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Las universidades

Luciano Filpo

Luciano Filpo

Luciano Filpo | ACTUALIZADO 07.02.2019 - 7:23 pm

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La educación superior ha recibido muchos cambios a lo largo del siglo XX, en la segunda mitad de este siglo la UNESCO ha coadyuvado en generar nuevos entornos pedagógicos como son los casos de la educación radiofónica y televisiva. El mismo organismo ha propiciado alternativas como la educación a distancia y semipresencial.

Este organismo ha mostrado una preocupación por la educación inclusiva y por la cobertura del servicio. En los años 80 del siglo pasado se hace una preocupación colectiva eficientizar la calidad de la educación, mientras que en la década siguiente los 90, la preocupación por la cobertura, es decir la educación para todos.

Dentro de ese tenor también el mismo organismo internacional orientado hacia la educación se ha fijado unos pilares educativos, es decir, se busca que la educación impacte la formación integral del ciudadano. Los pilares de la educación procuran un ciudadano global, un hombre del siglo XXI, que pueda: saber ser, saber hacer, saber convivir o vivir juntos así cómo aprender a aprender. En otro ámbito, las misiones y preocupaciones de las universidades están vinculadas con las orientaciones, preocupaciones y niveles de desarrollo de cada país.

En el primer mundo hay universidades exclusivamente pedagógicas, universidades técnicas, universidades que son centro de pensamiento y construcción del conocimiento, donde hay verdaderas comunidades académicas comprometidas con la interpretación de la realidad y la proyección de los problemas cotidianos y del futuro.

En el primer mundo se han transformado los estudios generales, los currículos, la naturaleza de las asignaturas, se busca conservar las humanidades subordinadas a las experiencias tecnocráticas y burocráticas del mundo contemporáneo. Z. Bauman cuestiona el derrotero de la educación superior la misma margina las humanidades y enfatiza el desarrollo de unas competencias, que son más orientadas al trabajo, más que a la vida social. Poco importan los cambios sociales que discurren hoy, lo fundamental es conceptualizar las competencias, las cuales son un discurso neoliberal, disfrazado de eficiencia y calidad. Las competencias son la ola pedagógica que se ha estado vendiendo en los últimos años.

Por encima de los discursos y roles pedagógicos la preocupación de las universidades es patentar conocimiento, hacer aportes tangibles a la construcción del conocimiento y la transformación de la sociedad.  Por otro lado, en el tercer mundo, las universidades siguen siendo entidades preocupadas, de manera fundamental, por la docencia y haciendo algún amago o ademán por las misiones de extensión e investigación. La extensión es la capacidad de las academias por vincularse con la comunidad, por generar cambios y aportar soluciones a problemas del entorno. En lo relativo a la investigación, es la Cenicienta de las funciones de una universidad, no se observan esfuerzos tangibles por promover reales procesos de producción de conocimiento. Investigar implica presupuesto y la creación de una cultura orientada a la disciplina y esfuerzo por interpretar la realidad desde algún paradigma o referente de investigación.       

Los principales esfuerzos van orientados a producir literatura académica, los profesores universitarios son aún chiriperos de la docencia, viven de jornadas académicas múltiples, en tantas universidades como puedan. Lo menos que se observa es la preocupación porque los docentes universitarios articulen comunidades académicas, grupos de pares capaces de evaluar y valorar su trabajo y las tendencias de la sociedad. El individualismo contemporáneo también ha impactado a los académicos, cada vez es más difícil formar una peña, una tertulia, un grupo de reflexión acerca de los problemas de la educación y la sociedad. Cada uno se encierra en su propio caparazón, en el mundo de las redes sociales, los docentes funcionan como islas o pequeños espacios siderales. En las últimas décadas siguen existiendo las universidades confesionales y laicas, tecnológicas y pedagógicas, sanitarias y de ingenierías.    

Han emergido nuevos escenarios, continúa el escenario presencial tradicional, a distancia o semipresencial y la última modalidad la virtual. Los nuevos espacios tecnológicos han facilitado la docencia universitaria virtual, que es una alternativa para quienes trabajan o se hallan lejos. Las redes sociales han venido a crear muchas facilidades, los videos y documentales están a la orden de todas las disciplinas y todos los docentes.        

Pero en este marco se dificulta la comunidad académica, estrechar Los lazos entre los seres humanos. Hoy la convivencia se produce entre el dicente y la computadora o su celular. En este ámbito Roger Baltra y Umberto Eco sostienen que para entender el mundo de hoy hay que dar seguimiento y entender las redes sociales y su impacto en la interacción. Se está conectado a todo, pero en medio de una soledad que aterra, que afecta la condición social del ser humano. Ya decía el gran Aristóteles que sólo los dioses o los animales pueden vivir al margen de los demás y la sociedad. Las universidades deben aprehender Los pilares de la educación sugeridos por la UNESCO, lo cual puede contribuir a minimizar la cultura individualista y consumista que acogota a la comunidad humana. En el contexto actual las universidades de República Dominicana deben priorizar su trabajo de extensión e investigación, es necesario que haya una mayor vinculación entre la academia y la comunidad. La investigación es la herramienta para contribuir a transformar de manera positiva y propositiva la realidad. Las universidades deben ser el faro de luz que oriente el tránsito en el túnel de la vida contemporánea y postmoderna.

El autor es Dr. en Educación.



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