16 Septiembre 2019 6:09 PM

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Un hecho delictivo para reflexionar

Ramón E. Durán

Ramón E. Durán

Ramón E. Durán | ACTUALIZADO 16.08.2019 - 2:53 pm

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H ay noticias que parecen poco creíbles pero  que también tienen carácter internacional  por la rareza y naturaleza desagradable  de su contenido,  que  además, muchas veces    dan ganas de llorar,  o que provocan risa  aunque no sea prudente reírse  , y   a pesar de que esa  noticia  es  conocida  por la mayoría de la población dominicana la   vamos a  comentar por considerarla de interés por la inaudito y curioso  de lo sucedido.      
    
En  la comunidad Hato de los Cerezos, perteneciente a la provincia de  Dajabón, dos encapuchados armados penetraron a la vivienda de los ancianos Francisco Pérez Contreras de 81 años y Teófila Contreras de 77, con el propósito de cometer un  atraco y  como no encontraron nada de valor, notaron que sus  dentaduras potizas tenían oro y procedieron a arrancársela.

Por suerte que funcionarios de Salud pública  se compadecieron de la situación de los ancianos y le regalaron otra dentadura,  esta vez sin oro,  para que no le vuelva  a suceder lo mismo. Este hecho  nos da una idea de hasta donde es capaz de llegar  la delincuencia en este país.
 
Los  que cometieron ese  insólito delito merecen el calificativo de ladrones rastreros y perversos y demuestra   que aquí cualquiera que tenga la facilidad puede cometer un atraco, pues posiblemente estos sujetos  no eran delincuentes profesionales,  sino  que  al percatarse de que en el hogar solamente  residían dos ancianos inofensivos,   decidieron penetrar a la vivienda para robar cualquier cosa de valor.
 
En el país existen dos clases de delincuentes, los que planifican cualquier acción delictiva   y los que salen a´´ patrullar´´ por las calles para ver lo que encuentran, como  los que se dedican a robarles   la  cartera a las mujeres o  cualquier otra pertenencia,  son hechos realizados  al azar y  sin ninguna planificación.
 
Ahora no se puede  mantener la puerta principal  de los hogares abierta, porque estamos viviendo otros tiempos, pero además  en esta época, en    que el   peligro siempre   nos acecha   resulta difícil ver policías patrullando las calles, principalmente en los lugares más vulnerables.
  
Los dominicanos hemos llegado a una situación  en   que hasta un  vaso de agua se lo negamos a un sediento, aunque  una ley divina señala que    el agua es un liquido  que no  debe negarsele   a quien la necesite, pero lamentablemente nadie desea verse envuelto en un problema por tratar de hacer un bien,   porque  esa es la realidad que vivimos los dominicanos de esta generación.    
 
Muchas veces nos convertimos  en indolentes  pues tampoco  nos   atrevemos   a     prestarle auxilio a una persona que se encuentre en  estado  delicado de salud   y  haya que trasladarlo a un centro médico para que reciba  las  atenciones  que ameritan su situación. Por suerte que ahora existe el servicio de emergencia 911,  que  ayuda, porque en este estado de descomposición que vivimos  debemos asegurarnos  muy bien de a quién le hacemos un favor, porque lamentablemente  no podemos confiar en nadie.
 
Los que ejercen alguna actividad comercial sin protección,  hoy se desenvuelven  bajo un ambiente  de presión permanente  que no les permite concentrarse en trabajar   para que sus  negocios sean más rentables, pues cada vez que   su establecimiento   es visitado por uno o varios  individuos  con el rostro de sospechosos, el propietario o encargado   entra    en  estado de pánico  pensando que se trata de un atraco.
  
Podría  suceder que sorpresivamente  ese o esos individuos  desenfunden una pistola y los más vulnerables en estas situaciones  son los  pequeños comerciantes o pulperos, que por razones económicas no han podido proteger sus colmados  con protectores de hierro.

El hecho delictivo que más nos ha conmovido  sucedió hace algún tiempo  en la Provincia de San Cristóbal, donde dos delincuentes   penetraron a un colmado y obligaron a su propietario a entregarle  todo el dinero que  tenía en el negocio, el comerciante obedeció  sin hacer ninguna resistencia  entregándole    el   efectivo  que poseía,  pero resulta que al marcharse uno de los asaltantes  volvió hacia atrás y mató de un disparo al indefenso pulpero.
   
Qué más  podemos decir   de  un  país de tanta ´´prosperidad´´ como éste, donde se producen crímenes    que sensibilizan  hasta  al  más indiferente  de los mortales.  Analizando  estos hechos    algunos dirían   que  este país ´´se jodió´´ porque se ha convertido en un lugar no apto para vivir.
 


 





 


 


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