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Una humilde sugerencia de un ciudadano preocupado

Redacción | ACTUALIZADO 16.01.2015 - 10:07 pm

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Por Genaro Cabrera, M.A.

Hace algunos días tuve la oportunidad de una frustrante conversación con un ciudadano de Arabia.  El me comentó que no entendía cómo es que nosotros teniendo tan fértiles tierras, comprábamos los productos agrícolas a tan altos precios, comparados con muchos otros países que no tienen esas ventajas naturales de que disfrutamos nosotros. Me contaba además, que en sus desérticas tierras la agricultura se realiza con el tedioso proceso de tener que hacer excavaciones, retirar la tierra o más bien arena extraída del hueco y luego llenar dicho hoyo con tierras fértiles traídas de larga distancia, a un costo de transporte muy elevado, pero puntualizaba… que aun así, ellos levantan grandes campos agrícolas, venciendo todas esas vicisitudes climáticas y de suelo, y a pesar de todo eso, los productos llegan a precios populares a todos los ciudadanos o consumidores finales.-
   
A lo largo de la historia y vida de República Dominicana, los dominicanos nos hemos manejado en todo el sentido de la palabra a la buena de Dios. Existe una gran divina verdad y es que Dios es la plataforma donde reposa y debe siempre reposar la fe de todo ser humano, pero no es menos cierto que el nos proveyó de la capacidad de raciocinio y esto nos da la facultad de tomar nuestras decisiones en la vertiente que entendamos para empezar de una vez y por toda a mejorar nuestra situación de carestía basada en una carencia que solo existe en nuestro limitado cerebro, al hacer uso de ese don, podremos distinguir qué es lo que mas nos conviene o a veces, que es lo que menos nos perjudica.-
   
El creador nos dio las herramientas para acomodarnos la vida y de nosotros depende que estas se hagan parte de nuestros tantos hábitos cotidianos.-
   
Entre los instrumentos que estabilizan y hacen efectivo el funcionamiento de todo hogar, toda empresa, toda ciudad, todo estado y en fin todo país, esta la planificación, que a su vez, es la plataforma donde se cimenta o se debe cimentar toda administración efectiva, lógica y práctica.-
   
Preámbulo en estos términos, para referirme al sector productivo nacional, consideramos que no nos hemos manejado bien en ese renglón, el cual es medular para la estabilidad de la familia dominicana y por qué no decirlo, de la nación, ya que un pueblo con sus necesidades básicas suplidas razonará bien y hasta los problemas propios de las crisis que en nuestro país son tan frecuentes, por que cuando no las tenemos, las fabricamos por distintos medios, pueden ser enfrentados con cabeza mas fría y hasta las mismas protestas frecuentes se disipan significativamente.-
   
El objetivo principal de todo equipo de gobierno debe ser procurar, primero, que se incremente la producción nacional y segundo, procurar que los precios de los artículos de primera necesidad estén al alcance de los bolsillos más limitados de el de los últimos rincones de la nación, ya que estos también contribuyeron con que hoy estén dirigiendo los destinos del país.-
   
En la misma medida en que se procure lograr lo antes expuesto, debe procurarse, mediante proyectos de planificación de la producción nacional, el garantizar a nuestros productores del campo precios estables a la hora de llevar al mercado sus productos que con tanto esfuerzo y consumo de capital han logrado cultivar.-
   
Nuestros productores no pueden continuar sujetos a una circunstancia semejante a cuando se juega un numero de lotería, no podemos seguir jugando con el sudor y la fuerza de producción del sector agrícola nacional, pues si esto continua, pronto no habrá un solo individuo que se entregue en cuerpo y alma en el campo agrícola para lograr una producción que el Estado Dominicano, llamado a garantizarle el precio de mercado no pueda o no quiera cumplir con su rol de facilitador y garantista de la fuerza de producción agrícola.-
   
En este tenor, debe el Gobierno diseñar programas de producción en proporción con la demanda alimentaria nacional por rubros. Por ejemplo: debe comprometerse y cumplir con garantizar a el productor agrícola los precios de mercado de tal cantidad de plátanos, luego lo mismo con la yuca, las verduras, etc., y aplicar esta sencilla regla de planificación de la producción a todos y cada uno de los rubros de la canasta familiar dominicana. De esto llevarse a cabo en esta forma estamos seguros de que cuando estas humildes sugerencias u otros que surtan resultados similares sean aplicadas, mucha gente que en el pasado abandono sus tierras en el campo por falta de motivación y garantía para producir, se regresaría de la ciudad a su campo a mejorar su estilo de vida y la abundancia seria tal que tendríamos que exportar nuestros productos por superar la producción la demanda nacional y lo mas importante, lo productos llegarán a cada dominicano al precio módico permitido por un producto en el que no se ha incurrido en gastos de importación y transporte por que es nuestro.-
¡Qué fácil será entonces comer en República Dominicana!


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