El nuevo principio. El primer día: la difución de la luz.
El segundo día: separación entre las aguas de arriba y las de abajo.
El tercer día: tierra y mar, manifestación de la vida vegetal.
El cuarto día: el sol, la luna, y las estrellas se hacen visible.
El quinto día: el segundo acto de creación, la vida animal. (Gn 2:19)
El sexto día: (I) la fecundidad de la tierra, después del acto creador perteneciente al quinto día.
El sexto día: (2) La creación del hombre.
El descanso sabático de Dios: un tipo de descanso que el creyente disfruta en la consumada obra de la redención de Cristo (Hech. 3 y 4).
Hay cinco libros que forman el llamado Pentateuco y son atribuidos a Moisés, ocupan en la estructura de la Biblia, un lugar muy peculiar y un orden que es innegablemente el orden de la experiencia del pueblo y de Dios en todos los siglos.
Génesis: Es el libro de orígenes: del oriden de la vida y la ruina ocasionada por el pecado.
éxodo: Es el libro de redención, o sea de la necesidad primordial de la raza caída.
Levítico: Es el libro de adoración y comunión, es decir, de lo que constituye la actividad propia de los redimidos.
Números: Habla de las experiencias de un pueblo peregrino y representa, por lo tanto, a los redimidos, quienes transitan, a través de un mundo hostil, hacia la herencia prometida.
Deuteronomio: Con su mensaje retrospectivo y predictivo, es una libro de instracción para los redimidos tocante a su entrada en la tierra prometida.
Pienso que con estas manifestaciones, todas, son herramientas que le sirven a un cristiano a vivir una vida a imagen y semejanza de Dios.
Buscando en cada uno de las cosas que tienen que ver con la Biblia podemos tratar de entender cuál es el propósito de Dios para con nosotros los que en el creemos.
Debemos valorar todo lo que de él está escrito y así podremos entender su vida y sus obras.
La venida de Cristo a nuestro mundo es tardía pero segura. Porque jamás ningún sacrificio fue hecho en vano, por más mal que nos portemos, hay muchos cristianos que buscan vivir como Dios quiere, pero otros la viven más o menos parecida, pero con ciertas comodidades que aunque no hacen daño a nadie no es lo correcto.
Si vivimos conforme a lo que él establece podemos pretender parecernos a él aunque su santidad es incomparable.
Vivamos cada día haciendo cosas para gloria y honra del Señor y veremos los frutos que recogeremos, porque las promesas de Cristo son reales y podemos reclamarlas.
La Biblia dice todo lo que hay que hacer para que nos mantengamos santos y conservemos nuestra santidad, de eso dependen los frutos de nuestras vidas, de seguro que serán buenos y verdaderos.
Tratemos de buscar de Dios y obtendremos ganancias eternas, porque Dios promete y cumple, pero sobre todo debemos mantener la fe en él que no es más la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve…
