19 Junio 2019 6:03 PM

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Doctor Bruno Rosario Candelier expone sobre “Cultivo de las letras mocanas”

Miguelina Medina | ACTUALIZADO 16.04.2019 - 7:38 pm

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 NAGUA.-Muy buenos días. Quiero, en primer lugar, agradecer al profesor Juan Adelso Riveras por la invitación a participar en este encuentro con ustedes y subrayar el hecho que él originalmente me pidiera. Él me dijo que quería que diésemos aquí un testimonio de lo que es la tradición literaria en Moca, de lo que el pueblo de Moca ha aportado a la literatura. Y entonces, vamos a ver si es posible que digamos algunas ideas que les sirvan de motivación a ustedes porque lo que ha acontecido en Moca puede darse en todas las comunidades del país.

¿Qué ha hecho Moca?         
¿Cuál ha sido la tradición literaria en Moca, para que se tome en cuenta a sus cultores? Bueno, con ese fin me acompañan dos prestantes creadoras mocanas, ya han sido mencionadas, la poeta Carmen Sofía Comprés y la narradora Kenia Mata Vega; ambas son una muestra de lo que ha sido Moca, de lo que es Moca, de lo que ha aportado Moca. Pero eso tiene un origen, tiene un pasado, tiene una tradición.         Y yo, cuando venía hoy de camino, para Nagua, mi mente se remontó a los orígenes de Moca, a la etapa en que Moca, al igual que otros pueblos del país, estaban en condiciones, digamos, materiales, sociales, pero con una particularidad que había en Moca y es que desde sus orígenes hubo personas que se interesaron en el cultivo de la palabra; hubo personas que se interesaron en canalizar el potencial creador. Y acontece que el cultivo de la palabra y el potencial para la creación es algo que está en todo el mundo, en todos los pueblos.        

Y entonces uno se pregunta, ¿Por qué lo que ha sucedido en Moca no ha sucedido en todos los pueblos de país, porque esa es la realidad? Y lo que ha sucedido en Moca tiene su explicación. En el siglo XIX, que es cuando comienza la literatura verdaderamente dominicana en el siglo XIX (porque antes del siglo XIX en la etapa colonial estábamos dando continuidad a la tradición de la literatura española),  y entonces lo que se cultivaba era fundamentalmente el teatro y la narrativa de cuentos populares; pero la alta literatura comienza en el siglo XIX, y moca se integra a esa corriente con manifestaciones muy singulares que fueron los que le dieron vida y vocación para que surgieran escritores mocanos.

¿Qué hubo en el siglo XIX que distinguía ya a Moca?
   
En primer lugar, había bibliotecas, bibliotecas donde los mocanos entraban a leer libros, cosa que es muy importante, porque puede haber un lugar donde haya una biblioteca y la gente no la visite; y si hay una biblioteca y la gente no la visita, esa biblioteca no ejerce una función, una función intelectual, social y cultural.         Entonces los mocanos asistían a esa biblioteca. Yo recuerdo que siendo un niño, en los años 40 y 50 veía en la biblioteca pública de Moca (y eso me llamaba la atención porque yo nací en un campo y me crié en un campo), entonces me llamaba la atención que había un salón con un par de mesas con varia gente que iba a leer periódicos y a leer libros, que es la función de la biblioteca, que haya lectores que vayan a leer. Y a mí me llamaba la atención ese detalle. Luego, cuando estudio la historia de Moca aprendo que ya en el siglo XIX había bibliotecas en Moca con la participación de mocanos que iban a leer, es decir, a nutrirse. Pero, además, había un segundo aspecto muy importante que ya existía en Moca en el siglo XIX, la existencia de grupos culturales; había grupos culturales y había grupos literarios; oigan este detalle, en el siglo XIX; es decir, gente que se integraba a una agrupación para darle vida, para activar el poder de creación. Y el poder de creación forma parte de una condición humana muy excelsa,  porque la creatividad es una evidencia del poder del Logos, del Logos de la consciencia que recibimos al nacer los seres humanos. Y entonces esos grupos literarios comenzaron a crear, comenzaron a hacer literatura, a escribir poesía, a escribir cuentos, a escribir teatro;  de tal manera,  que el más importante poeta popular de la República Dominicana es un mocano, que se llama Juan Antonio Alix, que es del siglo XIX. Y a partir del siglo XIX, entonces, la presencia de esa biblioteca, la presencia de grupos culturales y, sobre todo, de grupos literarios activó en Moca el fervor por la literatura. Claro, no solo se cultivaba la literatura, también se hacía música, se hacía pintura. En esa época las casas tenían un piano; las muchachas de la casa, todas, entonces, sobre todo de la clase media y alta, aprendían a tocar piano; es decir, cultivaban un arte, y eso contribuyó a darle vida a una sociedad, contribuyó a que un grupo de notables ciudadanos asumieran el arte, la literatura, el pensamiento como fuente de creación para darle vida a una comunidad. En una comunidad, lo primero,  naturalmente, es el desarrollo material y es importante que haya gente que se dedique al negocio, a la agricultura, a la producción material para vivir, porque lo primero es vivir; ya lo decían los antiguos romanos “primum vivere deinde filosofare”, primero hay que vivir, después filosofar. Pero claro, muchos pueblos se dedican solo vivir y no le prestan atención a esa faceta de filosofar.

