18 Agosto 2019 6:47 AM

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A año de tu vuelo mamá…

Rafael Baldayac

Rafael Baldayac

Rafael Baldayac | ACTUALIZADO 15.05.2019 - 6:37 pm

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Mama Niña, hace un año de tu vuelo a la eternidad... En este día enciendo una vela por tu recuerdo… Así mientras el fuego se mantenga prendido sentiré la calidez de esos abrazos que tanto extraño… Mi corazón esta aun conmovido, pero consolado porque tu partida ha sido para un recuentro con la presencia del Señor.

Con tu recuerdo Mama Niña, retomo  lo que escribí  hace exactamente un año y  vuelvo a escuchar la canción  “Dust in the wind” – (Polvo en el viento) de la popularísima banda norteamericana Kansas, que nos hace ir a Génesis 2:7 en la Biblia: “Entonces Jehová Dios formó al hombre [del] polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un alma viviente.”.
   
"Porque polvo eres y al polvo volverás." (Génesis 3:19). "Acuérdate, por favor, de que tú me formaste como al barro, y que me harás volver al polvo." (Job 10:9).
Eclesiastés 12:7 dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a Dios. Job 27:3 nos dice que el espíritu es lo mismo que el hálito de vida de Dios o su poder.  Salmos 146:4 dice, “Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.”

No obstante mi confianza  y consuelo esta en la Soberanía de Dios. Él es el Rey de  todo el universo (1Cronica 29:11).   Jesús  dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás (Juan 11:25-27LBLA). "Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor." (Apocalipsis 14:13).
   
El legado emocional y vivencial construido con un ser querido como ella no entiende de tiempo ni distancias, ni de años.  La canción de la fenecida Rocío Jurado expresa plenamente como me han arrancado parte de mi vida… “Algo se me fue contigo, madre;… algo se me fue prendido,  en las alas de tu alma, o en tu último suspiro, madre… algo siento que me falta, las raíces de mi vida en tu vientre se quedaron, madre; en la tierra que tú abonas, algo mío te acompaña, madre. Algo se me fue contigo, madre, las raíces de mi vida y de mi sangre”.

Muchos dan gracias a Dios cuando El da…. ¿Y cuando El quita?  “El SEÑOR me dio lo que tenía y el SEÑOR me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del SEÑOR!”. A pesar de todo, Job no pecó porque no culpó a Dios (Job 1:20-22NTV). Con este poema doy gracias a Dios por el tiempo que me permitió  tener  a mi madre en la tierra.
“Madre, doy gracias a Dios por elegirte para mí, porque en ti encontré la perfecta madre y la perfecta maestra para este escuela de aprendizaje llamada vida.
Gracias por el maravilloso tiempo que anidé en tu vientre, porque cuando en él dormía, tu voz me arrullaba como canción de cuna.
   
Gracias por darme tu sangre, por acariciar tu vientre; porque la sola idea de imaginarme como sería, te hacía feliz.
Gracias por mantener entre ambos  esa conexión tan fuerte, ese vínculo de unión tan estrecho.
   
Gracias por velar mi sueño, por no cuidar mis caídas, sino motivarme a levantarme.
Gracias, porque tu sola mirada bastaba para hablarme.
   
Gracias por todas tus enseñanzas, de humildad, trabajo y honradez.
Gracias, porque aunque tu vida era frágil, siempre sonreías.
Gracias por enseñarme que nunca es tarde para prepararse y aprender cosas nuevas.
Gracias por  hacerme  consciente de esto y aprender a transformar  este inmenso dolor en gozo;
Gracias por dejarme descubrir, que detrás de tu carácter firme,
existía un noble corazón rebosante de amor, por servir a quien te pide tu mano.
Gracias, porque hasta el último momento diste muestra de amor, valentía y fortaleza,
y que hasta el día de hoy, Dios te lo sigue recompensando en el cielo.

Te he dejado  partir ya para siempre a otra dimensión, aunque me desgarre por dentro con esta inmensa herida. Mis lágrimas son sendas para transformar ese gran dolor en amor al prójimo.

Ahora, ya eres libre madre, volaste a  la presencia de Dios. Tu bello recuerdo, tu infinita y radiante sonrisa, tus abrazos y caricias, los guardaré siempre conmigo, como un tesoro durante el resto de mi vida terrenal.
Gracias madre por el inmenso regalo de la vida.
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