16 Septiembre 2019 2:07 AM

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Embarazo, pareja y emociones.

Raynelda Núñez

Raynelda Núñez

Raynelda Núñez | ACTUALIZADO 09.09.2019 - 7:27 pm

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El embarazo, como todas las decisiones importantes en la pareja debe ser considerado una responsabilidad de ambos conyugues, ya que, desde el momento en que la mujer confirma que está embarazada comienza a experimentar una serie de sensaciones y cambios físicos que pueden afectar la estabilidad emocional, conyugal y su desempeño social.
   
La figura del conyugue en el proceso de embarazo suele ser de vital importancia como ente de apoyo en este acontecimiento que dará lugar a un nuevo ser, ya que la gestación es un período importante lleno de emociones intensas y a veces contradictorias caracterizadas por una variedad de matices emocionales como: ilusión, dudas, sensación de larga espera y felicidad.
  
Los cambios emocionales en el embarazo son considerados normales y temporales, pues son resultado de las variaciones hormonales, el aumento en la progesterona y los estrógenos.

Durante el proceso de gestación, la embarazada, sobretodo si es primeriza suele formularse una serie de interrogantes, tornándose hipersensible y emocionalmente  vulnerable. La preocupación por los cambios físicos en su peso y figura  puede afectar  la autoestima y seguridad de la mujer  de forma dramática, llegando incluso a experimentar sentimientos  ambivalentes, la mujer puede sentirse feliz por la idea de tener un hijo y al momento odiar su estado llorando sin control por los cambios de su cuerpo.

Estos cambios pueden ser tan bruscos, intensos y variables que pueden afectar la personalidad y relación de la embarazada con los demás y en especial con el conyugue que  en ocasiones puede sentir que está viviendo con otra persona.

Sin embargo, los cambios emocionales en el embarazo son considerados normales y temporales, pues son resultado de las variaciones hormonales, el aumento en la progesterona y los estrógenos, lo cual altera el funcionamiento de  los neurotransmisores cerebrales, produciendo cambios bruscos en el estado de ánimo de la mujer.
 
Primer Trimestre  
   
La mujer puede experimentar cambios emocionales notorios como: irritabilidad, euforia, tristeza, ansiedad y miedo por el desarrollo y estado del bebé, causando esto en algunos casos disminución del interés por las relaciones sexuales. Sin obviar los malestares físicos como las náuseas, vómitos, y malestar general.

Segundo trimestre
   
Este período suele ser menos intenso y la mujer comienza a adaptase psicológicamente a los cambios, por lo general se reestablecen las relaciones sexuales incluso con mayor disfrute.

Último trimestre
   
Las dificultades anímicas aumentan producto de los cambios físicos como aumento del vientre, micciones, cansancio y dolores de espalda.  Aumenta la ansiedad y se presenta el síndrome del nido, caracterizado por una necesidad marcada por el arreglo del hogar y la limpieza antes del nacimiento del bebe.

Mis Sugerencias…    
- Recuerde que los cambios son temporales y acéptelos con buena actitud
- El apoyo y la compañía del conyugue ayuda a minimizar el impacto emocional de los cambios sobre la seguridad y autoestima de la mujer durante el embarazo.
- La asistencia del conyugue a los cursos prenatales permite valorar los niveles de madurez de los conyugues, favoreciendo  la intimidad en la relación de pareja y con el futuro bebé.
- Recordar que la espera de un hijo es uno de los acontecimientos más maravillosos en la vida de la pareja y el acompañamiento mutuo puede ser la mejor oportunidad para reafirmar su amor y compromiso conyugal.   



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