¿Qué es filosofar?     Es pensar, es crear, es activar las inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales que forma parte esencial de la condición humana. Y en Moca, los mocanos, desde el siglo XIX, pero específicamente con más ahínco en el siglo XX, surgieron escritores importantes; como a principios del siglo XX que surge un escritor, un poeta llamado Gabriel Morillo. Y en los años 30 surge un narrador llamado Octavio Guzmán Carretero y en los años 40 surge un inmenso poeta llamado Manuel Valerio y una grandiosa poeta llamada Aída Cartagena Portalatín. Es decir, cada década fue dando creadores importantes.                

Siempre hay creadores menores y hay creadores mayores y nuestra historia literaria tiene la particularidad de que todos los movimientos literarios que han nacido en el país han contado con, por lo menos, un mocano. El primer gran movimiento literario es el “Postumismo”, de Domingo Moreno Jiménez, el Postumismo tiene un representante mocano que fue José Bretón; el segundo movimiento literario importante es el grupo reconocido como “Los Independientes del 40”, entre esos independientes del 40, figura Octavio Guzmán Carretero; el movimiento de “La Poesía Sorprendida”, que tuvo mucho peso en la República Dominicana, cuenta con dos mocanos, con Aída Cartagena Portalatín y con Manuel Valerio; “La Generación del 48”, cuenta con Alberto Peña Lebrón y con Darío Bencosme. Y así, cada uno de los movimientos literarios que hemos tenido, Moca ha dicho presente, Moca ha podido mostrar un creador que se identifique con los postulados estéticos de esos movimientos. Y eso tiene una importancia, por lo menos la ha tenido para Moca. Y de hecho, muchos pueblos del país, los mismos escritores dominicanos reconocen que en Moca hay una valiosa tradición, y hay valiosos creadores que les sirve de inspiración, lo cual enaltece y enorgullece a los mocanos porque sienten que han asumido la palabra y han podido testimoniar una expresión de su talento, una manifestación de su talento creador; porque, naturalmente, la creación implica un sacrificio.
   
Dedicarse a la creación implica una disciplina que hay que cultivar. Hay que prepararse en el conocimiento de la palabra, en el conocimiento de la gramática y de la ortografía para escribir y hay que desarrollar la sensibilidad para canalizar el poder de la intuición, porque mediante la intuición podemos tener una percepción de la dimensión profunda de las cosas que es lo que hacen los artistas y los escritores cuando asumen la palabra con un fin creador; y entonces canalizan a través de lo que percibe su sensibilidad, a través de lo que puede crear su intuición, y a través de la formación intelectual con que cuentan, pueden testimoniar su singular percepción del mundo. Eso es lo que hacen todos los poetas y todos los narradores y los dramaturgos: canalizan lo que perciben, canalizan lo que les llama la atención; canalizan y expresan el testimonio de esa dimensión profunda y trascendente de la realidad. Y entonces, esa ha sido justamente una de las motivaciones del Interiorismo, dar con esa vertiente espiritual y trascendente de las cosas para hacer una literatura que llame la atención, que destaque la condición humana y que de alguna manera contribuya al desarrollo de la conciencia.
   
