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Panorama Educativo El canibalismo político

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 05.07.2019 - 3:53 pm

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El canibalismo es una categoría antropológica empleada para adjudicarle a algunos grupos humanos en la condición de trogloditas, la capacidad de comer carne de la misma especie.
   
Es decir, comerse a sus semejantes, entre algunas especies animales es posible, pero entre personas con carácter social, gregario no se concibe esta práctica.
   
Hay actividades que desbordan las pasiones humanas: los juegos de azares, la pasión por la libido, en República Dominicana la política, la pelota, el juego de gallo y la corrupción desbordan los horizontes de los dominicanos, pero la actividad que ha marcado el devenir, la convivencia y estadio de desarrollo social ha sido la política.
   
El patricio Juan Pablo Duarte definió la política como la ciencia más noble, la que hacia posible edificar una sociedad inspirada en el bien común y en la justicia social.
   
Desde los inicios de la vida republicana las luchas fratricidas han plagado la sociedad. Los peores intereses se han colocado por encima del sentido nacional.
   
Los trinitarios, los restauradores, los azules... Cada uno en su momento fue vejado y confinadas sus ideas.
   
En la historia nacional se han observado muchas confrontaciones intestinas, las cuales han mantenido al país y la vida nacional postrados, colocada al pie de esos fósiles políticos: Santana y Báez, los liberales y los conservadores, los nacionalistas y los anexionistas, los rojos y los azules, Heureaux y Luperón, los bolos y los coludos, los patriotas y los entreguistas, los gavilleros y los antigavilleros, los horacistas y los trujillistas, los constitucionalistas y los pronorteamericanos; los reformistas y perredeistas, los peledeistas y perredeistas; los danilistas y los leonelista.
   
El país ha estado colocado a la sombra de grupos, que con una concepción patrimonial, una actitud de manigua, una vocación a la confrontación, un complejo heroico por dominar militarmente la situación.
   
Las luchas intestinas que se observan hoy al interior del partido de gobierno han procurado involucrar a todo el país, ocupar toda la prensa, ser la agenda de plumíferos y conservadores, pero lo cierto es que en esa confrontación hay una lucha sorda e inédita por el control del Estado y el partido que ha personificado los diferentes poderes públicos.
   
Por medio de mecanismos fraudulentos han asaltado las estructuras del poder político, económico y buscan legitimación social. Se ha construido una estructura burocrática al servicio de un grupo de ungidos que se hacen llamar comité político, qué es como el consejo de ancianos, el senado Romano o asamblea Apela... Es la que decide la suerte de ellos primero, y del país después.
   
Ese grupo ha construido un imperio de privilegios, prebendas, beneficios, comisiones, contratos, favores y otras formas de exclusión, impunidad y corrupción que han dividido al país entre oficialistas y corruptos.
  
Hoy la armonía parece escapar entre los ungidos, luchan entre sí por el control particular del Estado; la facción que dirige el poder no escatima recursos para perpetuar su presencia en el Palacio; los otros han resistido de forma estoica las felonías, malas artes, concupiscencia y otras prácticas palaciegas.
   
Los que detentan el poder se hallan anclados en el siglo XIX, en viejas prácticas manigüeras, en el uso de métodos antidemocráticos, en la extorsión, el uso de la fuerza, el caliesaje, la falacia y el empleo de la herramienta que dé resultados, son capaces desaparecer personas.
   
Los eventos de esta semana: militarización del congreso y nuevos escándalos del soborno en el caso ODEBRECHT parece llevarnos a la época de Buenaventura Báez o Lilis, reprimiendo por un lado y conculcando derechos por otro. B. Báez el anexionista y corrupto, hiso que su congreso lo declarara pirata a Luperón y que fuera buscado como tal por el gobierno norteamericano de Ulises Grant; Lilis hizo fusilar a Eugenio de Marchena por atreverse a aspirar, Ramón Cáceres pacífico la línea noroeste a base de fusilamientos, destrucción y encierro de la población.
  
En la actualidad las luchas entre las tendencias del partido gobernante parecen colocar al país en el contexto de la novela de Bosch "La mañosa" un complejo heroico, una vocación guerrerista, una visión patrimonial por el control del Estado, una sociedad inestable y estancada que no progresa  y avanza en 20 años, no han corregido un solo problema público, han agudizado el caso de la deuda, desinstitucionalizado el país, corrompido el Estado,  arrodillado a la prensa, sumado la oligarquía a los beneficios del palacio. Se ha profundizado la pobreza, exclusión y desigualdad; la justicia sólo funciona para los pobres, el narcotráfico ha permeado diversas instituciones del Estado, entre ellas los cuerpos de seguridad; la violencia, delincuencia e inseguridad se han adueñado de las calles, áreas verdes y zonas residenciales; la descomposición social parece avasallar al entorno social.
   
El grupo que gobierna no ha dado respuesta duradera a los problemas, sólo actúa por operativos; se ha blindado la justicia procurando construir un reino de la impunidad.
  
La militarización del congreso impidiendo que los congresistas ingresen al recinto sagrado del parlamento, pone de manifiesto el escaso valor de la democracia, la vocación autoritaria de quienes gobiernan y la pose de que están dispuesto a quemar las naves y lanzar las llaves al mar, con tal de preservar el poder y mantener el reino de la impunidad.
   
La sociedad dominicana se halla hastiada de corrupción, impunidad, propaganda, demagogia y mentideros públicos.
   
Usan noticias para sustituir noticias, para encubrir actos y acciones dolosas, es la estrategia, mientras parte de la población se encuentra sin salud, educación, agua potable, energía eléctrica.
   
Punta Catalina parece será el iceberg que arrastrará al presidente a la debacle. Todas las luchas actuales entre reeleccionistas y antireeleccionistas, solo procuran mantener el poder, nada para el pueblo, esa política de migajas a la población empauperada es de naturaleza clientelista y parasitaria.
   
La ciudadanía debe seguir a la expectativa, romper la indiferencia, defenestrar a esta pandilla que ha asaltado al Estado y el erario como su propiedad particular... Es urgente desmontar este sistema de privilegios que solo sirven al poder y que ha resquebrajado el orden institucional. Que el canibalismo se límite a aquellos que han pulverizado el país. Hay que detener la corrupción y la impunidad!
El autor es Dr. en Educación.



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