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EL 12 de enero de 1972: el día que la historia se escribió “a sangre y fuego”

EL 12 de enero de 1972: el día que la historia se escribió “a sangre y fuego”

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Amaury Germán Aristy cuando todavía era una joven de poca edad en plena labor revolucionaria.

Félix Jacinto Bretón | ACTUALIZADO 11.01.2018 - 10:51 pm

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 LICEY AL MEDIO.-El 12 de enero de 1972 pudo haber transcurrido como cualquier otro día dentro de la cotidianidad dominicana pero quiso la Providencia Divina que pasara a ser, desde entonces, una de las fechas más relevantes de nuestra historia contemporánea.
   
Sucedió que ese día, 46 años se cumplirán este viernes, de que cuatro indomables dominicanos, por demás jóvenes, escribieran páginas de heroísmo al enfrentarse a un poderoso ejército de más de 2 mil hombres fuertemente apertrechados.
   
El país se prepara, a propósito de este nuevo aniversario que se avecina, para recordar la memoria de los integrantes de Los Palmeros, también conocidos como “Comando de la Resistencia”.
   
Al cumplirse el próximo viernes  cuatro décadas y seis años  de la caída “triunfante y gloriosa” de estos muchachos,  diversos sectores se preparan para reverenciar su memoria y exaltar su valiente y patriótico gesto.
   
Nos referimos, claro está, a Amaury German Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Bienvenido Silveira Leal Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco, los cuales cayeron como caen los valientes descritos por Martí, “con la frente en alto y de cara al sol”, defendiendo los ideales revolucionarios.

Actos programados
    
Para honrar su memoria, el Archivo General de la Nación, las fundaciones  Amaury German Aristy y Francis Caamaño, así otras entidades, han anunciado una jornada que se inició  ayer jueves 11 y que continua este viernes 12, en el mismo escenario donde cayeron estos aguerridos combatientes revolucionarios.
   
El Archivo realizó una  exposición bajo el título  “Los Palmeros, 46 años después”, lo que se llevó   a cabo en el lobby de la institución, a partir de las 5:00 de la tarde.
   
José Ernesto Oviedo Landestoy (El Gordo Oviedo), quien es el coordinador del Foro de Sao Paulo en el país y exdirigente del 1J4, disertó   sobre el tema “Lucha armada: ¿creación de la izquierda o recurso de los pueblos por su liberación?         Luego intervino Sagrada Bujosa Mieses, presidenta de la Fundación Amaury.
    
Los actos continuarán  este 12 de enero, a las 10:00 de la mañana, con ofrendas florales en el Monumento que honra a Los Palmeros, ubicado en el km. 14 y ½ de Las Américas. A las 5:00 PM se ofrecerá una misa en la iglesia Las Mercedes, de Santo Domingo, para culminar la jornada.

 Hamlet Hermann y el 12 de enero
    
Una de las descripciones donde se aportan más datos hasta ese momento inéditos sobre esta memorable batalla, la hizo en vida Hamlet Hermann, la cual publicó  en su momento el diario Hoy.
    
El 12 de enero de 1972,  en horas de la madrugada, tropas mixtas ocuparon la residencia localizada en uno de los extremos de la autopista de Las Américas en el kilómetro 14 ½. En sus alrededores chocaron con dos miembros del grupo, quienes abrieron fuego contra los soldados y policías.
   
Durante ese tiroteo resultaron heridos varios efectivos policiales, dos de los cuales murieron poco después en el hospital militar Lithgow Ceara. En el intercambio, del lado de los revolucionarios, cayeron Bienvenido Leal Prandy (a) La Chuta y Ulises Cerón Polanco.
   
El general Neit Nivar Seijas no quiso explicar a la prensa cómo la Policía conocía anticipadamente los nombres de los dos revolucionarios caídos durante las primeras horas del miércoles 12 de enero de 1972.
   
