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Arzobispo de Santiago narra historia de sobrevivientes matanza de Moca

Arzobispo de Santiago narra historia de sobrevivientes matanza de Moca

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Monseñor Freddy Bretón: "El degüello de Moca es un hecho real. No se porque algunos historiadores quieren negarlo".

Redacción | ACTUALIZADO 12.06.2018 - 6:18 pm

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 MOCA.-De la espantosa matanza conocida como “el degüello de Moca”, la cual se registró el 3 de abril  de 1805,   dos personas apenas lograron escapar con vida. Y esto, porque estuvieron cubiertas por los cadáveres de los degollados, según cuentan los historiadores.                                             

De esas dos personas que pudieron sobrevivir de esa masacre, registrada- según los historiadores- en la Iglesia del Rosario,  una era descendiente de los primeros miembros de la familia Bretón  que llegaron a esta tierra.  El arzobispo metropolitano de Santiago, Monseñor Freddy Antonio de Jesús Bretón  Martínez –que es además poeta, investigador e historiador, y un apasionado a la lectura- se refirió al tema en la entrega más reciente del programa “Comunicación y vida”, el cual conduce junto al periodista Virgilio Apolinar Ramos (Polo), director del periódico Camino.                                                                                                 

El comentario lo externó  a propósito de la reseña del libro Ámbito Cibaeño, de J. Agustín Concepción (con la edición de Piero Espinal Estévez), del cual el director de Cultura, Lincoln López, le hizo llegar un ejemplar.                                                                          

 Un apasionado de la lectura, como lo es Freddy, hizo que se encontrara con el dato, que figura en la página 127, donde se establece que el degüello de Moca había ocurrido 3 de     abril de 1805.                       

 Concepción lo reseña  textualmente: En su retirada hacia Haití las huestes de Cristóbal consuman la espantosa matanza conocida “como el degüello de Moca”. Ya el 28 de febrero-suponemos que del mismo año- había cometido igual atrocidad en Santiago.     

FREDDY INVESTIGO   
                                               
Coincidió que Monseñor Bretón  Martínez, autor del libro “El apellido Bretón  en la República  Dominicana”, entre otros muchos, había investigado sobre este acontecimiento.                                                               

Tomando como base estas investigaciones fue que aportó  algunos detalles en el aludido espacio, el cual se transmite, cada semana, por diferentes canales, sobretodo de la ciudad de Santiago y la región.                                          

Freddy aludió a un comentario que alguien le había hecho sobre esta matanza pero que solo citaba “el degüello de Santiago”. “El que yo conozco más a profundidad y estoy más pendiente es el de Moca”, asegura que le dijo a ese amigo.                                                                    

Monseñor Bretón tiene sangre   mocana ya que las raíces familiares provienen de comunidades que pertenecen a la provincia Espaillat, como son Canca la Reina y Los Bretón  (próximas a Borojoi y La Mina), donde nació el 15 de octubre de 1947.                                                  

SOBRE LA MATANZA                                                       

Hay quienes han querido poner en dudas, entre ellos Fray Cipriano de Utrera, que este hecho haya  ocurrido. Pero Freddy tiene la certeza de que si, que esa matanza se llevó a cabo, tal y como relatan los historiadores de la época y de tiempos más acá.                                                                           

Dijo que, cuando era joven, había escuchado testimonios de personas que se referían a este degüello practicado por tropas haitianas en tiempos que ocupaban territorio dominicano. 

Bretón  Martínez aludió a un comentario que le hizo Osvaldo Cepeda y Cepeda, un día que se saludaron, en el que le preguntaba “que si no era hoy el aniversario del degüello de Santiago”, a lo que le respondió “que como mocano, estaba más pendiente del ocurrido en Moca”.                                                        

Entonces, leyendo el libro de J. Agustín Concepción, el ministro católico se encontró con la efeméride.  Quiso  dejar claro que no es historiador "pero que he tenido que pegarle un poquito a la historia” por las investigaciones para sus libros que ha realizado.                                  

LA TRADICION                                             

Monseñor Bretón  reveló  que dentro de la tradición familiar esta, que de las dos jóvenes que se salvaron aquel día, una era de la familia Bretón. La muchacha, cuyo nombre no especificó, pudo burlar a los asesinos debajo de los cadáveres tendidos en el suelo.                                         

Asegura que hay textos que señalan que debajo de los cuerpos inertes, tras el degüello en la Iglesia del Rosario, de Moca, se salvaron dos jóvenes, una de ellas hija de un tal Salcedo “y para que sea novela, la otra no se sabe”.                                  

Eso lo recoge incluso Frank Moya Pons, en su Manuel de Historia Dominicana, aunque dijo que esto lo encontró en textos mas antiguos.                                                                           

¿Cómo poner en duda un hecho que es tradición oral de la familia”? se preguntó  y recordó que su padre Antonio Bretón, y otras personas de su tiempo, contaban que los haitianos invitaron a toda la población a la iglesia para un supuesto perdón general aunque los historiadores hablan de “una amnistía”.                                                                          

Fue una estratagema, un engaño ya que cuando estuvieron en el templo degollaron a todo el mundo, y solo se salvaron esas dos jóvenes, de la que somos descendientes de una de ellas, contó  el arzobispo.                                                                     

Reveló  que cuando preparaba su libro sobre el apellido, acudió a la iglesia Del Rosario en Moca y que le preguntó  a una señora muy ligada a la religión sobre lo que sabía en cuanto al degüello, haciéndole la salvedad de que había un familiar suyo de por medio.                                                                        

Para sorpresa de Freddy, la mujer le confió que dentro de su familia también se decía eso mismo: Que la descendencia estaba ligada a una de las dos muchachas que se salvaron de la matanza. “Yo hasta me asombré  de la coincidencia”, confió monseñor.                                                                         

Bretón  Martínez aclaró, para evitar quizás malas interpretaciones,  que traía a colación el tema sin ningún ánimo sino como un hecho histórico. “La historia está ahí, no se puede borrar”, manifestó.    “Además, agregó, estamos involucrados porque yo me siento descendiente de ahí, de ese hecho, ya que el mismo tiene que ver con toda nuestra familia”.                                        

Lo que le asombra y extraña a Monseñor es que, según expreso, en base a no sé qué se pretenda negar que sucedio. Con esto, reitero, no promovemos nada sino que la historia está ahí.                                                            

RECONOCER ERRORES                                                                     

En tiempo    más recientes, contó, vinieron unos hermanos de Haití y que, durante un encuentro, quisieron quejarse de algunas cosas que se dicen en el país, pero que el le que lo respondió textualmente: pero amigo, la historia está ahí, no se borra; nos queremos, nos respetamos, somos hermanas y hermanos, pero la historia no se borra con un dedo o de un plumazo.                                    

Monseñor Bretón Martínez cree que cada uno debe asumir la responsabilidad en lo suyo y que ahora lo que correspondería seria reconocer que los antepasados se equivocaron y que vamos nosotros ahora caminar en confraternidad.                                           

“Ojala llegara ese tiempo, en que estos dos pueblos (República Dominicana y Haití) hermanados obligatoriamente, reconocieran los errores y que no hubiese la arrogancia y el desprecio gratuito”, sostuvo.                                                     

Volvió a insistir que la verdad "nadie la borra” y que por eso quiso traer a colación, en Comunicación y vida”, la efeméride histórica  contenida en el libro “Ámbito Cibaeño”.  



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