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Comunicación y percepción

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 16.03.2017 - 6:39 pm

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El gran estratega de la propaganda nazi, Joseth Goebels sostenía que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad. En ese marco operaban los alemanes articulando la construcción social de que los judíos eran lo peor, una clase inferior, traicioneros, vagos, perezosos y habían inducido a la gran Alemania, a la derrota en la primera guerra mundial. Para esa época los estados tenían el control de las maquinarias de comunicación, podían filtrar y censurar informaciones, construir o manipular realidades. Periódicos, radio y televisión estaban bajo un control estatal. Con la emergencia de la sociedad de masas y consumo estos medios contribuían a forjar realidades, a promover gustos, pasiones, odios, rechazos, a iconos, modelos a construir percepciones. En el espectro comunicativo se recurre continuamente a la percepción como factor subjetivo que obnubila la realidad, que te coloca en una dimensión cuasi real cuando eso no es lo que está ocurriendo. Es decir, la percepción se puede construir, articular, armar, solapar y la misma puede servir para disipar la realidad. En la nueva era de la comunicación las grandes cadenas de noticias y espectáculos ya no tienen el monopolio para hacer realidades hoy. Los titulares del periódico no son suficientes para excluir y armar una realidad según los intereses de quienes controlan el medio. Los medios podían ser amordazados, censurados o alguno de esos agentes asumir la autocensura, ya sea por miedo o por conveniencia, pero el nuevo contexto, en la Aldea Global que planteo Marshall Mcluhan es insostenible e imposible regular la verdad. Los wikilead han puesto  de manifiesto las travesuras que se pueden llevar a caso desde el poder, han desnudado los niveles de espionaje de Estados Unidos en el mundo, han evidenciado el trasiego de influencia y la corrupción en el mundo. Se está ante la era de las multitudes,  en la época donde no hay espacio para la censura y mucho menos para construir percepciones. Cada individuo tiene acceso a un flujo inmenso de información, se pueden manipular, pero cada vez se hace más difícil. Son tan diversos los mecanismos de comunicación e información que las personas no son suficientes para el flujo de comunicación e información.
   
El caso ODEBRECHT, una mafia global que pregonaba comisiones y sobornos por todas partes, que financiaba compañas electorales, para luego cobrar construyendo obras civiles y viales a los estados, era un secreto a voces, se exploto en estados Unidos, se destapo en toda Latinoamérica, pero en Republica Dominicana, esta compañía gansteril cambio sus patrones éticos: (no financio campañas, no soborno). No hizo lobi, todo fue transparencia, manejo adecuado de las contrataciones y de los concursos. Joao Santana, lobista de ODEBRECHT y estratega de comunicación del primer gobierno del presidente Medina se halla cumpliendo pena en Brasil por cinco años. Aparte de ser un mafioso también sabía manejar estrategias comunicativas, como un problema sustituye a otro, como una situación complicada puede ser desfasada y sacada de la opinión pública y así se vivía armando una percepción, construyendo una realidad. El caso de la compañía buitre, rapiña, necrófaga ha arrastrado a grupos oficiales y opositores en América Latina, pero en Republica Dominicana nadie ha sido favorecido, no se conocen nombres, el ministerio publico construye excusas inverosímiles, procurar de forma desesperada desacreditar a quienes empujan la carreta de la transparencia en el ejercicio público, buscan estigmatizar a quienes abogan por el cese de la impunidad. Existe todo un entramado de corrupción en torno a ODEBRECHT que va desde el soborno, la alteración de la licitación de obras, la sobrevaluación de los materiales, las coimas o pago de comisiones. Construir percepciones se ha hecho difícil el gobierno tiene problemas financieros, el país está endeudado, los servicios públicos no funcionan, la violencia arropa las calles, los cuerpos de orden sobreviven bajo situación insostenible, la injusticia rueda como gusano asqueante de indignidad y vileza. La revolución educativa no arranca, la red sanitaria se ha quedado en una intervención masiva en la infraestructura y al final se piensa que son más comisiones lo que se buscan que soluciones. El actual sistema nacional de salud está regido por un grupo de aseguradores de riesgo de salud (ARS) que son las que trazan pautas a los médicos o facultativos acerca de cuáles procedimientos y medicamentos sugerir. También dichas ARS son vampiros que liban la sangre de un pueblo que agoniza de indignación e impotencia ante las continuas demandas, robos y saqueos.     Las políticas neoliberales han privatizado la salud y han convertido este servicio en un botín no obstante la miseria y exclusión del pueblo.

No obstante los esfuerzos diarios de las bocinas pagadas colocadas en los medios de comunicación y en las redes sociales, para por medio de sofismas y falacias retorcer la verdad, es difícil construir una percepción de transparencia y honestidad desde la esfera oficial. El pueblo está empoderado y dispuesto a movilizarse, para adecentar la vida pública. Es una lucha cívica la que se está librando ante la impunidad y la corrupción que han desbordado los parámetros de la vida ciudadana.

El autor es Dr. en Educación.



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