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Todas las personas somos especiales

Redacción | ACTUALIZADO 06.10.2014 - 9:42 pm

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Cada persona es única y su riqueza está́ en su diferencia. Respetar la diferencia individual de una persona es el preámbulo a una convivencia justa y solidaria.
   
Las personas con capacidades diferentes, al igual que el resto de los educandos, aprenden de una manera condicionada por sus fortalezas y debilidades, y aprender junto a ellas es una oportunidad para demostrar nuestra capacidad de aceptación, especialmente participando en las actividades comunes que intensifican los sentimientos  de solidaridad. Además, relacionarnos con personas diferentes a las de nuestro ambiente habitual nos enseña a valorar las individualidades.
   
Durante los últimos meses la fundación Autismo en Marcha realizó, en La Casa Azul, el primer Taller de Reciclado con adolescentes y jóvenes con Autismo y Síndrome de Down, gracias al apoyo del INFOTEP. Fue una experiencia maravillosa no sólo para cada uno de ellos sino para la profesora que les enseñó a usar materiales descartables para darles vida, creando un objeto útil o decorativo.
  
 Nuestro eje como institución que persigue una mejor calidad de vida de las personas  con Autismo siempre es realizar un proceso educativo personalizado y para ello es imprescindible que tengamos una actitud abierta y cercana que nos posibilite conocer cuáles son las dinámicas y en qué punto se encuentra el educando y qué rol desempeña en el grupo; por eso compartir cada jueves con las y los jóvenes en una actividad nueva, creativa y divertida nos enseño que todas las personas somos especiales, que el aprendizaje es de doble vía, que la convivencia con personas que tienen capacidades diferentes, es generadora de una gran riqueza espiritual.
   
Si queremos incluir a las personas con Trastornos del Espectro del Autismo, debemos empezar porque nuestro lenguaje sea integrador; primero son las personas y después sus características. Toda persona, independientemente de su condición, tiene el derecho inviolable de estar junto a las demás personas, en rango de igualdad, con participación activa en un entorno común capaz de acoger la riqueza de la diversidad.
   
Por eso, no sólo se ha de educar al niño/a o joven con Autismo, sino a las personas que le rodean. Debemos hacer ver al resto de miembros de la comunidad que la normalidad es relativa, y hacerles partícipes en el proceso de inclusión de una persona con capacidades diferentes. Esto les permitirá aumentar su autoestima y crear una atmósfera de comprensión, solidaridad y tolerancia.
   
Concluir el Taller de Reciclado entre risas, ocurrencias y mucha alegría fue experimentar la satisfacción del deber cumplido y el reto de uno nuevo; porque al lograr los objetivos no sólo se beneficiaron las y los jóvenes, todas las personas que nos involucramos en el proceso tuvimos la oportunidad de conocerles reduciendo los mitos y valorando sus capacidades.
   
Incluir educativa y socialmente no es solamente acercarse a la persona especial, también es dejar que la otra persona se acerque. No es solamente conocer, sino dejarse conocer. No es sólo hablar con la otra persona sino dejar que ella se comunique y  abrirnos a lo que podamos recibir unas de otras, porque todas las personas somos especiales.

Por Fundación AUTISMO EN MARCHA




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