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La violencia nos arropa

Yenifer Altagracia Gil Suárez

Yenifer Altagracia Gil Suárez

Yenifer Altagracia Gil Suárez | ACTUALIZADO 17.03.2017 - 6:29 pm

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Vivimos en un mundo en el que desde la antigüedad las manifestaciones de violencia, las guerras y las luchas por el poder han sido de algún modo, constantes. Sin embargo, con los años la intolerancia desmedida ha llevado a que situaciones sin importancia provoquen que personas del mismo entorno, en la mayoría de los casos, terminen con el don más preciado que nos ha regalado Dios: La Vida.
   
Es increíble la ola de violencia manifestada alrededor del mundo, pero me detendré específicamente en nuestro país, donde a diario al abrir el periódico son innumerables los hechos alarmantes que están ocurriendo. Violaciones, asesinatos, asaltos, riñas y discusiones sin precedentes son algunos de los casos que se reportan. La semana pasada, por ejemplo, se reportaron 2 muertes violentas por día para un total de 11 personas, que por la imprudencia y el mal manejo de otros hoy están sepultadas, entre ellos, 8 hombres, 2 mujeres y una niña inocente; 9 de los cuales murieron producto de disparos de armas de fuego, en su mayoría ilegales. Cabe destacar, que la semana en curso, parece no será menos trágica, pues ya han sido muchos los episodios tristes que han ocurrido en el transcurso de la misma.

No se trata pues, solo de violencia de género ya que este mal generalizado alcanza a personas de ambos sexos y de diferentes edades, la mayoría muy jóvenes. Sin contar a los hijos de las víctimas que quedan huérfanos y aquellos de padres asesinos quienes se convierten también en niños o jóvenes vulnerables propensos a repetir la historia de sus progenitores.
   
La irritabilidad es, sin lugar a dudas, una mala consejera, pues hace que se tomen decisiones apresuradas sin hacer conciencia del hecho que se pretende ejecutar o que en el peor de los casos se ejecuta. De igual modo, lo es el alcohol y las drogas tan presentes en nuestra sociedad y que tanto luto han traído a las familias, ya que no se actúa de manera consciente cuando se está bajo los efectos de estas sustancias.
   
El amor al prójimo es un sentimiento que amenaza con desaparecer ya que cada día son más las personas que matan a otras con gran facilidad, muchas veces por asuntos materiales, otras porque son intolerantes a ciertas situaciones y otros solo por el intenso deseo de hacer daño. La educación en valores es fundamental, practicar la tolerancia, el amor y el respeto hacia al semejante desde el hogar es tarea de todas las familias, pero también lo es la aplicación de un régimen de consecuencia acorde al hecho cometido. Que quien agreda a otra persona sepa que sus actos no quedaran impunes. Planes de concientización y de seguridad deben ponerse en marcha, controlar el uso y tenencia de armas ilegales es una medida apremiante, pues el Estado y sus diferentes instituciones deben velar por mantener la paz y la tranquilidad de sus pobladores.
   
Tenemos miedo, la verdad, miedo por nuestros hijos, miedo por nuestros familiares y por nosotros mismos ya que no sabemos en que momento nos tocará. Salir a la calle, causa pavor, pero ni siquiera en las casas se está seguro. Entonces, ¿Qué haremos? ¿Cómo podemos enfrentar esta situación? ¿Quién podrá defendernos? En momentos como estos es donde me detengo y pienso que solo una fuerza de lo alto puede poner fin a tanta crueldad, frialdad, insensibilidad e inhumanidad, pues solo Dios con su infinito poder puede detener tanta maldad.



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