17 Octubre 2017 3:46 AM

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El Gobierno se agota

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 18.05.2017 - 11:26 pm

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A un año de la escogencia para su segundo periodo, el gobierno del presidente Medina se observa agotado, preso en su propia jaula, con escasa capacidad de maniobra económica y de implementar políticas sociales que respondan a las necesidades de la población.                

La corrupción e impunidad lo ahogan. En el plano mediático los plumíferos y bocinas que lo sustentan no encuentran qué falacia o sofisma articular. El pueblo cansado de anuncios baladíes ha tomado las calles y se moviliza porque se le ponga fin al peculado y la distracción del erario.        

Expresiones pacíficas de la población contra el establishment son condenadas de forma olímpica, las instituciones se han convertido cascarones inoperantes. El caso ODEBRETCH, arroja pus por donde quiera que se tome, pero el artista de la Procuraduría General de la República no encuentra la forma de dilatar el proceso, este emporio multinacional  ha prodigado corrupción confesa por donde quiera que ha pasado, pero aquí todo ha sido es “transparencia y apego a la ley”. En el mundo Romano, los emperadores se preocupaban por ofrecer al pueblo pan y circo, mientras ellos gobernaban tranquilos.Hay problema con el circo de aquí, aunque hay pan, muchas personas tienen problemas para alcanzarlo.

El circo y los anestésicos ya no son suficientes para detener el cuestionamiento que se produce desde diversas esferas sociales. Aquí se han venido acumulado casos de corrupción e impunidad que han llevado la impotencia y preocupación del pueblo hasta el hartazgo. Los casos de Félix Bautista, Díaz Rúa, OISOE, los jueces vende sentencias donde solo ponen dos chivos expiatorios y todo permanece igual. En algún momento el presidente sostuvo que en su gobierno no habrían vacas sagradas, que por el simple rumor se pondría en marcha la acción pública. Ni con el rumor ni con las pruebas. Se han mencionado casos emblemáticos, pero la administración pública se ha convertido en un muladar donde el fango y el estiércol son el material cotidiano.

El gobierno se agotó en su capacidad de endeudamiento externo, no encuentra nichos tributarios donde recaudar más para mantener el dispendio y dilapidación del erario. La movilización social va en espiral, la inconformidad se generaliza, ante la ausencia de oposición política con capacidad de cuestionamiento, el pueblo se expresa desde el movimiento verde, que cuestiona y combate la impunidad y corrupción como cáncer que corroen el control social y la convivencia civilizada. El aumento de la delincuencia y la violencia callejera son expresión de la desigualdad, inequidad y de la selección que hacen las autoridades acerca de quiénes son delincuentes y quienes son honestos, pulcros e intocables. La desviación social está asociada a las estructuras mismas de la sociedad y a la inoperancia de las autoridades.

La clase media, los jóvenes y algunos segmentos de la población marginal se están movilizando cada día en algún lugar del país o frente a alguna institución del Estado, se da un empoderamiento colectivo, cada vez es menos la inhibición e indiferencia de la población frente al flagelo de la corrupción. Las bocinas y plumíferos ya no son capaces de crear nuevos argumentos que alimentan la percepción, aunque si el imperio de la hipocresía, el cinismo y la perversidad. Desde la era gloriosa de Leonel Fernández se crearon las llamadas altas cortes; nombres cónsonos con el prurito altanero y falso del expresidente. Esas altas cortes han sido las más ruines, viles, abyectas y prosternadas al vicio.    

La cámara de cuentas solo hace cuentos con las auditorias y acciones proditorias que llevan a cabo los funcionarios en el manejo de los recursos públicos. El gobierno no se muta ante los reclamos populares, recurre de forma frecuente al mareo mediático, al sofisma y la prolongación de los plazos. Este comportamiento profundiza la indignación colectiva y cada vez, el gobierno, sus estrategias y los aparatos coercitivos se muestran más violentos y dispuestos a reprimir las ansias de transparencia y ejercicio de la ciudadanía activa. Por otro lado, el presidente ha convocado el consejo nacional de la magistratura, se elegirán los jueces de la suprema corte y otros de las altas cortes. Aún hay oportunidad de elegir  los miembros de una institución de forma idónea y creíble para el pueblo. Cada propuesta del gobierno genera incertidumbre y escepticismo.            

No se espera o cree que el aparato estatal haga cosas sin estar amañados, sin intereses ocultos, sin trampas  para proteger a quienes han disipado lo público.  Sostenía el doctor de la iglesia, Santo Tomas de Aquino que toda ley que no se guía por la razón es injusta y violenta el bien común.            

Defendía que el pueblo estaba en el derecho de levantarse contra las leyes injustas. En la actualidad el gobierno se cose en propia salsa, sus propias redes y mentiras, su lenidad a la corrupción y la incapacidad para encarar los problemas sociales y económicos, la población debe continuar el proceso de movilización social ya que es la única herramienta que pueda romper la inercia del gobierno y la indiferencia frente a los reclamos cívicos.

El autor es doctor en Educación.



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