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Redacción | ACTUALIZADO 04.03.2019 - 7:36 pm

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Yo, Rafael Miguel Hidalgo,  de 85 años de edad, residente  en esta ciudad de Santiago de los caballeros, deseo aclarar o agregar algunos datos sobre el artículo aparecido en fecha 12 de febrero 2019, en este prestigioso periódico La Información, de manos del Sr. Adriano Crespo Minier, a quien no tengo el gusto de conocer, sobre  la participación dominicana en la Guerra de Corea, de 1950 a 1953, para contribuir así con más datos precisos vividos por mí.  La realidad vivida por mí fue la siguiente: Trujillo formó el Batallón Especial Generalísimo Trujillo  de 1200 hombres, 6 compañías de 200 hombres.
   
De aquí de Santiago, recuerdo  salimos casi 200 jóvenes  en 2 camiones del Ejercito desde la fortaleza San Luis, como a las 6 de la tarde en el mes de octubre  de 1951, y llegamos a la base de la Marina de Guerra  Dominicana en Sans Souci, Capital dominicana,  a las 11 de la noche, nos formaron y nos metieron  en un “cuartel” lleno de camas dobles  con una caja de madera para cada uno de nosotros. Alrededor de  las 12, 1/2 de la noche, nos advirtieron de la formación general  cuando sonara el llamado de trompeta a las 5 de la mañana del siguiente día.
  
Recuerdo, que el desayuno  fue un pan y una cocoa,  después salimos para marchar  9 a 10 horas, como entrenamiento y  con  academia o enseñanzas sobre de disciplina y cortesía militar,  y práctica de cómo  desarmar y armar el fusil máuser mosquetón de 1906.
   
Cuando ya teníamos 15 días en eso nos menesteres. Nos  dieron una marcha fuera de la base para recorrer 13 kilómetros  ida y vuelta, pero como a los 10 kilómetros, tuvieron que dar marcha atrás con este ejercicio,  pues el calor  del Sol hizo que algunos jóvenes  se desmayaran Este batallón era comandado por el coronel Juan Evangelista Cabrera , y una de las cosas que nos llenó de terror fue cuando vimos como les arrancaban  la  ropa a algunos de los jóvenes que no se habían reportado a tiempo , a la base, después de  la  libertad de fin de semana, otorgada en la ocasión. Por otro lado, pasamos  una tarde que nos  dieron  de descanso, viendo cantar a ese reconocido tenor dominicano Napoleón Dhime, pues parece tuvo problemas  con La Voz Dominicana-según rumores- y lo mandaron como castigo a nuestro batallón. Por otro lado, debo señalar que  ganábamos más dinero que los guardias regulares del Ejército, cuyo salario mensual era de RD$ 27.80  y nosotros ganábamos RD$ 29.90.
  
Algunos de los jóvenes que nos metimos en esto estábamos sin trabajo, y recuerdo vimos un anuncio en El Caribe de aquellos años, pidiendo voluntarios, ofreciendo después del entrenamiento,-entre otras promesas- mandarnos  a Hawai,  y desde  allá al frente… pensábamos que si moríamos a nuestras madres  les darían 10,000 dólares … pero al final se firma el acuerdo  del paralelo 38 ,  en diciembre de 1952, nos dan de baja  a todos y nos pagan RD$29.90 , llegando el fin de esta pesadilla - yo me hice tornero mecánico, vivo bien, actualmente en esta ciudad de Santiago de los Caballeros-

Rafael Miguel Hidalgo




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