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La formación docente

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 18.07.2019 - 6:18 pm

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En estos días se conmemora la muerte del Patricio Juan Pablo Duarte, así como la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria. Duarte es el maestro de la Patria, consagró su existencia al magisterio de forjar una conciencia nacional, articular un proyecto de nación. La sociedad secreta La Trinitaria fue una catedral para forjar los valores de la dominicanidad, el martirologio y la pasión por el lar nativo, con escasos recursos, la oposición de la sociedad elitista se consagró a educar, sensibilizar y concienciar a los jóvenes trinitarios, en la noble y prócera tarea de forjar el Estado Dominicano frente al Estado haitiano, sin caer en sentimientos chovinistas. El mismo Duarte tuvo que enfrentar la ambición de un grupo parricida que era partidario de la separación de Haití, no así de la idea de forjar el estado dominicano.        

Desde esa sociedad secreta conformada un 16 de julio de 1838, se hicieron las tareas y sacrificios que coadyuvan al aliento de la conciencia nacional. El ideario de Duarte recoge parte de las peripecias que vive la nación, fruto de las ambiciones desmedidas y los intereses personales ocultos, dice Duarte "Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio, ya que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria". Hoy como ayer, la patria se haya amenazada por grupos que medran en la conducción del Estado, la amenazan con herirla de muerte, con mansillarla, con hipotecarla... se ha roto la vida institucional, se ha perdido la racionalidad, se ha manejado la formación ciudadana alejada de los grandes temas nacionales. Las instituciones se subordinan al interés de personas, esto propicia el caos, el desorden, la infuncionalidad, una postura estática, se avanza un paso y se retroceden dos. Duarte enfrentó todos los avatares de la época y la vocación anexionista de los grupos privilegiados y conservadores. Quienes controlaban el poder fáctico, quienes disponían del abolengo y la tradción para secuestrar el destino de la masa humana que habitaba en la parte este de la isla en 1844. En la coyuntura actual, el maestro no sólo debe ser el formador de la lectura, escritura, las fórmulas matemáticas y científicas, debe poseer el acervo cultural Para orientar al alumno y la sociedad acerca del devenir social. La comprensión de los  fenómenos de la desigualdad, inequidad, marginalidad, deben ser dominados por el docente. Construir una visión global amplia y tolerante debe estar dentro de las herramientas conjuntivas de ser humano que comparte con una pleyada de alumnos cada día. El docente de la coyuntura actual debe ser un forjador de la comprensión de la vida cotidiana, debe ser un ciudadano con una visión propositiva o en prospectiva, quién es capaz de visualizar los horizontes hacia donde se orienta la sociedad.

La UNESCO, a través del informe de Jacques Delors, en el texto "La educación encierra un tesoro" establece que la formación docente del siglo XXI, debe orientarse a promover el hacer, es decir, el dominar destrezas y habilidades para desarrollar actividades del mundo del trabajo y la sociedad, aprender a conocer tener habilidad para desaprender y aprender de nuevo; estos pilares han sido considerados como fundamentales para la tecnocracia; los otros pilares que según UNESCO deben forjar la educación son: el ser, la naturaleza de la persona, la capacidad de convivencia y la solidaridad con el prójimo; el otro Pilar es aprender a vivir juntos y convivir, la educación debe promover la convivencia o coexistencia pacífica. En el contexto del siglo ha dado preeminencia a la técnica, dejando de lado la vida social, la convivencia, la coexistencia entre los hombres y los pueblos. La educación del siglo XXI tiene el desafío de sensibilizar el conocimiento y la actitud por propiciar el cambio, la dinámica y la transformación del orden social. El maestro debe tener la capacidad de desconstruir paradigmas, de reinterpretar el contexto pedagógico, de promover la comprensión entre sus alumnos de las paradojas de la sociedad y de la educación. En su momento Marx, Niestzche y Freud fueron denominados los maestros de la sospecha, sometieron la sociedad occidental al escarceo, la revisión, desmontaron la tradición, los sacro, profanaron el orden de la cultura judío-cristiana. Establecieron las miserias que se anidan en los seres humanos, someten el debate la estructura del poder, la riqueza y las costumbres. El malestar en la cultura occidental es interpretado por Freud y observa las diversas motivaciones que activan el accionar humano.
   
El docente debe sospechar del orden establecido, de las costumbres impuestas de los estándares vistos como buenos y válidos, debe continuamente revisar su práctica, el currículo, los paradigmas pedagógicos que orientan su accionar así como al resto de los docentes. Lo ha establecido Henry Giroux, el maestro como intelectual cuestiona la enseñanza, somete a revisión el libro de texto, pero sobre todo al currículo, debe ir más allá de la repetición, del memorismo y del acomodo al nicho ecológico de la tradición. La formación polivalente del docente encara el pasado, lo somete al debate se sitúa sobre el presente y es capaz de observar los posibles horizontes hacia dónde irá la educación y la sociedad. El profesional de la educación es el motivador, es el profesional, que al igual que Juan Pablo Duarte enfrenta las adversidades y no se detiene, no se desmotiva; su voluntad de cambio es mayor que los factores adversos que las voces agoreras que anuncian el apocalipsis.        

El docente debe tener la conciencia ciudadana y la capacidad de despertar el sentimiento por la patria, el compromiso comunitario. El educador no tiene que ser un modelo dechado de virtudes, pero si una persona con la capacidad para asumir la responsabilidad de generar vocación de cambio entre sus dicentes. La educación es enseñar a la gente a vivir mejor, es despertar el compromiso con los seres humanos y la sociedad. Es aspirar a una nación organizada e institucionalizada.

El autor es Dr. en Educación.



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