16 Septiembre 2019 6:11 PM

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Con la familia ausente, no habrá mejor educación

Vinicio Guzmán Luciano

Vinicio Guzmán Luciano

Vinicio Guzmán Luciano | ACTUALIZADO 15.08.2019 - 6:12 pm

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Xavier Melgarejo en su libro "Gracias Finlandia" dice que existen tres subsistemas educativos que son: el sociocultural, el familiar y el escolar y que debe producirse una concatenación de esfuerzos conjuntos de estos tres, de lo contrario, los niños y niñas quedan bloqueados en el proceso de construcción cognitiva.
   
Corroborando con el autor, esa falta de concatenación se da no solo en España sino en todas las culturas occidentalizadas.  La familia entonces, es el núcleo social que construye el muro que eleva la altura de una sociedad educada y con conocimiento, claro, esto es, porque la familia representa también, el conglomerado sociocultural. Dice Melgarejo que los alumnos se mueven entre esos subsistemas del sistema educativo y que "cuanto más coordinadas esten entre sí las dinamicas propias de cada subsistema, de manera que no se opongan entre ellos, sino que se potencien, mejor funcionará el sistema conjunto", pág. 39.
   
La influencia que ejerce la familia en el quehacer educativo, es de valor inconmensurable, ya que empezando desde una familia nuclear hasta enterderse como formadora de las buenas costumbres y valores de una nación, representan los factores de que emana una nación sana y de construir la solidaridad y la conviviencia social. Si como sociedad no nos convencemos que el problema nuestro es la educación, estaremos lejos de resolver muchos problemas sociales que dependen, de si los tenemos, eso indica que no es buena educación, si no los tenemos, indica entonces que, es una buena educación.
   
Escribí en dias pasado que el problema es la educación, que hay que desenfocar al joven de donde está enfocado, hay que reeducar al joven de lo que está educado, hay que hacer que fije la vista en lo que debe, para que se enfoque en lo conveniente, se eduque en la pedagogía libre y se fije en en lo que debe, porque el problema es la educación y eso cuesta tiempo y sacrificio, pero si queremos una mejor nación, tenemos que empezar a equiparla.  No es tiempo de hacer la guerra sin armas, no se puede pelear como golpeando el aire sin argumentos y sin base firme. Empecemos a reclamar la educación de la felicidad, la educación de la libertad y del derecho y participación ciudadana.
   
La construcción de una gestión social por la gran educación hasta convertirnos en una sociedad de educación creativa, saldrá de una buena familia, pero la desintegración de la familia nuclear para convertirse en familia extensa o matriarcal, no nos deja mucho entusiasmo y esperanza de que esa familia fluya y se encargue de su rol como subsistema, siendo que el Estado no provee para que esto sea.
   
De todo modo, es la familia ese subsistema que puede enrumbar a una nueva sociedad, que entienda su papel y lo desempeñe para empujar los mejores elementos esenciales que forman un nuevo ciudadano, un nuevo patriota y el nuevo demócrata del siglo XXI.




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