23 Abril 2019 2:07 AM

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El amor de siempre

Rafael Octavio Lantigua

Rafael Octavio Lantigua

Rafael Octavio Lantigua | ACTUALIZADO 11.02.2019 - 7:03 pm

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COMO FEBRERO ES DEDICADO COMO REFERENTE DEL AMOR Y LA AMISTAD PLASMAMOS ESTE ARTICULO A LOS AMABLES LECTORES DE LA INFORMACION COMO UN PALIATIVO DIRECTO A  EL CORAZON.

El amor es la máxima y expresiva manifestación del sentimiento que impulsa y fomenta casi toda la conducta humana.
  
Se puede decir que es el más fehaciente de la fe y la voluntad, y es la energía que mueve todo ser vivo en este gran Universo….es poderoso como un imán, y sin éste es imposible ser feliz y vivir en la Tierra.
  
 El mágico y candoroso “AMOR”, a veces es ímprobo o austero, pero nos toca en ocasiones, y nos lacera con su impronta agridulce.
   
La convivencia sin sus pinceladas es amarga, mustia y sin sentido, es el néctar que nos da sabor y color , el amor es lo que da color a nuestra existencia…sin éste la vida no se compensa y pierde la razón de ser y la motivación. La vida es un túnel o laberinto sin salida, como las células motoras o impulsadora de acciones cuyo motivo es la acción libre de morbosidad.
   
El gusto o esmero con que se hace algo parece lo que se llama el amor platónico que se puede definir como una afición apasionada hacia algo muy profundo. Algo sobre la verdad, tal como lo es el amor a la música, literatura, y pasión hacia una relación amorosa sin ser tóxica.
   
Existe el amor propio también, que es el orgullo con vanidad o la entrega idólatra hacia una creencia, como cuando reforzamos una petición o una queja.
   
Hay también un amor fusionado a lo mitológico, en especial los griegos, ya que Afrodita fue la diosa del amor y la belleza-para los romanos, Venus-nacida en medio de un tortuoso remolino del mar, y fue la esposa infiel de Hefaistos y la madre de Eros. De ahí se colige por qué ese portento en base a la leyenda sobre su belleza.
   
La imagen como tal nos hace estar horondo de la seguridad y la inspiración que irradia el portento de sus secuelas, y el espíritu de su fragancia, lo que transforma nos cambia y nos pone a flotar saturado de emociones en dimensiones ignotas.
   
Quien asimila el sentido del amor ama y actúa francamente con el corazón abierto y sin maldad y sin malicias. Tras esta apología a todos los amores de manera anodina, está el obsesivo y radical quien se mueve por una conducta suicida o causa aberrada hasta trata de inmolarse bajo la quimera de una fantasía utópica.



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