Los periodistas especulaban que si los prófugos estaban fuertemente pertrechados y camuflados, cómo era posible que la Policía supiera los nombres de las personas alegadamente dentro de la residencia.  Evidentemente habían obtenido esa información de fuentes de inteligencia e interrogatorios.
   
 Al iniciarse los intercambios armados, los periodistas preguntaron al jefe de la Policía si no había posibilidades de apresar vivos a los prófugos a partir de ese momento.
    
“Ellos no querían arreglos lo que ofrecían era tiros. Pero tengo que cumplir con mi deber sea como sea”, contestó el brigadier Neit Nivar Seijas. (Nota FJB: que fue un todopoderoso y asesino jefe policial durante los 12 años de Balaguer)
    
El area donde se escenificó la lucha había sido evacuada de civiles desde horas de la madrugada y la misma fue declarada zona militar.
    
Llegar al kilómetro 14, atascarse, volver a la capital para desviarse por la carretera antigua hacia el Este tomaba a un vehículo alrededor de dos horas. Los vehículos que tomaban la vieja carretera que conduce a San Pedro de Macorís eran detenidos y minuciosamente requisados.
    
La aerolínea doméstica Alas del Caribe abrió un puente aéreo de veinte vuelos entre el Aeropuerto Internacional de Las Américas y el de Herrera con el fin de movilizar pasajeros llegados al país o que saldrían de éste.
    
En Santo Domingo se registraron diversos acontecimientos, desde la suspensión de clases en planteles educativos hasta pedreas contra automóviles, escuelas y negocios.
   
Un grupo de personas se dio a la tarea de quemar gomas de vehículos en las calles de la parte alta de la ciudad. Las labores docentes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fueron suspendidas cuando la Policía acordonó sus alrededores.
  
 Los alumnos de la escuela Paraguay, en Ciudad Nueva, la emprendieron a pedradas contra agentes del orden público.
    
Desde las 9:00  de la mañana, los profesores de los liceos Juan Pablo Duarte, Paraguay, Unión Panamericana, Estados Unidos, Argentina y Víctor Estrella Liz decidieron suspender las clases en previsión de posibles desórdenes.
    
Por otra parte, en Santiago, tropas combinadas de la Policía y el Ejército y la Fuerza Aérea tomaron medidas.
    
A las 10:35  de la mañana un oficial se desmontó de un helicóptero e informó al jefe de la Policía y al secretario de las Fuerzas Armadas que tres sujetos le habían disparado a la nave desde una casa de concreto ubicada en el pequeño monte boscoso.
    
Los periodistas pudieron observar que desde los predios del Palacio Nacional partían jeeps y carros de asalto con soldados en traje de campaña fuertemente armados.
    
Fue formada una comisión de personalidades que pedía un cese al fuego para entonces solicitar “a los perseguidos” que se entregaran a las fuerzas del orden. La comisión la componían el nuncio apostólico, monseñor Luciano Storero; el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Rafael Kasse Acta; el secretario general de la Asociación Médica Dominicana, doctor José García Ramírez; el director del periódico El Caribe, doctor Germán Emilio Ornes; el director del Listín Diario, Rafael Herrera, y el dirigente del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano, bachiller Radhamés Castillo Mesa.
    
El doctor Balaguer se encontraba en una reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y optó por no responder a los reclamos de los comisionados.
  
No obstante, se mantuvo atento al curso del combate que se entabló entre fuerzas regulares y jóvenes revolucionarios, acusados por la Policía Nacional del asalto al Royal Bank of Canada.
    
Un civil, balaguerista y antiguo diputado por Higüey, no identificado por la prensa, propuso una tregua y una comisión mediadora de eclesiásticos.      El alto mando militar desechó la sugerencia y ordenó el uso de más efectivos y armas pesadas contra los jóvenes acorralados. Por lo menos en tales momentos hubo descontrol de la situación por el alto mando militar.
    
