19 Junio 2019 5:33 PM

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La democracia en su laberinto

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel

Aquiles Olivo Morel | ACTUALIZADO 21.05.2019 - 8:02 pm

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No se avanza o se avanza muy poco en el camino a la reconciliación del PLD organización enfrascada en dos tipos de pensamientos: por un lado, los reeleccionistas y por el otro, los constitucionalistas, ambos actuando en direcciones contrarias; por rato se percibe la delantera de uno y momento después el desplazamiento del otro; son esfuerzos a preservarse en el posicionamiento electoral con los argumentos de cuan acertadas resultan sus propuestas o por el contrario, cuan nociva puede ser la del oponente.
   
Una amplia franja de la organización morada, la cual no se moviliza; tampoco se expresa en los mítines pero sí está muy preocupada por el desenlace final, aguarda muy impaciente las horas donde se alcance finalmente un acuerdo.
   
Han sido días arduos para ambas corrientes exteriorizando sus argumentos; movilizaron sus adeptos; realizaron concentraciones mostrando sus músculos y, sin notarse el tiempo transcurre, todos por igual admiten lo delicado de la situación.
   
Tomar parte de este amplio debate parece no tener importancia alguna: Ya se agotaron los argumentos y las vías para iniciar un diálogo orientado a la reconciliación no parece estar aún a la vista de los actores.
   
Ahora se recurre al plano internacional; repentinamente figuras de la política norteamericana empiezan a formar parte de una nueva controversia –Acaso se trata de injerencia- donde aparecen nuevos elementos –fakes News- para fortalecer a una de las partes; cierto o no sobre el interés; sobre la democracia; sobre los impedimentos ya se advierte un déficits de oxígeno para agitar la combustión y se recurre a los esfuerzos en otras latitudes.
   
La democracia dominicana está puesta a prueba, sobrevivir a este tipo de confrontaciones será en lo adelante una nueva experiencia porque no faltarán quienes no logren sentarse a la mesa del diálogo y lograr la reconciliación que demanda su propio espíritu.
   
La especulación va sembrando nuevos miedos; las redes sociales se convierten en un campo de guerra donde se libra esta batalla; el agotamiento argumentativo de ambos parece ser la fuente para incentivar a la idea de proponer escenarios inexistentes.                                
Cada quien dispone de estas artillerías virtuales y su uso para esta cosa resulta efectivo, o más que efectivo porque aleja cada vez más a la población de la verdad o al menos de una posible discusión concreta orientada encontrar salidas expeditas.
   
Tampoco se puede pensar en un límite para el manejo de estos escenarios virtuales: la gente en cada ocasión empieza a hurgar en ellos para enterarse de las últimas escaramuzas políticas; diariamente cientos de nuevas ideas extravagantes circula tipificando situaciones, en ocasiones liquidando moralmente figuras de la vida pública.
   
Se trata de una situación tensa –los conflictos preelectorales copan la agenda- donde se participa con la única intención de hacer prevalecer argumentos orientados a posicionar la idea de quien tiene la razón en un debate temática prácticamente con fuerte indicio de agotamiento.
   
Reeleccionistas y constitucionalistas no cejan siquiera un resquicio para reconsiderar algún mecanismo de entendimiento y como en el juego de dominó parece existir un cierre a banda; se trata de una realidad en la cual se anulan las ideas para alcanzar el entendimiento.
   
Por momento se anida la creencia de que el asomo de la división parece cada vez más latente; el máximo organismo de dirección de la organización morada luce impotente para lograr, como el pasado, un encuentro reconciliador: obran barreras a la que no escapan sus propias decisiones del pasado –firma del acta notarial del 2015- como impedimento para desarrollar otras vías alternativas.  
  
La intromisión de Bob Meléndez, Senador Demócrata de los Estados Unidos y ahora el congresista Adriano Espaillat argumentando sobre los intereses del coloso del norte en esta media isla y, al tiempo explicar que no se trata de intromisión sino defensa de la democracia, agrega nuevas energías a un problema que cada vez  inmerso en un laberinto donde las partes ni se asoman a un posible entendimiento.
   
También, el lobismo internacional emprendido por la oposición para hablar de la tentativa de un “zarpazo a la constitución” por parte de grupos continuistas. Son apenas nuevos esfuerzos realizados por la oposición orientados a frenar el avance exhibido este fin de semana por los reeleccionistas en un conjunto de concentraciones políticas a nivel nacional, donde se muestran defendiendo la obra de gobierno del Presidente Medina.
   
¿Cuál rumbo ha tomado la discusión dentro del Comité Político, sobre el cual reside la atribución para culminar finalmente esta controversia? ¿No habrá reconciliación, y como dice Felucho, no hay marcha atrás para la división? ¿Podría inscribirse la candidatura del Licenciado Danilo Medina, como lo pretende el miembro del Comité Político, el Licenciado Ramón Ventura Camejo, evitando así heridas duradera por ser las primarias la medicina apropiada a este tranque político?
   
Las altas cortes; la Ley de partidos, agrupaciones y movimientos políticos; los actos notariales; el entorno legal; la realidad política internacional; la capacidad política de los miembros del CP; en fin, los escenarios para ambas partes parecen estar bien definidos lo cual implica empezar un proceso de exploración para encontrar una salida y concurrir a la elecciones del 2020 compactados, tal ha sido posible en el pasado.
   
Importantes franjas de la organización morada empiezan a sentirse nerviosa por la dilación en esta ocasión de un entendimiento político donde las partes puedan airear sus intereses individuales.
   
Históricamente la democracia dominicana ha girado en torno a esta dos versiones: siempre una franja reeleccionistas ha permanecido expectante por el continuismo y otra constitucionalista abriéndose paso en este brumoso ambiente electoral; en la ocasión, sortear esta coyuntura se expresa como un desafío para ambos; pero también, con una salida donde la reconciliación pueda curar estas heridas abiertas entre quienes, sin dudas construyen una democracia cada más fuerte, más claras y menos excluyente para todos los dominicanos.
   
Al paso de las horas el laberinto entrampa aún más a los partidos con las recientes decisiones de las altas cortes respectos a temas, por supuesto, también controversiales. Crecen las angustias por las indefiniciones: Entre las elites de los partidos; los sectores productivos y, en quienes, desean continuar por el camino del desarrollo y la convivencia pacífica.



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