17 Agosto 2019 11:41 AM

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Cambios en la personalidad de Duarte Los españoles invaden por Montecristi

Julio M. Rodríguez

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Julio M. Rodríguez | ACTUALIZADO 08.02.2019 - 7:28 pm

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JUAN PABLO DUARTE. SU VIDA Y SU OBRA (LXXIX)  
                                                                             
Cuando Jose María Serra describió  el rostro de Duarte y su personalidad, en 1838, a sus  25 años, poco antes de fundar la sociedad Trinitaria, cuando los dos eran panfleteros contra los haitianos, entre otras cosas lo describió así: “Ojos azules de mirar sereno…. labios finos, donde de continuo una dulce y cariñosa sonrIsa revelaba la bondad e ingenuidad de aquella alma noble e inmaculada…….” Ver, Serra, José María. Apuntes para la historia de los trinitarios. CPEP, 2005, pag 30.      Al regresar Duarte a Santiago en 1864, 20 años después de los terribles eventos de 1844, cuando fue declarado traidor a la patria que el había forjado y desterrado de por vida de ella, junto a sus colaboradores mas cercanos y seis meses después, fue fusilada María Trinidad Sanchez, el 27 de febrero de 1845 y al mes siguiente todos sus familiares fueron deportados de forma atropellante a Venezuela, siendo destruidos sus papeles, para que  no cayeran en manos de Santana, su figura fue descrita así por Dolores y Adela, hijas de Ulises F. Espaillat: “Era magro y pálido, con la  mirada ausente y sin sonrisa” Ver Troncoso Sanchez, Pedro. Vida de Juan Pablo Duarte. Instituto Duartiano, 2002, pag 425.
   
Recordemos que los eventos señalados de 1844 y 45, fueron tan fuertes, que  habían hecho perder la cordura, a dos de los mas íntimos de Duarte, su hermano menor Manuel y el trinitario  Juan Isidro Perez, quienes quedaron convertidos en dementes por el resto de sus días. Duarte no llegó a ese extremo, pero el trauma psíquico fue tan fuerte, que decidió permanecer por 12 años alejado de todos, para que se acabara el duartismo, los dominicanos se unieran y el país progresara, pensando que al fracasar el Plan Levasseur, los separatistas se olvidarían de liquidar la independencia dominicana. Los hechos no ocurrieron así. 
   
Los separatistas persistieron en su idea, se dividieron en Santanistas y Baecistas  y después de varios intentos fallidos, Santana logró anexar  el país  a España en 1861 y Baez a Estados Unidos en 1869. Los eventos de 1844 y 45 señalados, fue lo que hicieron que  la personalidad de Duarte cambiara, lo que se reflejaba en el hecho de que en 1864, ya no era el tipo alegre, de mirar sereno con una dulce y cariñosa sonrisa presente en su faz. Se había convertido en alguien de mirada ausente y sin sonrisa. Y había otro cambio en su personalidad que aparecería en poco tiempo. Aborrecía la idea de  volver de nuevo a ser causa de división entre los dominicanos.
   
Mientras Duarte trataba de ver a Salcedo, otros acontecimientos se desarrollaban en la guerra de la restauración. A mediados de mayo de 1864, el Mariscal español José de La Gándara, invadió el país por Montecristi con un ejército de 6 mil hombres, con la idea de marchar sobre Santiago por el terreno llano del Valle del Cibao. Dos razones no le permitieron realizar  su propósito: 1ro.- La defensa heroica de Benito Monción y sus tres mil guerreros, apostados en la vegetación espinosa de la Linea Noroeste, que hizo imposible realizar ningún  avance hacia el interior del país, mas allá de Laguna Verde. 2do.- El ejército de La Gándara, carecía de animales de carga, para poder transportar la impedimenta y el armamento bélico que había traído.
   
Para emprender su marcha hacia Santiago con éxito, La Gándara  necesitaba  según sus cálculos, reunir cinco mil (5000) animales de carga (acémilas), ya fueran mulas, burros o caballos y el solo pudo traer ciento veinte (120) en sus  embarcaciones,(Ver de La Gándara , José. Anexión y Guerra de Santo Domingo. Editora de Santo Domingo, Santo Domingo R.D., 1975, Tomo II, pag. 220), confiado en que  sobre la marcha, podría obtener las demás. Pero como eso no fue posible, aquel formidable ejército quedó embotellado en Montecristi, donde La Gándara construyó  un muelle, que terminada la anexión,  fue utilizado exitosamente con fines comerciales y le trajo una importancia a Montecristi, que hasta entonces no  había tenido.
   
Además, como llovió torrencialmente aquel mes de mayo de 1864, no tardaron en aparecer los mosquitos y con ellos el paludismo y la fiebre amarilla, que comenzaron a diezmar las tropas españolas.
 


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