El desarrollo de la conciencia es fundamental porque la conciencia dirige nuestra vida, dirige nuestros pasos. El poder de la conciencia es clave en el desarrollo de los pueblos.        
La activación de la conciencia es determinante para potenciar  la creatividad y sobre todo para testimoniar nuestra visión del mundo, para decirles a las personas el encanto de lo viviente, para testimoniar el encanto del mundo. Vivimos en un mundo hermosísimo.            

Tenemos la suerte de contar con nuestros sentidos corporales para disfrutar el encanto de la creación; tenemos la suerte de contar con un intelecto para entender el mundo y para entender la vida; y tenemos la suerte, los seres humanos, de poder canalizar eso que percibimos.        

Y eso es lo que suelen hacer los creadores de literatura, lo que suelen hacer los poetas, los narradores  y los dramaturgos que asumen la palabra para iluminar el mundo; y nosotros los lectores, debemos agradecer ese aporte que hacen los escritores porque es una manera de enriquecernos nosotros; es una manera de señalarnos caminos; es una manera de testimoniar la dicha de vivir. El  gran regalo que hemos recibido los seres humanos es justamente haber nacido como seres humanos, recibir el don de la vida. A veces no apreciamos lo hermoso que es tener la vida que tenemos, las condiciones materiales y espirituales que tenemos, el talento intelectual y estético y espiritual que tenemos. A veces no apreciamos eso,  y es bueno de vez en cuando reflexionar a partir de los que somos, a partir de los dones que tenemos, a partir de los atributos que nos distinguen y nos enaltecen.
   
Los poetas y los escritores, y uno de los motivos o una de las motivaciones que tiene este encuentro con ustedes es justamente encender en ustedes el interés por el desarrollo literario, el interés por el conocimiento de la literatura y el interés para desarrollar la conciencia, de que tienen un poder de creación, de que ustedes podrían asumir la palabra para crear, para testimoniar lo que perciben, para comunicar sus intuiciones y sus vivencias, que siempre son hermosas, que siempre son edificantes, eso es lo que nos enaltece a los seres humanos, la palabra. Eso nos distingue de los animales y de las plantas, con los cuales compartimos la condición de seres vivientes, pero nosotros tenemos una dotación espiritual ¡muy alta!, ¡muy elevada!, ¡muy luminosa! y es la de sentir el encanto de lo viviente y poder expresarlo; porque, ciertamente, no se puede dudar que también los animales sienten el encanto de lo viviente, ellos aman la vida y luchan por mantener su vida, pero no pueden expresar el gozo de sentir el encanto de la vida como podemos expresarlo nosotros.     Tenemos el poder para canalizar el encanto de vivir, el sentido de vivir  y eso lo hace el intelecto, y eso lo aporta la sensibilidad; y eso es lo que hacen los poetas y los escritores, canalizar ese poder, testimoniar ese talento.
   
¡Ojalá este encuentro de esta mañana sirva de motivación, y si hay una sola persona entre ustedes, una sola, que se motive, que salga de aquí inspirado, que salga de aquí decidido a asumir la palabra y a cultivarse a sí mismo, ya tiene justificación este encuentro, ya tiene razón de ser este encuentro, y dará resultado en el futuro! Pongan, entonces, atención a las dos escritoras que me acompañan y que van a continuar este estudio, porque ellas dos son una evidencia de lo que ha sido la literatura mocana, de la tradición literaria de Moca, ellas son fruto de esa tradición y ellas le están dando vida y continuidad a esa tradición con su talento y son su sensibilidad. Les pido, entonces, a ustedes que le presten atención a las dos escritoras que van a continuar en esta mañana. Y si en algún momento ustedes quieren formular alguna pregunta, pues, abriremos el espacio para eso, porque lo importante es que ustedes le saquen provecho a este encuentro literario, a este encuentro intelectual con estos escritores del Movimiento Interiorista que desde Moca han venido, para decirles a ustedes en Nagua, que los estudiantes de esta universidad aquí en Nagua también están invitados a testimoniar el valor de la palabra que se nos ha dado justamente para enaltecer nuestra condición humana, que es lo más hermoso que hemos recibido. Muchas gracias. *Transcripción Miguelina Medina



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