20 Agosto 2019 7:42 AM

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La historia se repite una vez más

Manuel David Luna Reyes

Manuel David Luna Reyes

Manuel David Luna Reyes | ACTUALIZADO 22.04.2019 - 6:58 pm

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Haciendo una breve reflexión del pasado traigo a memoria esos tiempos cuando se impartía la clase de sociales durante el bachillerato. Esas historias tan impactantes y procesos fuertes vividos en el desarrollo de nuestro país, tanto después como durante la era precolombina. Una de las que más llamó mi atención fue la del intercambio de “Espejitos por Oro”; Trata sobre el momento en que los españoles invaden nuestra tierra, Quisqueya, y se adueñan de lo más valioso, el oro. Hicieron una especie de trueque con los indios, “nos entregan su oro y les damos cristalitos de colores y baratijas”, coloquialmente espejitos. Todo un engaño por causa de una mentalidad indígena poco despierta, sin discernimiento entre lo correcto e incorrecto, sin sabiduría y poco astuta. El punto no es discriminar a los indios, no es culpa de ellos, incluso no entendían el valor que tenía el oro, siempre lo vieron como algo normal y fácil de obtener. ¡Hago alusión a ellos porque actualmente la sociedad dominicana sigue con el mismo chip mental!
   
En el presente el oro representa nuestra dignidad y los espejitos representan el dinero, las palabras prometedoras, engañosas y dulces a nuestros oídos que brotan de la boca de las autoridades gubernamentales. ¡Al parecer, las vanas promesas, los proyectos inconclusos y aumentos allantosos de salario valen más que nuestra dignidad! Para el pueblo dominicano es más fácil creer y seguir todas estas cosas que detenerse un instante y reflexionar ante el hecho de que nuestra dignidad está siendo violada, nuestra inocencia está siendo manipulada. ¡Nos están ilusionando!, ¡Somos esclavos del sistema! Despertemos ya, quitemos el velo que arropa nuestra consciencia, llevemos nuestra capacidad de razonamiento al máximo y procuremos entender y analizar qué está impidiendo el corte inmediato de esas viejas raíces culturales que persisten y se alimentan de nuestro presente. Seamos la diferencia. Que Dios tenga misericordia de este pueblo que gime por un cambio, pero, día tras día es flagelado y engañado por las acciones superiores.

Dios les bendiga.



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