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La Santísima Trinidad

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 14.06.2019 - 7:00 pm

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Nos podemos preguntar…¿Qué es la Santísima Trinidad?

En Teología Elemental podemos responder que la Santísima Trinidad es el dogma fundamental del Cristianismo, ya que todo cristiano bien orientado comienza su día encomendándose a la Santísima Trinidad con estas palabras: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén”.
   
Este amén es un acto de fe que significa así lo creo y lo rectifico con toda firmeza.

¿En qué consiste este dogma fundamental del Cristianismo?

Consiste en la realidad de que en Dios hay tres personas distintas y un solo Dios verdadero.
   
Así decimos en Teología que Dios es uno y trino, es decir que es una unidad conformada por tres personas distintas, íntimamente unidas entre sí por una relación de Padre a Hijo y tanto del Padre como del Hijo procede  el Espíritu Santo.
  
 El Catecismo de la Iglesia Católica nos ofrece un resumen magistral de este gran misterio de nuestra fe. Citamos: “La Trinidad es una, no confesamos tres dioses, sino un solo Dios en tres personas, que el Catecismo llama: “La Trinidad consubstancial”…Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: “El Padre es lo mismo que el Hijo, el Hijo lo mismo que el Padre y el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza”.
   
De acuerdo a las diferentes confesiones del Cristianismo, la Santísima Trinidad se ha manifestado a través del Antiguo Testamento y del Nuevo.
   
Pero la plena revelación del misterio de la Santísima Trinidad se le atribuye al mismo Jesús, tanto por su relación manifiesta con Dios, a quien llama: “Padre”, como por medio de su testimonio y enseñanzas.
   
En el marco del dogma, a Dios Padre se le atribuye la obra de la Creación. A Jesús, el Hijo único de Dios, la obra de la Redención, al encarnarse en la humanidad para dar cumplimiento a los designios del Padre. Por último, el Espíritu Santo, que proviene de ambos, es el que infunde la vida e inspira acciones y palabras de bien en los seres humanos.
   
¡Qué necesitados estamos los dominicanos de que el Espíritu Santo mueva nuestros corazones hacia la unidad y el espíritu de fraternidad, ya que somos una sociedad muy atomizada!
   
Parece que estamos perdiendo el sentido de la unidad como base fundamental para la búsqueda del Bien Común.
   
En San Juan, Capt. 17, Jesús ora al Padre pidiendo por la unidad entre sus seguidores, para que por medio de ese ejemplo de unidad y armonía podamos revelar a Dios a los no creyentes.
   
Los dominicanos tenemos un gran reto de formar una gran coalición, al margen de todo credo político, partidista o de religión por alcanzar un gran acuerdo de Nación como base y fundamento para un gran pacto social que nos una a todos para trabajar por una mejor Nación, para las presentes y futuras generaciones.


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