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Discurso de Augusto José Ureña Rodríguez

Redacción | ACTUALIZADO 30.10.2014 - 11:06 pm

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Buenas tardes a todos:

Es para mi un honor saludarles en nombre de mi familia en esta emotiva tarde, en este lugar maravilloso, rodeado de una naturaleza palpable, donde sin lugar a dudas la mano de Dios se manifiesta en su máxima expresión.
  
Debo confesar que cuando mi Madre me contó por teléfono, en una de nuestras tantas charlas en línea directa desde Argentina a Santiago, que tenia el deseo de adornar este espacio, senti la curiosidad, primero de preguntarle el por qué, seguido del dónde y para qué; lo cual hice, empezando de una forma muy directa y quizás un poco agresiva de mi parte, ya que siempre con mis Padres tuve un diálogo directo y frontal, sin faltarles el respeto, permitiéndonos a mis hermanos y a mi, hasta cierto punto cuestionar primero el Dónde, a lo cual me contestó: “en La Delgada”.
   
En 26 años que no vivo aquí, esta querida ciudad ha crecido tanto que ni idea de que este lugar existia, a lo cual arremeti con la segunda preguntar ¿Y para qué? Y me contesta; “Para un Centro de Espiritualidad y Promoción Humana llamado San Juan Eudes”. A lo cual de una forma muy ignorante de mi parte le repliqué, en un tono no muy carifroso: “¿Y qué Santo es ese?”, hubo un silencio de segundos en el teléfono y sonó una respuesta: “Averigualol” Sentí que me desafió y para no dar mi brazo a torcer, más preocupado en mis adentros de que no quería que siguiera afanando con tantas cosas que hace en su vida, después de haber criado 5 hijos, acompahar a mi Padre en la empresa en toda una vida, y en nuestras vidas como la mejor Madre presente, vive llena de actividades, entre la Fundación que preside, la iglesia, grupos de oración, visita a los enfermos, a los presos, a los empleados de la compafria, entre tantas otras cosas que, mi egoísmo me cegó por completo y rematé: “Y para qué? Si se puede saber”.
“PORQUE TENGO GANAS”, me respondió y se cortó la comunicación misteriosa mente...
Tengo que reconocer que, muy a pesar mío, hice los deberes y averigüé. Mi sorpresa fue aún mayor, cuando descubrí la fascinante historia de san Juan Eudes y también los objetivos y fundamentos de este maravilloso centro.

San Juan Eudes, sacerdote sobresaliente de su tiempo, fue una de las grandes figuras que marcaron la renovación cristiana del siglo XVII, en Francia y en toda la lglesia.
-Llamado por el Papa “Padre, Doctor y Apóstol del culto litúrgico a los Sagrados Corazones”,

-Primero, que organizó y celebró la fiesta del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María.
 
  -Segundo, que escribió la liturgia de las horas de cada una de esas fiestas.
-Fundador de las Congregaciones de Jesús y María y de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio.

San Juan Eudes propagó dos nuevas devociones que llegaron a ser sumamente populares: La devoción al Corazón de Jesús y la devoción al Corazón de María.
   
Escribió un hermoso libro titulado: “El Admirable Corazón de la Madre de Dios”, para explicar el amor que María ha tenido por Dios y por nosotros. El compuso también un oficio litúrgico en honor al corazón de María y, en sus congregaciones, celebraba cada año la fiesta del Inmaculado Corazón.
   
En nuestro país y, especialmente, en Santiago de los Caballeros, somos testigos de la desintegración familiar que afecta nuestra sociedad. Muchos males sociales se han agudizado debido a esta situación. Los vicios, la violencia, la pérdida de valores, el relativismo moral son manifestaciones de esta situación. Y ante todas estas realidades, esta congregación ha llegado a que -como responsables de generar procesos de humanización y evangelización- emprender el proyecto de construir un lugar desde el cual puedan hacer sus aportes formativos a todas las personas necesitadas de acompañamiento.            

Hermosos ideales rodean este entorno, como la labor que está orientada a formar para una vida sana, centrando sus esfuerzos en el acompañamiento de los padres de familia, maestros de escuelas, colegios y líderes laicales; lo mismo que de los jóvenes necesitados de un espacio para su desarrollo integral, humano- espiritual, de tal modo que todos se conviertan en multiplicadores de esta experiencia de vida. Y qué mejor bendición para todos aquellos, incluyéndome, al pasar por momentos de angustias, tristezas, dolor y enfermedades, ojalá encontremos una mano amiga, una contención, una esperanza, en horas oscuras una plegaria,.. Una oración.

Gracias Mami querida, por hacerme ver las cosas de la mejor manera posible, con tu ejemplo. Colaborar con esta causa aumenta la calidad de cosas que tanta falta nos hacen a muchos cristianos, la solidaridad y ayuda al prójimo por ejemplo, eleva el espíritu y conforta el alma, y nos hace evolucionar como mejores personas y ante los ojos de Dios. Se puede decir, por tanto, que la evolución favorece a los seres humanos más amables y compasivos. Y me gusta esa idea. Y ahora sé que, con voluntad, todos podemos hacer una obra buena cada día....
  
 Y en mi caso, particularmente, aprendique: Si cambio la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma. Siempre habrá más detalles de último momento que “últimos momentos”, y quien presume de no haber tropezado jamás, es que no ha intentado caminar....

Gracias a todos por acompañarnos.




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