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En memoria de Tomás Elpidio Aponte Espinal

Redacción | ACTUALIZADO 13.03.2015 - 10:56 pm

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Por Dulce RODRIGUEZ DE GORIS

Gracias a todos ustedes por honrarnos con su presencia en este día en que estamos aquí reunidos en esta iglesia en memoria de mi padre Tomás Elpidio Aponte Espinal.
  
 Es un día en que le damos gracias a Dios por haberlo tenido a nuestro lado, por haber tenido un padre como él, ejemplar, intachable y dedicado con esmero a su esposa, hijos, hermanos, padres y demás familiares, a todos sus amigos y a su comunidad.
   
En palabras de mi madre Ligia, quien en paz descanse: “El hombre ideal, enviado a ella por Dios, con la que toda mujer sueña para hablar de todo, hacer planes, proyectos y realizar sueños juntos”.
  
 ... De mi hermana Lourdes Sofía: “el padre cariñoso, dulce, bueno, siempre dispuesto a escuchar y a sacrificarse en todo y demasiado por nosotros”.
  
 ... De mi esposa Naya: “un ser extraordinario, maravilloso, bondadoso, justo, correctísimo, lleno de paz y capaz de transmitir esa paz a todos los que le rodeaban”.
 
  ...De mi cuñado Alberto Rosa: “el hombre de fe, comprometido con Dios y su comunidad,  la persona ideal a quien escoger y acudir en momentos difíciles, capaz de mostrarte el camino, y la perspectiva correcta, dejándote saber que él estaba ahí para lucahr contigo”.
   
... De mi primo César Bienvenido, quien escribió con su puño y letra que él también se consideraba uno de su hijos: “que Tomás Elpidio fue un ángel caído del cielo”. “En el cielo, había un festín el día de tu partida, porque fue una victoria increíble, arrolladora del bien sobre el mal, un ejemplo a seguir, no sólo para esta familia, sino también para todos los habitantes de esta tierra; una muestra de que sí se puede seguir los caminos del Señor a pesar de todas las vicisitudes, fatigas, contratiempos y problemas del diario vivir, con la responsabilidad que conlleva además, ser padre de familia.
   
Te fuiste pero vivirás eternamente en el viento que dulcemente susurra y silba tu nombre, en el perfume de las más hermosas y delicadas flores, pero sobretodo, estarás presente simpre, día a día, en nuestros corazones, en todos esos pequeños detalles que siempre tuviste para con nosotros, con los que recordaremos la belleza sin igual de tus enseñanzas y el infinito de tu amor.

¡Qué Dios les bendiga a todos!

La autora es Juez de la Suprema Corte de Justicia


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