25 Junio 2017 11:32 AM

PortadaOpiniónDe nuestros lectores

La batalla del hotel Matúm

Redacción | ACTUALIZADO 29.12.2015 - 6:15 pm

0 COMENTARIOS

enviar por email

imprimir

ampliar letras

reducir letras

(y Segunda parte)

Quiero destacar  que el grupo de amigos,que andábamos juntos y que al inicio de los primeros disparos corrimos a protegernos detrás del hotel y permanecimos  acostados en el suelo, sobre la grama, cuando un oficial constitucionalista comentó que tenia pocos tiros en su fusil, al igual que sus  compañeros de armas y que unas cajas de tiros se le habían quedado dentro de uno de los carros  que estaban estacionados al frente del hotel.
   
El oficial preguntó si algún voluntario se atrevía a ir a buscar las cajas con los tiros, y mi hermano Roberto sin vacilar ni un instante se ofreció para esa tarea sumamente riesgosa  debido a que los soldados regulares aún estaban en la explanada del Monumento  y al cruzar de donde estábamos  agazapados  había que salir prácticamente a campo abierto  y eso convertía a la persona que fuera  a recoger  la caja de tiros en un blanco fácil y  pudo costarle la vida  a mi hermano Rubén.
   
Ese fue un acto de  valentía  incuestionable, de mi hermano  y queremos  hacer este reconocimiento público a un hombre sencillo, del pueblo, que arriesgó su vida, para salvar las de muchos que estábamos en el hotel.
  
 Al grupo de civiles se les ordenó, subir a la segunda planta del hotel para más seguridad, desde la habitación que ocupamos  pudimos ver el tanque  de guerra que tal como decíamos en párrafos anteriores, se estaba preparando para iniciar el ataque masivo y acabar con la resistencia de los  combatientes dentro del hotel. En esa misma habitación, de la segunda  planta,  se encontraba el coronel Juan María Lora Fernández, y su asistente un sargento del Ejército dominicano quienes  nos aconsejaron que nos movieramos a otra habitación porque si el tanque disparaba nosotros seríamos un blanco fácil.
   
Nos movimos a otra habitacion, donde había otros civiles,entre ellos dos periodistas, un reportero gráfico y otro cuyo nombre no recordamos, en esa habitación había una chercha y un ambiente de relajación, que terminó abruptamente cuando el primer disparo del tanque cruzó las paredes de la habitación  y esta se lleno  de polvo y humo y  pensé que si el otro disparo del tanque se hubiese hecho en la misma dirección pero un poco  más bajito, nuestros restos caerían en la piscina que está en el patio interior del hotel.
   
Lamentablemente el otro disparo  del tanque acabó con la vida del coronel Lora Fernández y su ayudante.
   
Después  de la salida del cónsul de los Estados Unidos del edificio del hotel se reinició la ofensiva del Ejército regular que aprovecharon ese momento para avanzar a las cercanías del  edificio y tratar de de penetrar en el mismo a fuego de tanques y metralla, pero el valor  y la experiencia de combate de la resistencia se impuso produciéndole decenas de  muertos y heridos y haciéndole retroceder, de manera desordenada.
   
Esta fue la última batalla donde participó  la cúpula  de los militares constitucionalistas, como un hombre del pueblo me siento satisfecho y orgulloso de haber sido testigo presencial de un acontecimiento histórico, junto con hombres de la talla del coronel Caamaño y  Lora Fernández.

Por Rafael GONZÁLEZ



0 comentario(s)


Le restan 1000 caracteres.

Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenidos ofensivo o discriminatorio.




Anuncio Adwords