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Legado de la raza inmortal

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 13.06.2019 - 6:53 pm

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Al final de los años cincuenta (1959), del siglo pasado, el mundo vivía inmerso en el inicio de los grandes movimientos sociales, la crisis que reflejaban las corrientes filosóficas existencialistas en todas sus vertientes, rechazo al Premio Nobel por dos grandes, como Jean-Paul Sartre y Boris Pasternak, ambos cuestionan los sistemas totalitarios y el escaso valor asignado a la vida. Se habían producido las declaraciones universales de derechos humanos y la declaración de los derechos del niño. Las secuelas de la Guerra Mundial, de la Guerra de Corea y la Guerra en Indochina impactaban el mundo. Los refugiados desplazados y marginados pululaban por toda parte. En el Caribe y América Latina se observaba un proceso de democratización, de caída de varios dictadores, entre ellos: Perón, Rojas Pinilla, Pérez Jiménez y Fulgencio Batista, el próximo en la agenda democrática era Trujillo. Para 1959 El caribe fue impactado por el triunfo de la revolución cubana, en sus orígenes democráticos,  liberales y nacionalistas y al final proclamada Como socialista.

Este proceso revolucionario impacto la conciencia de los jóvenes caribeños y latinoamericanos. La misma desató procesos guerrilleros o foquitas en varios países. Desde Cuba se entrena un grupo de jóvenes caribeños so pretexto de venir a confrontar militarmente a Trujillo. El exilio dominicano había organizado una primera expedición en 1947, la denominada Cayo Confites, ésta no llegó a perpetrarse, Trujillo amenazó bombardear La Habana e hizo gestiones diplomáticas para su fracaso. En 1949, se produjo la expedición de Luperón, la misma procedía de Guatemala, llegó al país, pero no surtió los efectos deseados, hubo sobrevivientes y fusilados. En 1959 teniendo a Cuba como cabeza de playa, un grupo de jóvenes organizados por Enrique Jiménez Moya y otros conforman el (ELD) Ejército de Liberación Dominicana, con el mismo se pretendía venir a combatir de forma militar la siniestra satrapía de Trujillo.

El Ejército de Liberación Dominicana tenía un programa mínimo, el cual incluía: democratizar el país, hacer una reforma agraria con las propiedades de Trujillo, modernizar la sociedad, eficientizar la salud y la educación. El papel protagónico de esta juventud los convirtió en mártires, la gesta fue una inmolación, la tiranía tenía tanto poder, que la población estaba con la conciencia alienada, secuestrada y estaba con la tiranía... los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo padecieron el suplicio, martirologio, brutalidad, sadismo y el claustro de las inhumanas ergástulas del terror. Personajes como Delio Gómez, Medardo Germán, Mayobanex Vargas, Pablo Mirabal y Poncio Pou Saleta fueron los sobrevivientes. La expedición fue un fracaso militar, una inmolación, una exposición al exterminio, pero despertó la conciencia dormida, se convirtió en un fuego eterno que ardía en las ansias de libertad del pueblo dominicano. Tras la expedición se activó la oposición interna, se organizó el movimiento clandestino 1J4, la iglesia católica rompió con la tiranía, tras la publicación de la carta pastoral de enero 1960, donde cuestionaba la forma ligera de arrancar la vida, de torturar, silenciar y controlar a la población. La juventud que se involucró en el movimiento expedicionario procuraba la liberación nacional, así se contemplaba en su programa mínimo.

La historia oficial obvia estas efemérides, se consagran pequeños monumentos y eventos. En la misma época, 6 meses después de la expedición, Manolo Tavárez, Minerva Mirabal, Leandro Guzmán y otros se involucraron en la creación de un movimiento clandestino que procura reivindicar la memoria de los jóvenes martirizados, convertidos en raza inmortal, quienes habían llegado lleno de patriotismo enamorado de un puro ideal. Los organizadores del movimiento clandestino 1J4 fueron descubiertos en enero de 1960 y también estos padecieron las más terribles torturas y vejaciones. Allí estaba la juventud pequeños burgueses, hija de colaboradores del jefe; también en enero de 1960 se produjo la matanza de los panfleteros de Santiago, quienes denunciaban La dictadura a través de carteles. El año de 1960 produjo una línea declinatoria en la dictadura, perpetró atentando contra Rómulo Betancourt, recibió sanciones de la OEA y de los Estados Unidos. Todo se profundizó con el horrible asesinato de las hermanas Mirabal, este hecho estremece los cimientos de la sociedad Dominicana.

Las muertes de Armoina, Galindez, Requena, Octavio de la Masa y Murphy fueron marcando los reflejos estertores y finales del régimen; la sangre se esparció en el país y en el extranjero, la tiranía no tenía límites ni escrúpulos, era una verdadera orgía de sangre lo que estaba ocurriendo, y que concluye regando la sangre del tirano. La historia de las mentalidades estudia el comportamiento de pueblos y hombres, la cultura represiva y autoritaria. En República Dominicana parece haber una amnesia colectiva, una proclividad al olvido y el anonimato. Rescatar la memoria histórica, el ejemplo y la emulación de esa pléyade de jóvenes que se inmoló por ver a su nación libre de un gobernante sádico, enhiesto protervo, tártaro y lascivo. Recuperar la memoria histórica no es asunto de la historia oficial sino de la población, de la sociedad civil y de grupos comprometidos con el rescate de la memoria y la dignidad nacional. La era del terror terminó pero no hubo juicio, no hubo búsqueda de la verdad, los cómplices del régimen se escudaron, camuflaron y continuaron medrando en el poder.

Es por ello que los héroes quedan en el anonimato, en el olvido planificado. El legado de la raza inmortal, los jóvenes expedicionarios de junio de 1959 late en la conciencia nacional, los grupos de izquierda se abrogaron su paternidad, pero la raza inmortal corresponde al pueblo: a los jóvenes, a los estudiantes, a Los amantes y defensores de la democracia a quienes aspiran a la construcción de una sociedad inclusiva, equitativa y justa. El legado de la raza inmortal es un reto para quienes aspiran a la institucionalización del país, al funcionamiento del orden público. El programa de liberación nacional que traían los expedicionarios, sesenta años después aún tiene vigencia en la sociedad Dominicana. Al cumplirse sesenta años de la expedición de junio del 59´ la población dominicana ansia un cambio en la dirección del estado y en la administración de los recursos públicos.

El autor es Dr. en Educación.



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