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Soledad en el corazón

Pascual Ramos

Pascual Ramos

Pascual Ramos | ACTUALIZADO 13.03.2019 - 6:55 pm

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En la vida suceden acontecimientos, en donde se deben tomar decisiones que hieren los nobles sentimientos del pensar de las personas y ocurre el inesperado fenómeno de la soledad en el corazón; que perturba mentalidades, provocando remordimiento de conciencia, al imponerse la razón de proteger, un secreto de fuerza mayor.
  
El inesperado inicio de un proceso de intimidades, de una relación de paraje que requiere discreción, aceptación y mutuo acuerdo evitando fracasar, incide de manera muy significativa en quienes dicen amarse y que por tal motivo, entienden que cualquier decisión que vaya a favorecer la estabilidad emocional entre las dos personas implicadas en lo que se argumenta, vale; en cuanto a que se debe fortalecer el pensar de una mujer, que busca la preparación intelectual, para encarar con capacidades disciplinares e interdisciplinares, la oportunidad que le brinda la vida, de estudiar y ser profesional.
    
Las personas en su convivir de intimidades, están expuestas a experimentar experiencias más allá de sus posibilidades materiales y espirituales, haciéndole reflexionar, que no se debe jugar con el porvenir de una persona, cuando existe la convicción, de convertirse en profesional, buscando progreso y prosperidad individual, familiar y colectiva; ante una sociedad donde “todos tenemos un precio, todo se compra y se vende”, como muy bien se precisa en una de las más populares canciones de  Víctor Manuel San José.
     
En las particularidades emocionales, sangra la vena rota de dos corazones, por imponerse la idea de evitar sin provocar, el resultado que no puede ser, ante la razón de ser de la existencia de dos personas, que dicen estar unidas, para seguir conviviendo en medio de una sociedad con ciudadanos y ciudadanas; donde parece lograr liderazgo, la sentencia popular de que: “El amor y el interés se fueron al campo un día y más pudo el interés que el amor que le tenía”.
     
El que no pueda ser posible un asunto de índole amoroso de relaciones íntimas, interpela la conciencia y hace que los implicados en lo afirmado, reaccionen con nostalgia y melancolía, por encontrarse: “Entre la espada y la pared”, buscando salir del laberinto de pasiones, donde las ilusiones traumatizan cerebros enamorados, distanciándose la palabra felicidad.
    
En el vientre de la mujer, la realidad inicial lamentablemente tiene que dejar de ser, por la decisión que paraliza miradas que se pierden en la distancia, de imposiciones mediáticas, defendiendo posiciones de una sociedad atrapada en tabúes culturales, que impiden el libre accionar individual y colectivo de las personas; contribuyendo a que se tomen decisiones, en contra de la voluntad de una conciencia herida por lo sucedido, donde la impotencia se adueña de dos corazones enamorados, que sobreviven al hecho.
     
Soledad en el corazón, es el resultado de una experiencia matizada por un acuerdo de intimidades, que garantiza mantener un secreto, bajo llave del atrevimiento de un flechado de cupido, provocando barreras con heridas  incurables, cimentadas en recuerdos atrapados en el laberinto neuronal cerebral, encadenando para siempre, la idea de un ser que no pudo ser; por razones de fuerza mayor, para proteger la existencia de alguien, que se entiende merece oportunidades especiales de continuar adelante, logrando metas de prosperidad y progreso, en una sociedad donde impera el valor monetario, por encima de la ética y la moral ciudadana de convivencia fraterna.   
 
 


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