17 Agosto 2019 11:56 AM

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Tu amigo está enfermo

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez

Hna. Alicia Galíndez | ACTUALIZADO 11.02.2019 - 7:07 pm

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Humanizarnos al estilo de Jesús, Juan en el capítulo 11, dice que cuando le avisan a Jesús que su amigo Lázaro, el de Betania, hermano de Marta y María está enfermo, él afirma que esta enfermedad no será de muerte, sino para dar Gloria a Dios. No va enseguida a verlo, sino después de dos días… cuando llega ya está muerto y enterrado; al encontrarse con María que lloraba, Jesús se conmueve interiormente, algunas traducciones dicen que lloró; Jesús se conmueve frente a la pérdida de un ser querido, frente al llanto y al dolor de sus amigos, porque nuestro Dios es cercano, es misericordioso y a eso estamos llamados los seres humanos, a ser compasivos y bondadosos, cercanos, caritativos, serviciales y pacientes sobre todo con los enfermos, con los que sufren, los que lloran y están triste. En esta 27 Jornada Mundial de oración por los enfermos, el Papa Francisco nos recuerda:
   
“El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta “querida”. La vida es un don de Dios y como advierte san Pablo:
   
«¿Tienes algo que no hayas recibido?». Precisamente porque es un don, la existencia no se puede considerar una mera posesión o una propiedad privada, sobre todo ante las conquistas de la medicina y de la biotecnología, que podrían llevar al hombre a ceder a la tentación de la manipulación del “árbol de la vida”. Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas. El diálogo, que es una premisa para el don, abre espacios de relación para el crecimiento y el desarrollo humano, capaces de romper los rígidos esquemas del ejercicio del poder en la sociedad.        

La acción de donar no se identifica con la de regalar, porque se define solo como un darse a sí mismo, no se puede reducir a una simple transferencia de una propiedad o de un objeto. Se diferencia de la  acción de regalar precisamente porque contiene el don de sí y supone el deseo de establecer un vínculo”. Ojalá pueda leerlo completo en el periódico Camino o en la Web.
   
Algunos frente a la enfermedad piden explicación a Dios, olvidando que somos seres frágiles y limitados y que justamente enfermarse, sufrir y morirse forman parte de nuestra naturaleza humana; Dios no tiene que explicarnos nada, más bien, él nos viene al encuentro con su consuelo y si tenemos fe, nos regala milagros o permite que la enfermedad sirva para nuestra salvación.
   
Cuando se está enferma y se sufre de una condición por falta de salud, es cuando valoramos la salud y cada vez que estás mejor, agradeces al Señor por permitirte, al menos poder hacer algo cada día; además, la enfermedad te humaniza y te enseña a ser comprensivo y solidario con los que sufren y están enfermos.



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