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La Educación en la Era Global

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 14.03.2019 - 7:23 pm

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(II)

En la era de la globalización neoliberal se consagra la educación como la panacea de movilidad y progreso social entre los individuos. Hay quienes procuran enclaustrar la educación global a los entornos tecnológicos y al empleo de la tecnología exclusivamente, dejando de lado cuestiones relacionadas con el mercado y la democracia que son categorías a discutir, son antagónicas, operan con principios adversos. Ven al ser humano de forma diferente. Desde la óptica del mercado importa el cliente, el sujeto que consume, quien tiene necesidades creadas y reguladas, se pierden las identidades, los derechos, los principios éticos y morales, todo obedece a una regla y necesidad del mercado. Por su lado la democracia y la cultura democrática toman en cuenta las individualidades, las naciones, los derechos humanos, la realización del hombre. En la era global y neoliberal el éxito no está en dominar aprendizajes significativos si no tener éxito económico con la agravante de que sólo decide y ejerce poder aquel que ha cosechado el éxito económico, quien no tiene éxito económico aunque sea fraudulento es quien tiene poder de decidir, elegir, dominar, controlar hegemonizar la sociedad. Se habla de forma continua de la necesidad de potencializar el desarrollo humano, según Jurjo Torres sólo hay desarrollo con libertad, transparencia, capacidad de elección. Los hacedores o diseñadores de políticas neoliberales sólo se preocupan por el éxito económico, por la eficiencia no les importa la exclusión social, la inequidad y la desigualdad.            

Autores como Joseph Stiglitz y Amartya Sen cuestionan los mecanismos de concentración de riqueza en el modelo neoliberal, es mucho más monopólico que en el pasado no contemplan la justicia social. Sólo promueven el bienestar de los grupos más privilegiados, de aquellos que tienen capacidad de consumo y fomenta la cultura del consumismo hedónico. El consumismo va más allá de la educación integral del sujeto, el consumismo agrede la pobreza y la incapacidad de la mayoría poder involucrarse en la ola del mercado.        

Las catedrales del consumo alienan, subsumen, absorben, las identidades de los individuos. Suponen bienestar, felicidad, realización, éxito... Los parámetros del éxito son establecidos por el mercado no por la educación. Un buen profesional sin un empleo bien remunerado se haya así mismo fracasado, lo integral y humano de la formación no valen los valores éticos y morales, no cuentan. Los valores de la libertad de mercado difieren de la libertad democrática. El mercado neoliberal no cree en la ciudadanía, no le importa la identidad sólo promueve la libertad de la mercancía no así de las personas. Según Paulo Freire la educación es un acto social y de libertad, de redención del ser humano, de tomar decisiones que emancipen el sujeto. Sí se habla de desarrollo económico el mismo debe contemplar la libertad y la realización integral del hombre. No basta con consigna de ser libres, de libre empresa, de empresa eficiente. En otro ámbito la visión neoliberal conculca las libertades políticas, regula los servicios económicos y sociales, no les importa las oportunidades sociales, es la doctrina donde los más aptos son aquellos que han sido eficientes en el mercado los demás son poco adaptados, no evolucionan positivamente. En el entorno global y neoliberal poco importan los mecanismos de garantías y transparencia y cuando se impone la transparencia es con el propósito de corregir. Es necesario destacar que en la coyuntura actual se ha resquebrajado el monopolio de la información, las redes sociales han democratizado el derecho a informar. Los Estados, no garantizan el control de la información, los filtros están en cualquier lugar, se ha perdido la capacidad de controlar determinadas verdades. De articular y deformar informaciones, de crear tendencias para un grupo que hegemoniza el control social.        

En el nuevo escenario global se está ante la postverdad, la capacidad de construir nuevas verdades; Noam Chomsky habla de deseducación y pedagogía de la mentira la cual se expresa en la capacidad de construir discursos y orientaciones que dificultan la comprensión de la realidad. La escuela de hoy parece no estar en capacidad desmontar estos meta relatos y discursos alienantes. Hay qué potencializar políticas públicas y educativas orientadas a forjar Nueva ciudadanía, capacidad de impugnación, cuestionamiento y planteamiento de modelos alternativos a la visión neoliberal. En la actualidad se presenta el enfoque por competencia como la alternativa para promover un modelo pedagógico que haga eficiente la educación ante las exigencias del mercado neoliberal. El enfoque neoliberal es enemigo del desarrollo pleno del ser humano. En la visión neoliberal no se promueve la equidad ni la superación de la exclusión social, lo que importa es el triunfo económico y la capacidad de exhibir casos. Un modelo pedagógico que sólo procura responder a cuestiones del mercado y no dar soluciones a las situaciones de la sociedad. Así lo establece Zygmunt Bauman, no importan los problemas y contradicciones que se generan en la sociedad y la conciencia de los seres humanos lo que importa es un ser etéreo, vacío, sediento de concurrir a las catedrales que hipnotizan la incapacidad de elección y satisfacen el inmediatismo y lo superfluo.

El autor es doctor en Educación.



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