20 Agosto 2017 3:56 AM

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Idea sobre el más allá acorrala pensamiento científico

Pascual Ramos

Pascual Ramos

Pascual Ramos | ACTUALIZADO 15.03.2017 - 6:04 pm

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La cuestión de la idea sobre el más allá, inquieta y provoca preguntas que terminan en puntos suspensivos entre signos de admiración e interrogación.     El sentir, no ha podido encontrar respuesta científica satisfactoria. Representa esto, una gran incógnita por resolver; con variables subjetivas, donde penden imaginarios indicadores mentales, conectados a creencias religiosas, que fundamentan sus predicas, creyendo por fe, en la existencia de otra vida después de la muerte.
   
El evento del deceso, separa lo anatómico/corporal/materia, del alma; la que hace trascender, según conocimientos teológicos de antropología cristiana, el llamado soplo/espíritu de la persona, a lo desconocido de la eterna gloria del Padre Celestial; o al bajo mundo del lugar conocido con el nombre de “infierno”, donde tiene su reinado maldito, el diablo/demonio/lucifer.
   
La psiquiatra suiza, Dra. Elizabeth Kübler-Ross, confesó al respecto, conforme testimonios personales, que ella reconoce como experiencias extracorporales, que: “La muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”; orientando sobre la conciencia cósmica y la luz al final del túnel.
   
Respecto a la conciencia cósmica, la científica Kübler Ross, relata la siguiente experiencia: “Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra”.
   
Sobre la luz al final del túnel, la Dra. Elizabeth, recomienda, que: “Deben saber, que, si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
   
Para la referida científica, la muerte no existe, fundamentándose en el ejemplo, de que:” Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura.                        
Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
    
La Idea sobre el más allá que acorrala el pensamiento cientifico, trasciende los limites físicos de lo material, bajo cuestionantes que provocan reacciones, amparadas en la fe, fundamentada en la creencia en el Dios supremo creador de todo cuanto existe, que otorga la esperanza del disfrute luego, de la gloria eterna en el reino ceslestial;  a los que han actuado en conformidad con las enseñanzas divinas, textualizadas en la Biblia; coronada con la muerte y resurrección de Jesús Cristo, acontecimiento que divide la historia de la humanidad, en un antes y un después.



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