16 Junio 2019 11:26 AM

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En 1844, Azua y Santiago se cubrieron de gloria

Maximiliano Taveras

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Maximiliano Taveras | ACTUALIZADO 15.03.2019 - 7:58 pm

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“Seremos libres de toda potencia extranjera o se hunde la isla”. Juan Pablo Duarte.

El grito de la emancipación del yugo haitiano, protagonizado por los trinitarios Francisco del Rosario Sánchez, izando hacia el tope nuestra Enseña Tricolor y Ramón Matías Mella, lanzando al aire su comprometedor trabucazo, despertando a los habitantes de la zona colonial y haciendo un reto a los conjurados de que se iniciaba la Independencia Nacional, aquel venturoso 27 de Febrero de 1844, decimos que se dio inicio, porque había que hacerle frente a lAs huestes haitianAs para desalojarlos de nuestro suelo patrio.
   
El Gral. Pedro Santana, fue designado general en jefe del Ejército Libertador. Marchó el 13 de marzo hacia la frontera, al frente de un grupo de sus seguidores seybanos, así como de los demás alistados de los pueblos o comarcas encontrados en el tránsito. Llegó a la provincia de Azua a tiempo para preparar la plaza y planear la batalla, ya que el día 17 de marzo, recibió noticias de los preparativos de la invasión haitiana.
   
El 19 de Marzo, se enfrentaron en combate en Azua con las tropas del Gral. Charles Herard, la cual era mucho más numerosa que la suya. Después de esa importantísima victoria, Santana, como una medida estratégica, abandonó la ciudad de Azua y se replegó en Bani, donde instaló su cuartel general en Sabana Buey.
   
En Santiago, el 30 de marzo, donde los hijos de esta ciudad y campos aledaños con cañones, machetes y sables, mal vestidos y mal alimentados se enfrentaron a las tropas haitianas. El comerciante de origen inglés Teodoro Henneken se enteró de los preparativos y el avance de los haitianos hacia Santiago. Los santiagueros contaban con muy pocos recursos humanos y militares para su defensa y renunciaban ante la impotencia de enfrentarse a un ejército organizado y súper numeroso al improvisado ejército dominicano.
   
Se reunieron en la casa de Don Ramón Franco Bidó, un grupo de prohombres para planificar la defensa de la ciudad, recayendo la responsabilidad al Gral. José María Imbert. Se formaron tres trincheras o fuertes: Uno a la derecho, otro al frente y el tercero a la izquierda, ya próximo al rio. El Gral. Charles Herard, dividió el ejército invasor en tres grupos: Uno entró por el Sur, (Valle de Neyba), otro por el centro de la isla y el tercero por el Norte. Esos comandos estaban dirigidos por los generales Sufront, Herard y Pierrot, respectivamente. El ejército del Norte estaba integrado por 10,000 hombres y fue recibido por las fuerzas del Gral. Francisco Antonio Salcedo (Tito), en Talanquera, Salcedo con 500 hombres trató de detener la marcha de Pierrot, viéndose obligado a replegarse a Santiago. La defensa fue asumida por el Gral. José María Imbert, jefe del grupo separatista de Moca. El Gral. Pierrot, inició el ataque a las 2:00 de la tarde, contra la ciudad, la que fue defendida con un valor espartano. Entre los que se distinguieron luchando en primera línea de combate, se encontraban José Gómez, Francisco Antonio Salcedo, Román Franco Bidó, Juan Francisco Sánchez, José María López, Lorenzo Mieses, Fernando Valerio, Sebastián Valverde, Ángel Reyes, Ezequiel Guerrero, Furcy Fondeur, el Coronel Pelletier, Archile Michel, Santiago Caballero, Santiago Bonilla, Remigio Daniel, José Nélson, Piter Yerié. Debemos destacar el heroísmo de Juana Saltitopa “La Coronela” que como en toda causa justa y noble aparece la mujer dominicana.

Viendo el fracaso, el Gral. Pierrot ordenó esa misma noche la retirada dejando sobre el suelo patrio alrededor de 6,000hombres muertos. El número de combatientes dominicanos no ha sido determinado. Se ha afirmado lo que es de dudar, que sólo un dominicano murió en la batalla.
  
Con esos dos triunfos los trinitarios les declaran al mundo que nacía una nueva nación y un Estado que respondiendo al nombre de República Dominicana y con el sacrosanto lema de Dios, Patria y Libertad, se diferenciaba de otras naciones. Hoy, 175 años después, podemos proclamar que habitamos en un país democrático, donde se ejerce a plenitud las libertades y derechos del ciudadano; con identidad propia, gracias a la mente fecunda del fundador de la República, con su obra Maestra la sociedad patriótica y secreta “La Trinitaria”.

¡Loor a los héroes de Azua! ¡Loor a los héroes de Santiago!



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