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El país necesita el discurso de una mujer

Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto

Rafael A. Escotto | ACTUALIZADO 14.04.2019 - 4:27 pm

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“ Mi filosofía es que no sólo eres responsable de tu vida, sino que hacer lo mejor en este momento te pone en la mejor posición para el siguiente«.  –Oprah Winfrey, propietaria de medios.

Todo cuanto diga o haga un vicepresidente (a) de cualquier país, sobre todo, cercano a un proceso electoral, se le tomará en cuenta. Muchas veces hay declaraciones que son malinterpretadas aposta y dan lugar a que la oposición manipule el fondo de lo enunciado, con sentido innoble.

En las sociedades machistas las mujeres que ocupan altos cargos en las burocracias estatales, a diferencia de los hombres, a sus manifestaciones públicas se le suelen hacer insinuaciones para lesionar su verdadero contenido, dándole un sentido incorrecto a lo expresado por ellas, el cual cuando he llevado al campo de la política se convierte en un revuelo innecesario.
   
Naturalmente, en sociedades regulares o anodinas, como la dominicana, lo que suele salir de las malinterpretaciones politiqueras he llevado maquiavélicamente retorcido al centro del pueblo como  material para deleite de la jauría o usarlo como elemento de infundio propio de la materia política.
   
Recientemente, la vicepresidenta de la República, la doctora Margarita Cedeño de Fernández, como mujer eminentemente política y con sobrados derechos constitucionales para aspirar a conducir los destinos de su país, como lo hicieron en sus momentos Cristina Fernández de Kirchner, María Estela Martínez de Perón, en la Argentina, Margaret Tatcher, en el Reino Unido, la doctora Michelle Bachelet, en Chile, la política, estadista y exprimera ministra Golda Meir, conocida como la primera mujer de Israel, dijo, en la algarabía electoral que vive la República Dominicana, lo siguiente:
   
«Yo no hecho para atrás ni para coger impulso. Ya yo pasé de ser primera dama. El expresidente Leonel Fernández, mi esposo, si es la voluntad de Dios, del pueblo y del partido, llegará como presidente, yo llegaré a su lado, tendré el sombrero de primera dama, pero yo creo que va a ser un gran desperdicio yo volver atrás y ser solo primera dama«.
   
El estado de confusión que incita la posibilidad de una reelección del presidente Danilo Medina en los contrarios, dentro y fuera del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha  provocado un estado de desasosiego y de  paranoia entre los posibles candidatos masculinos, que produjo que la  vicepresidenta Margarita Cedeño, reaccionara valientemente con una expresión que amenaza el predominio de los hombres. Incluyendo  el deseo de su esposo, el expresidente Leonel Fernández, de buscar por cuarta vez la presidencia de la República.
   
El mayor problema que tendría una mujer de poder llegar a  la presidencia de la República Dominicana, a diferencia de las electoras en el Cono Sur, es que la fémina dominicanas a la hora de elegir, inclusive la llamadas feministas, son más machista que los propios hombres.
   
A pesar de que el derecho de las mujeres de ejercer el sufragio se remonta al 1848 con la Declaración de Seneca Falls en los Estados Unidos y culmina cien años después con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual la República Dominicana es signataria, todavía la mujer latinoamericana y caribeña parece que tienen que hacer mayores demostraciones de capacidad de dominio del escenario político o contentarse, en su defecto, con un segundo o tercer papel.
   
No conozco ni nunca he hablado con la vicepresidenta Cedeño de Fernández, sin embargo, ante el fracaso de los hombres que han llegado a la presidencia desde la primera República hasta nuestros días, creo que los votantes dominicanos deberían probar con una mujer presidenta. Quizás la respetarían por su condición de madre y  por haber vivido su grado de abnegación para echar adelante la familia, muchas veces sin el apoyo del hombre.
   
Para rehuir de la candidatura presidencial de la mujer no hay opositor más obcecado que un político caribeño. No obstante, no hay hombre más pendejo cuando se le presenta una simple fiebre que un hombre. Mientras que la mujer frente a los rigores de un parto en el que pone en peligro su vida, no hay ser más valiente que la mamá.

La historia está llena de mujeres valientes. Debemos recordar a la activista de los derechos civiles en Pakistán Malala Yousafzai. En el área de la literatura tengo que señalar a  la escritora, miembro del movimiento feminista, la austriaca Hedy Lamarr, la estadounidense afroamericana, Rosa Parks, quien fue reconocida como «la dama  de los derechos civiles«, por  haberse negado a darle su asiento de autobús a un pasajero blanco.
   
Con su expresión la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández no está buscando un empleo, como insinuara en un programa de televisión el reputado escritor y filólogo Andrés L. Mateo, ni tampoco ella ha pretendido desafiar la candidatura de su  esposo ni poner en tela de juicio la posible reelección del presidente Danilo Medina. Lo que ella quiso dejar claro es que la mujer política no  es solo ama de casa, es, además, el motor principal que mueve el mundo.
   
Lo que ella intenta, en cambio, es colocarse en los llamados «manípulos de príncipes« o segunda línea de batalla de las antiguas legiones romanas ideadas en las guerras samnitas en el siglo IV a.C., en tiempo de Cayo Mario, llamado el tercer fundador de Roma por sus éxitos     militares.
  
Para repudiar o tratar de interpelar una candidatura de esta excepcional mujer, la oposición dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y algunos miembros varones dentro del PLD, le echan en cara que ella no tiene ninguna estructura partidaria que impulse una posible candidatura suya.
   
Yo pienso que lo que le ha faltado a la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández es aquel discurso pronunciado, en una época de turbulencia políticas en Argentina, por Eva Perón, el 1º. de mayo de 1952, dirigido a los descamisados de la patria y a las mujeres del pueblo.
   
La República Dominicana se halla en un momento crucial de turbación política matizado por grandes incertidumbres en la masa votante que se encuentra frente al dilema de si votar por la reelección del presidente Danilo Medina o volver de nuevo por la ruta conocida que oferta Leonel Fernández, puesto a que la propuesta del PRM no ha logrado concitar las esperanzas del pueblo dominicano.
   
El pueblo dominicano espera anhelante las palabras de estímulos de un liderato femenino que le ayude a definir el rumbo nuevo que lleve al país a puerto seguro, evitando las contrariedades y las confusiones históricas a las que nos han expuestos las manos temblorosas que han gobernado la nave nacional.
   
Sugiero que doña Margarita, ya que no hay otra mujer que pueda exhibir candidatura, debe reclamar el derecho al podio el 1º de mayo venidero y pronunciar un discurso contundente en el Día Internacional del Trabajo llamando al Partido de la Liberación femenino y a la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), y convertirse en la primera mujer en la historia política dominicana que se dirige a la masa obrera.
   
Como intelectual y abogado estadounidense, me  ofrezco ayudar a la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, si me lo solicitara, en la preparación, diseño y redacción de la histórica disertación que estoy recomendando en este trabajo. El país está llamado a revisar sus decisiones electorales auténticas y debe hacerlo con confianza y sin prejuicios.

La mujer dominicana está llamada a poner en movimiento la figura del juego de las fibras, los músculos, las cuerdas, los resortes del alma, como expresara el abate, apologista y teólogo francés Nicolás Silvestre Bergier, en su tratado histórico y dogmático de la verdadera religión.



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