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Héctor Páez

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Héctor Páez | ACTUALIZADO 11.01.2017 - 5:23 pm

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¿Hubo necesidad de matarlo? ¿ Quién dio la orden de vivo o muerto?
   
¿El papá sabe más sobre esta banda que aparentemente comandaba su hijo? ¡Y muchas más preguntas!
    
Creo que desde el punto de vista perseguir un bandido fue un éxito de la Policía Nacional, pero con un final no correcto, pienso que con la cantidad de personal policial, se podía hacer que se entregara. Por qué vivo, porque la policía tiene que investigar al detenido para llegar a tener una verdad completa, porque ésta es una nueva modalidad de asalto. ¡Es mas!, no es tradición dominicana.
    
Rodeado un lugar, con una cantidad de policías cubriendo la escena  por los flancos frente y hasta en la parte alta, no eran dos ni tres, por lo menos diez agentes fuera de todos los que custodiaban el lugar, cubriendo una posible fuga. Si la víctima hubiese estado armada con todas las armas especiales en la camioneta, solo él puede en ese momento esgrimir dos armas, porque no tiene más manos y por cualquier lado tenía inmediata respuesta.
    
Se le dio el alto y no obedeció, al negarse, entonces reta a la autoridad, puede irse achicando el cerco y disparar como respuesta, los disparos del delincuente. El padre, el exgeneral de la Fuerza Aérea se creó una fórmula, que lo mataron dentro de la cabaña, lo montaron al volante de la jeepeta y la empujaron. Habría que probar este hecho reconstruyendo toda la escena del ataque policial. Cosa que se puede pedir a la justicia, pero no lo harán.
    
¿Quién dio la orden de “vivo o muerto?”. El general retirado en su momento de desesperación, dijo en el aire de varios medios que fue el Presidente de la Republica, de lo que se retractó, para imputar el asunto a empresarios, agiotistas, banqueros, etc., y posteriormente ha hecho declaraciones que no guardan la coherencia necesaria. Ahora bien, el general sabe algo más porque nombró un movimiento político que lleva el nombre de Caamaño Deñó, o sea, que aparentemente pretende politizar el caso dejando una serie de conjeturas de las cuales el Gobierno Central tiene que mandar a investigar urgentemente.
 
En resumidas cuentas hay un hijo de familia, muerto como delincuente de alto poder.
 


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