Luego de varios intercambios de disparos, hubo un cese de fuego alrededor de las 12:25 p.m. hasta que llegó la artillería pesada. Los efectivos policiales y militares sufrieron el mayor número de bajas alrededor de la 1:00 de la tarde cuando se produjo un intenso tiroteo en la cueva donde se encontraban Amaury Germán Aristy y Virgilio Perdomo Pérez.
    
La operación de ataque comenzó nuevamente a las 2:30 de la tarde cuando llegaron refuerzos en la forma de dos carros blindados de asalto, dos tanques AMX-60, dos cañones de 105 mm sin retroceso y ametralladoras de gran calibre. Además, un avión bombardero con insignias de Estados Unidos sobrevoló el área.
    
Los cuatro vehículos blindados se internaron en el lugar donde estaban los dirigentes izquierdistas poco después de las 2:00 de la tarde. El secretario de las Fuerzas Armadas, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez, proclamó entonces que había que “acabar esta fiesta pronto” y desde ese momento llegaron más tropas y armamentos.
    
Mientras tanto, las tropas trasladaron morteros, lanzallamas, carros de asalto, dos cañones de 105 mm sin retroceso y otras piezas de artillería hasta un lugar cercano a la cueva.     

Refiriéndose al cerco tendido a los considerados guerrilleros, el contraalmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes manifestó: Por ahí no pasa ni un gato. Mientras se realizaban esas movilizaciones militares, el secretario de las Fuerzas Armadas proclamó: ¡Qué no salga uno vivo!
   
 La operación duró unas 15 horas de intenso tiroteo por la fuerte resistencia contra los efectivos militares y policiales que ofrecieron Germán Aristy y Perdomo Pérez, quienes se mantuvieron en acción defensiva desde horas de la mañana hasta avanzada la tarde.
    
A las 4:14  de la tarde se informó de la muerte de Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, el último de los defensores de esa posición en la cueva desde donde mantuvieron a raya por más de 10 horas a unos mil quinientos (1,500) guardias y policías, la mayoría pertenecientes a las tropas mejor entrenadas de las Fuerzas Armadas.
    
Después que los dirigentes de los Comandos de la Resistencia cayeron sin vida, tras fuertes combates, los efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas se ensañaron contra sus cadáveres apuñalándolos, golpeándolos y quemándolos.
    
Aumentó el dolor de los familiares el hecho de que les entregaran los cuerpos de sus parientes, totalmente desfigurados. Tomaron esto como una demostración de la cobardía de esos militares. A todos trataron de cortarles la cabeza según las señales que presentaban en sus cuellos, los que habían sido seccionados casi totalmente.
    
El cuerpo de Amaury Germán presentaba golpes, posiblemente propinados a culatazos en la frente, la nariz y el ojo derecho. Por la forma en que deformaron su cara, tuvieron que recurrir a señas particulares para identificar el cadáver.
    
Lo de Virgilio Perdomo fue lo más monstruoso porque de su cara no quedó rastro de lo que él era. Lo pusieron en condiciones que era imposible reconocerlo. Estaba totalmente lleno de heridas de bayonetas y trataron de cortarle la cabeza y una mano.
La esposa de Virgilio dijo que le quedaba el consuelo de que “Como él murió hoy, es como mueren los valientes”. También dijo que al cadáver de su esposo le robaron el anillo de matrimonio, un reloj y otras prendas, y exigió su devolución. El cadáver fue entregado desnudo a sus familiares.
    
La madre de Cerón Polanco dijo que su hijo, después de muerto, lo quemaron, lo golpearon y lo apuñalaron.
   
Amaury lo dijo: lo que importa no es el número de armas en las manos,  sino el número de estrellas en la frente. (Gloria eterna para Los Palmeros).
 



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Los Palmeros: Amaury, Perdomo Pérez, La Chuta y Cerón Polanco
Combatientes y un recorte de periódico de la época.

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