda persona tiene uno o varios talentos que requieren ser identificados y liberados.
    
Saber que cada gestor de personas puede tener una definición propia puede ser muy liberador, aunque claro, sustentada en el propósito de la organización. He aquí un caso muy sencillo que puede ilustrarnos.  
    
Hace un tiempo que leí, en una revista de alta dirección, una  anécdota curiosa de Francisco Bellil, quien ha sido un director muy carismático, en algunas muy conocidas multinacionales de España, y que en una de sus conferencias hablaba sobre el poder de la sonrisa.
    
Contaba que cuando él tenía unos 30 años, y vivía en Estados Unidos, existían muchos restaurantes cerca de su casa y, los días en que llegaba con pocas ganas de cocinar, se dedicaba a visitar algunos de ellos.
    
En uno de sus recorridos, quedó encantado con un lugar que tenía el mejor servicio que él hubiese visto hasta entonces y, que por eso estaba permanentemente lleno.
    
Después de verse repetidas veces con el dueño, en una ocasión este se le acercó para agradecer la confianza que depositaba en su establecimiento, comenta que entablaron una conversación, y Francisco le preguntó que cuál era su secreto.
   
Dice que, este americano sencillo, que no había pasado por ninguna escuela de negocios de élite, le contestó que era simple: “los restaurantes de alrededor contrataban camareros, y yo contrato gente que sabe sonreír. Enseñarles a servir la mesa no era tan difícil y lo hago después”.
    
Cuenta que esta respuesta lo mantuvo pensando toda la noche, pues rompió todos sus esquemas. Y agrega que le enseñó en principio, dos cosas:
     
Por un lado el valor que tienen las personas para generar una ventaja competitiva, y por otro, que hemos de estar abiertos a los cambios y preguntarnos: si nos atrevemos a plantearnos las cosas de forma distinta, a plantearnos el “no contratar camareros, sino a gente que sepa sonreír”.

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Y puede parecer una opción descabellada el no tomar en cuenta las habilidades técnicas en un reclutamiento, sin embargo, en defensa de este señor pudiera decir que él tenía claro cuáles elementos eran claves en su negocio, qué le agregaba valor, qué lo diferenciaba de los demás, en este caso él había apostado por el carisma o talento natural de sus colaboradores. Entendió que habían cosas que él podía enseñarle a un colaborador y qué cosas debía poseer el ocupante de dicha posición.  
    
En síntesis lo importante es que tengas claro ¿Qué significa el talento para ti? Y ¿Cómo lo relacionas con  la inteligencia, creatividad, conocimiento y competencias blandas? Y ¿Cuáles talentos son los que necesitas para la consecución de tus objetivos?. La lista de interrogantes pudiera extenderse, pero recuerda que es importante tener claro estos conceptos porque no se puede gestionar algo que no se domina, que no se sabe lo que es.

Anímate a convertir a tu personal en tu mejor arma.

¡Hasta la próxima!




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