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Montecristi, pionera en sal y línea férrea

Rafael Baldayac

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Rafael Baldayac | ACTUALIZADO 12.06.2019 - 6:30 pm

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Los montecristeños crecimos en la salobridad, rebosante sol, mar y sal, tanto,  que llegamos a pensar que esta solo servía para condimentar nuestros alimentos. Ahora sabemos que en la antigüedad la sal tenía más de 14,000 usos. A lo largo de la historia la sal marina, producida por evaporación del agua de mar, ha sido utilizada para casi todo.
   
Tan es así que los antiguos se dieron cuenta que la vida no podía existir sin la sal, por lo que llegó a utilizarse como moneda y hasta provocó guerras entre los pueblos.
   
La palabra sal viene del latín  salis (sal). De ahí también salina, salazón, salario, salinidad, salobre, salitre, salmuera, ensalada y salchilla. De sal se derivó el verbo sallare (salar), cuyo participio es salsus (salado): de ahí se origina  salar, salsa e insulso.
   
Estudiado la Biblia encontramos más de 30 referencias  acerca de la sal, incluido el infame momento en el que la esposa de Lot es convertida en estatua de sal por haberse volteado hacia Sodoma en el momento de su destrucción (Génesis 19:26).
   
Concretamente el uso preferido de la palabra es el de preservador, contrario a la levadura, la cual corrompe la masa con la que se hace el pan.
   
De tal manera que cuando Jesús dice en Mateo 5:13 “ustedes son la sal de la tierra”, nos exhorta a cumplir la misión de ayudar a detener el proceso de corrupción, de descomposición de la humanidad, y llevar sanidad, esto es, salvación.
Si usted no promueve los valores y principios que Dios establece, está actuando como sal sin sabor. Los seguidores de Cristo están ahí para evitar que la sociedad se pudra, para darle sabor y para señalar el perpetuo pacto delante de Dios (Numero 18:19).

9.- MONTECRISTI PIONERA EN PRODUCCIÓN DE SAL MARINA EN LAS ANTILLAS. Una de las actividades, derivada del legado ancestral de los montecristeños es la producción de sal marina, llegando a convertir este producto de uso cotidiano en el puntal de su economía.
   
Fue en esta ciudad donde por primera vez, durante la época de la colonización, que  los españoles instalaron en el “Nuevo Mundo” la industria de la sal de forma rudimentaria en las Antillas.
   
Es durante el segundo viaje de Colon en 1493 que se inicia la conquista de nuestra isla y la destrucción de la cultura taina. La primera etapa colonial estuvo centrada especialmente en la explotación de los yacimientos de oro,  al tiempo que se iniciaba la construcción de salinas para la producción de sal marina.

Los conquistadores, como no disponían de refrigeradores eléctricos como hoy día, usaban la sal para detener el proceso de descomposición de la comida. Es esta tierra noroestana donde los españoles por primera vez  practican la “salazón” es decir la conservación de los alimentos (pescados, mariscos, carnes y otros)
    
Debido a la abundancia de mangles rojos en sus costas, una de las especies más tolerantes a la salinidad, es que las salinas de Montecristi pueden generar la sal de mejor calidad. Estos manglares vitales en el ecosistema, excretan la sal que extraen del agua «extra salada» para producir sal marina. La sal obtenida por evaporación, tiene un 86 % de cloruro de sodio, cuya fórmula química es NaCl.

10.-  MONTECRISTI CON PRIMERA LOCOMOTORA EN LA ISLA: Aunque parezca extraño, por su escasa actividad económica actual, Montecristi tuvo una época de auge en el último cuarto del siglo XIX. Entre 1885 a 1890 el empresario español Antonio Espín, fue quien consiguió la concesión para traer la primera locomotora al país y usarla en el transporte de troncos (traviesas) de campeche hacia el puerto.
   
La familia Jiménez Rodríguez y Rivas Petit, que eran las más ricas del país, también contribuyeron económicamente para traer el primer ferrocarril, cooperando además para el primer acueducto de la ciudad. Antes de la llegada esta máquina en Montecristi había un tranvía  movido por un mulo (un mulo de fuerza, no un caballo de fuerza) y unía la población  con la playa separada por más de 3 Kms. de extensión.
   
Más tarde se puso en funcionamiento el llamado Ferrocarril Samaná-Santiago, (que nunca comenzó en Samaná y nunca terminó en Santiago), el cual se comenzó a construir por gestiones del presidente Ulises Heureaux,  y con recursos del inversionista escocés Mr. Baird,  inaugurándolo este el 16 de agosto de 1887.
   
El gobierno de  Lilìs luego construyó una vía de Baird (La Jina) a San Francisco de Macorís  en 1893, de unos 13 kilómetros.   En 1909 se construyeron los tramos de Santiago-Moca y Cabuya-Salcedo.
   
Mientras que fue  a principios de siglo, en 1906, siendo presidente Don Ramón Cáceres, cuando se firmó el contrato de la extensión del Ferrocarril Central Dominicano hasta Moca. La obra fue  dirigida por Horacio Vásquez, y puesta en funcionamiento el 24 de octubre del 1909.

Fue el 1 de febrero de 1908, cuando el Gobierno entró en posesión definitiva del Ferrocarril Central Dominicano.



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