26 Marzo 2019 11:19 PM

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La cuaresma: tiempo especial para cambiar de conducta

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 15.03.2019 - 7:57 pm

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La  Santa Cuaresma es un período de cuarenta días en que el Señor se muestra más propicio y misericordioso hacia sus hijos que se vuelven a él con un corazón contrito y humillado.
   
El manso Rabí de Galilea ha comprometido su palabra de comprensión, misericordia y perdón desde el Antiguo y Nuevo Testamento por medio del salmista que dice: “Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias”. Salmo 50.
   
En este sentido la Cuaresma es una oportunidad de oro para emprender la marcha del cambio interior que nos pueda impulsar a trabajar por cambiar esta sociedad de salvaje en humana y de humana en divina.
   
Pero es muy importante que entendamos que el cambio auténtico empieza en cada ciudadano como sujeto de derechos y deberes.
   
En nuestra sociedad una gran mayoría exige derechos, pero se olvidan de que también tienen deberes que cumplir a favor de la Madre Común de todos, la Patria, y sobre todo por el respeto que debemos tener por el derecho ajeno como base de la convivencia humana de manera civilizada.
   
En la Cuaresma tenemos el reto de tratar de fortalecernos espiritualmente como base para el cambio de conducta que nos lleve a convertir nuestras debilidades personales en fortaleza interior.
   
El padre de nuestra educación, Eugenio María de Hostos, nos dejó una gran enseñanza en esta sentencia: “Más fuerte es el que triunfa de sí mismo que el que triunfa de los otros” La Patria, Lima, Perú, 1871.
   
El gran reto que tenemos es llegar al auto-dominio abandonando los malos hábitos de llegar tarde al trabajo, a las citas, perder el tiempo en no hacer nada.
   
Otro reto importante es abandonar la mala práctica de jugar en bancas de apuestas, loterías y todas esas malas hierbas que vergonzosamente se nos ha impuesto desde el Estado, que ha facilitado estas malas prácticas que enajenan la mente de muchos ciudadanos que quieren resolver su vida con un “golpe de suerte”.

La suerte verdadera empieza por el trabajo productivo y el ahorro por más pequeño que sea, en una alcancía, una cooperativa o cualquier institución de ahorro que nos lleve a crear el hábito de ahorrar como base de la liberación económica que ofrece al ser humano un poco de seguridad.
   
El cambio de conducta es algo muy personal y debe comenzar por cambiar malas prácticas por buenas, que nos ayuden a crecer y a buscar la liberación interior como base para proyectarnos a los demás, convirtiéndonos en agentes de cambio, sin olvidar que el cambio verdadero es personal y de adentro hacia afuera.
   
Estos días que nos quedan de la Cuaresma son una oportunidad para trabajar intensamente por un cambio de actitud que nos lleve a convertir nuestras debilidades humanas en una oportunidad especial para el crecimiento interior.

¡El cambio es un reto permanente!

¡Aceptemos éste con decisión firme y constante!




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