17 Agosto 2019 11:30 AM

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Debemos clamar por una cultura de respeto a la Constitución y las Leyes

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado

Juan Núñez Collado | ACTUALIZADO 08.02.2019 - 7:33 pm

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Se ha dicho hasta la saciedad que lo único permanente es el cambio. También hay consenso de que todos los seres humanos somos pecadores y fallamos en la observancia estricta de la Constitución y las leyes. Por esta razón no estamos libres de pecado para tirar la primera piedra contra nadie, pero lo más importante es que en algún momento de nuestra historia empecemos a enmendar los errores y que nos convirtamos todos en agentes multiplicadores por la idea del respeto a la Constitución y las leyes, a fin de que podamos como Nación empezar a trillar el camino de la institucionalidad como la piedra angular para un desarrollo sostenible de los valores de la democracia, la libertad personal, familiar, comunitaria, nacional e internacional.
   
No en vano los romanos decían: “Guarda el orden y el orden te guardará”.
   
Es muy lamentable que tengamos personas e instituciones que se atrevan públicamente a promover la violación a la Constitución y las leyes.
   
Pongamos un PARE en rojo y con letras grandes a esa mala práctica, que acabará sumiendo a nuestra sociedad en un caos espantoso como sucede hoy en Venezuela y Nicaragua, por citar dos ejemplos cercanos.   

Parece mentira pero es verdad que la Ley 33-18 sobre partidos políticos, de recién aprobación, prohíbe claramente el financiamiento de las primarias de los partidos políticos.
   
Es responsabilidad de cada partido político financiar sus elecciones primarias.
   
Ya es tiempo de poner un límite al irrespeto en la inversión del dinero de los contribuyentes.
   
Como reza un dicho popular: “El que quiera un moño bonito que aguante el jalón de su pelo”,  pero no debemos seguir haciendo un uso irresponsable del dinero de los contribuyentes.

Que cada partido financie su primaria.

El artículo 47 de la Ley 33-18 indica que el gasto de las primarias debe ser costeado por los partidos que decidan realizar sus primarias.
   
En este sentido, tanto el Ministerio de Hacienda como la Junta Central Electoral se deben abstener de asignar fondos a los partidos políticos.
   
Tenemos un país donde el costo del voto es demasiado elevado a cambio de una democracia que cada día se debilita más por la fala de institucionalidad que nos agobia como Nación.
   
Es tarea de todos los estamentos de nuestra sociedad  elevar un clamor de lo más profundo del alma por el respeto a la Constitución y las leyes para que podamos dejar algo mejor para los hijos de nuestros hijos. Ojalá que no le fallemos a la madre común de todos que es la Patria, en estos momentos de tanta incertidumbre e inseguridad en que vivimos.
   
Dios, como Padre bueno y misericordioso, nos da una oportunidad a todos.
   
Ahora tenemos una oportunidad de oro para empezar a mandar señales claras de respeto a la Constitución y las leyes que son la base de la institucionalidad.
  
 Pronto vamos a tener la ley de Régimen Electoral, pero nos preguntamos: ¿De qué servirá  si no frenamos  el irrespeto a la Constitución y las leyes?
   
¡Todos debemos abogar por el imperio de la ley por encima de toda apetencia personal, grupal o de cualquier índole!




 
 


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